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El biobanco del CNIO “cuenta con más de 43.000 muestras de tejidos para el estudio de todo tipo de enfermedades”

Su directora, Eva Ortega Paíno, explica por qué es tan importante guardar muestras biológicas como sangre, orina, heces o uñas para la investigación de todo tipo de enfermedades

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El biobanco del CNIO “cuenta con más de 43.000 muestras de tejidos para el estudio de todo tipo de enfermedades”

Por Gema Puerto

8 de agosto de 2023

La vida profesional de la bioquímica, investigadora oncológica y directora del Biobanco del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Eva Ortega Paíno, es fruto del esfuerzo, del azar y del coraje. Gracias al primero, se doctoró en el Hospital Ramón y Cajal para estudiar el papel de las proteínas en la proliferación de tumores “sólidos” y, en 2002, inició su postdoctorado en la universidad sueca de Lund. Sin embargo, el diagnóstico de cáncer de esófago de su marido David dio un giro a su vida y la hizo cambiar su situación laboral. “Después de estar en la Universidad de Lund, en 2007, fui consultora freelance de fertilización in vitro de la clínica alicantina Villahermosa, en Suecia. También trabajé impartiendo clases de español en colegios públicos suecos, mientras mi marido, también freelance, trabajaba como traductor para el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Pero entonces, le diagnosticaron un cáncer de esófago. Me asusté, teníamos que pagar facturas. Por eso decidí volver a un puesto estable en la Universidad de Lund, dónde me ofrecieron entrar en la Red Nacional de Biobancos Suecos (BBMRI). Gracias a mi estancia allí, conocí a Manuel Morente, del CNIO, que era promotor de la Red Europea de Biobancos, y me comentó que, debido a su jubilación, su plaza como director del Biobanco iba a salir a concurso y que me presentara”.

Además del esfuerzo, el cáncer siempre ha formado parte del camino de Ortega. Primero como científica, explicando sus causas, luego sufriendo la metástasis cerebral de su marido y, después, gestionando proyectos dentro del Biobanco del CNIO, dónde estudia todo tipo de tumores, gracias al almacenaje de distintos tejidos del cuerpo humano como uñas, orina, heces, saliva, sangre, o los propios tumores de pacientes. “Mi marido falleció en 2015. Estaba viuda y sola con tres hijos en Suecia cuando me presenté a la plaza y la gané. Me incorporé al CNIO en 2019. Justo después de mi estancia en el biobanco en la universidad de Lund”, explica Ortega.

Qué almacena un biobanco

Los biobancos son establecimientos donde, como explica la científica, “se almacenan tejidos como tumores sólidos, uñas o heces y tejido líquido como sangre, orina o saliva. En el caso de los tumores sólidos, se utilizan para ver mutaciones dentro de la información genética. Sin embargo, la sangre y el plasma son analizados para investigaciones metabólicas y cambios de proteínas. Es, en definitiva, un establecimiento o especinometeca, es decir, una biblioteca de muestras humanas con datos asociados que son pilares en la investigación biomédica y distintivo de calidad”.

Los biobancos son clave para el estudio de todo tipo de enfermedades: cáncer, patologías cardiovasculares o metabólicas e, incluso, enfermedades raras. Hoy en día, el Biobanco del CNIO almacena más de 9.000 casos de donaciones de linfomas, neoplasias ginecológicas y digestivas, carcinomas mamarios y cultivos de la piel, entre otros. En total, cuenta con más de 43.000 muestras de tejidos.

El biobanco del CNIO pertenece a la Plataforma Nacional de Biobancos y Biomodelos del Instituto de Salud Carlos III, que cuenta con 57 biobancos, todos ellos coordinados por Eva Ortega.

Condiciones para su almacenaje

Al contrario de lo que pudiera parecer, “las muestras de tumores, uñas, heces, sangre y saliva no caducan. Los restos orgánicos se almacenan en distintas condiciones; así, los linfocitos y otras células se guardan en nitrógeno líquido, a una temperatura de menos 196º en tanques de nitrógeno. Los plasmas, o el DNA, se mete en congeladores a menos 80º y, las uñas se pueden congelar para preservar sus proteínas,  pero nosotros preferimos mantenerlas a temperatura ambiente en un archivador al igual que los tumores sólidos. Todo se guarda en función de la muestra”, explica Ortega.

Eso sí, con el tiempo disminuye la calidad de las muestras, por eso es muy importante alcanzar el equilibrio entre la sostenibilidad del biobanco y el cuidado del ambiente; sobre todo, por el gasto de energía empleada.

De dónde vienen las muestras 

Según explica Ortega, en la actualidad “coordinamos 20 centros internacionales que nos nutren de muestras que proceden de los cerebros de los pacientes con metástasis de donantes, extirpados por un patólogo. Su finalidad es diagnóstica y para la investigación. Eso sí, todas las muestras vienen en condiciones muy controladas, nunca sobrepasando los 8º de temperatura”.

El biobanco cuenta, además, con colecciones para determinados estudios que son encargados por colaboradores de determinados proyectos de investigación, hospitales o asociaciones. Entre estas colecciones, destaca un archivo histórico de parafina y, otro de xenoinjertos o trasplantes de tumores que se han implantado en ratones que cuenta actualmente con 200 modelos de cáncer. 

Uno de los ejemplos más curiosos de estas colecciones es el conjunto de muestras que el biobanco tiene del colectivo de la Asociación Española de Tripulantes de Cabina de pasajeros, es decir, azafatos y azafatas de compañías aéreas que donan heces, sangre, orina, uñas y saliva para distintos estudios. "Sus muestras son analizadas a lo largo de los años y, nos permiten ver cambios en su genoma cuando enferman. De esta colección, se estudia el posible cambio de ritmo circadiano debido a los vuelos de largo recorrido, ya que este personal, con el cambio de horario día-noche, puede ver alterado el patrón de las moléculas que se secretan por la noche", señala Eva Ortega.

La donación de los tejidos de los biobancos siempre es voluntaria y tiene que haber un consentimiento informado para hacer investigación biomédica por parte de los pacientes. “Todos los proyectos de estudio tienen que ser aprobados por dos comités éticos externos para la cesión de las muestras. Trabajamos en un marco legal establecido de acuerdo al Real Decreto de Biobancos y a la Ley de Investigación Biomédica".

En definitiva, los biobancos tienen un papel primordial en la medicina personalizada y se sustentan en tres pilares: la calidad de sus muestras y los datos asociados que contienen, el marco ético en el que se enmarcan y el trabajo realizado con filósofos y antropólogos que están detrás para estudiar sus implicaciones éticas.

Desde que empezó la entrevista telefónica ya han pasado sesenta minutos. Pero Ortega podría seguir hablándome de su pasión, como ella asegura, “el eje motor que me ha hecho levantarme todos estos años. Trabajar con y para el cáncer, al haber vivido con una persona con metástasis cerebral, además de conseguir grandes hitos y un gran impacto internacional”.

 

 



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