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Así afecta el cambio de hora a nuestro organismo

El cambio de hora puede provocar algunos desajustes en nuestro organismo como la alteración de nuestras rutinas de sueño

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Así afecta el cambio de hora a nuestro organismo

Por Andrea Martín

24 de marzo de 2023

Este fin de semana los españoles, cumpliendo con la Directiva Comunitaria del Cambio de Hora, adelantaremos la hora de nuestro reloj para dar comienzo al horario de verano: a las 02:00 de la madrugada del domingo serán las 03:00. Gracias a este cambio disfrutaremos de una hora más de luz hasta octubre, cuando volveremos a retrasar los relojes. Pero ¿cómo afectan estas modificaciones horarias a nuestra salud?

Este cambio, que se inició en los años 70, supone acortar las horas de sueño, produciendo un cambio de manera brusca en las rutinas y en las actividades habituales. Según Pedro Gargantilla, director médico de Medicina Responsable, “afecta, en primer lugar, a la hormona que regula el ciclo del sueño, la melatonina. El problema no está en que amanezca antes, sino que anochece más tarde, por lo que, en ocasiones, es muy difícil dormirse a la misma hora de siempre ya que vemos que todavía es de día, hay luz y hace más calor”.

Otra de las consecuencias del cambio de horario está en nuestro reloj biológico, que se ve alterado por la temperatura y las horas de luz. “Nuestros horarios son los mismos, pero debemos realizarlos una hora más tarde con una temperatura y luz distinta. Esto produce una sensación de jet-lag. Nos sentimos con una mayor fatiga, irritabilidad y cansancio, tanto físico como mental”. También existen otros tipos de efectos como somnolencia durante todo el día, falta de concentración o disminución del rendimiento.

Claves para prepararse al cambio

Para poder recuperarnos y volver a la normalidad, “debemos intentar regular nuestro horario, acostarnos cuando nos lo marque el reloj, no cuando nuestro cuerpo tenga sueño”. Podemos anticiparnos al cambio de horario incorporando algunas modificaciones los días previos, como por ejemplo adaptar progresivamente los horarios de las comidas o acostarnos antes. “Normalmente nuestro cuerpo se acostumbra entre tres días y una semana al cambio de horario”, concluye Gargantilla.

Pese a todas estas alteraciones que experimentamos para nuestra salud, el horario de verano es el más ansiado por la mayoria de las personas, ya que permite incrementar las horas lúdicas gracias a las horas de luz. Aun así, los expertos apuntan que el horario de invierno es el más saludable porque estamos más sincronizados con la salida de la luz solar y el inicio de nuestra jornada laboral. 



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