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Ayuno intermitente: ¿moda perjudicial o dieta eficaz?

Ni es apto para todo el mundo, ni es más eficaz que otro tipo de dietas, pero tiene un enorme éxito como método de adelgazamiento por la libertad que permite para escoger los alimentos que se ingieren

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Ayuno intermitente: ¿moda perjudicial o dieta eficaz?
Freepik

Por Juan García

4 de abril de 2024

Desde hace unos años, el ayuno intermitente ha ganado gran popularidad como método dietético. Si bien las recomendaciones habituales para mantener unos patrones de alimentación saludable pasan por realizar varias comidas al día, este método apuesta por todo lo contrario: reservar la ingesta a un periodo concreto diario o semanal como fórmula para bajar de peso. Además de haber ganado numerosos adeptos, también despierta ciertos recelos y dudas sobre su eficacia o sus efectos sobre la salud. Para tratar de arrojar luz entre cuánto hay de mito y cuánto de verdad sobre esta práctica, Medicina Responsable ha hablado con la endocrinóloga de Centro Creciendo Madrid, Nuria García de la Torre

En qué consiste y qué modalidades hay

La primera aclaración que cabe hacer es que, a pesar de que el ayuno intermitente parezca un fenómeno de aparición reciente, en realidad “es una práctica antiquísima que ya se usaba en la antigua Grecia por motivos espirituales”, explica la doctora. En la actualidad, existen varias modalidades de ayuno intermitente. El ayuno de días completos o intra-semanal consiste en dejar de comer durante algunos días a la semana, bien sea en días alternos o dos veces por semana, lo que se conoce como ayuno 5:2. “Estas dos formas de ayuno tienen una versión modificada en la que los días de ayuno se permite una ingesta calórica muy baja, de unas 500-600 kcal”, apunta la endocrinóloga.

La otra modalidad, quizá la más frecuente, es el ayuno intra-día, que consiste en concentrar la ingesta en un número limitado de horas al día y no comer nada el resto. “La forma más común es el ayuno de 16 horas con una ventana de ingesta de 8 horas”.

Motivos de éxito

La gran popularidad que ha ido ganando el ayuno intermitente hace que sea definido con frecuencia como una moda. Hay varias razones detrás de su éxito, según apunta la doctora de la Torre: “Existe claramente una necesidad de buscar alternativas al tratamiento dietético tradicional de la obesidad, que tiene un índice de fracaso terapéutico altísimo”, explica. Este fracaso se debe a la dificultad que encuentran muchas personas “para seguir las restricciones de una dieta con restricción calórica continua, por lo que prefieren ese mayor grado de flexibilidad para elegir alimentos que permite el ayuno intermitente”. Para ellos, “su calidad de vida percibida y su adherencia son mejores con esta estrategia”. 

Esta libertad de elección sería la principal responsable de su popularización, según considera García de la Torre, especialmente para las personas propensas a que la dieta se les atragante. 

¿Es eficaz para perder peso?

El ayuno intermitente sí que es eficaz como método para bajar de peso, pero no más que otras dietas. “Tiene un efecto equivalente”, señala. La evidencia científica existente avala que sirve para “mejorar el perfil lipídico y parámetros del metabolismo de la glucosa, pero estos efectos están mediados por la pérdida ponderal, por lo que son equivalentes a los observados cuando se pierde peso con una restricción calórica continua”.

No obstante, García de la Torre apunta que no es una estrategia apta para todo el mundo. “Su práctica se ha asociado con una mayor incidencia de trastornos de la conducta alimentaria, con ciclos menstruales más prolongados en mujeres jóvenes y con mayor riesgo de hipoglucemias en pacientes con diabetes. También se desaconseja en mujeres embarazadas”. Por ello, la recomendación fundamental es seguirla tras una valoración inicial de su indicación y un seguimiento posterior por un profesional sanitario.

Dudas sobre sus efectos sobre la salud a largo plazo

Una reciente investigación preliminar divulgada por la Asociación Estadounidense del Corazón desató la polémica por relacionar el ayuno intermitente con un importante aumento del riesgo de mortalidad por eventos cardiovasculares. Diversos expertos mostraron recelos de los resultados, por la limitación de los datos y la metodología del estudio. Más allá de esta controversia, que podrá clarificarse cuando se publique la versión definitiva del estudio, lo que sí es cierto es que “todavía existen muchas dudas en cuanto a su impacto en la salud a largo plazo, en particular sobre el riesgo cardiovascular”, señala la endocrinóloga. 

Y no son los únicos aspectos sobre los que falta evidencia. “Quedan muchas cuestiones por resolver en cuanto a mecanismos moleculares implicados, efectos en distintos grupos de población”. También existen reservas en cuanto al efecto del ayuno intermitente sobre el mantenimiento y desarrollo de la masa muscular. “El músculo se encuentra en un estado continuo de formación y degradación; el ayuno prolongado puede dificultar el mantenimiento y desarrollo de la masa muscular que es fundamental para que no disminuya el metabolismo basal cuando estamos perdiendo peso y para mantener nuestra funcionalidad”. A través de una ingesta elevada de proteínas y la realización de ejercicios de fuerza se pueden neutralizar estos efectos. “Pero en el caso de personas con sarcopenia (pérdida de masa muscular) por patología de base o edad avanzada el ayuno intermitente podría agravar este problema”.

La investigación médica, como apunta la doctora, es “un trabajo siempre en proceso”, por lo que será necesario continuar con las investigaciones para determinar los beneficios y limitaciones de esta práctica que, por el momento, no parece ser la panacea del adelgazamiento. 

 



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