
Por Virginia Delgado
28 de mayo de 2026Mensualmente, la fundación de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) publica en su canal de YouTube un capítulo de su programa Microformación, en el que un experto aborda un tema de interés para los directivos de la salud.
Este mes la invitada ha sido Diana Molina Villaverde, directora gerente del Hospital Universitario Rodríguez Lafora (Madrid), y el asunto que ha tratado: la gestión sanitaria en la salud mental.
“A menudo olvidamos que una buena gestión también salva vidas. Tomar las decisiones organizativas correctas, apostar por modelos comunitarios y liderar el cambio en áreas tan sensibles como la salud mental tiene un impacto directo, profundo y vital en la supervivencia y recuperación de los pacientes", ha manifestado Joaquín Estévez, presidente de la Fundación Sedisa.
La directora gerente ha explicado que la gestión de la salud mental “conlleva una complejidad única que exige un liderazgo a la altura”. “Si hay un ámbito que se entremezcla en vulnerabilidad, complejidad, estigma y derechos, es este – ha añadido –. No es una receta, es una propuesta para repensar la gestión, porque durante décadas la salud mental ha sido la cenicienta de los sistemas sanitarios, con escasa financiación, baja prioridad política y un modelo excesivamente dirigido hacia la institucionalización”.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada ocho personas en el mundo vive con un trastorno mental. Ante esta realidad, la experta ha abogado durante el programa formativo de la Fundación Sedisa por un cambio radical en el modelo de gestión. “Estamos transitando de un modelo hospitalocéntrico, basado en el paternalismo y la beneficencia, hacia un modelo comunitario de recuperación y de derechos. Este nuevo enfoque no busca solo la remisión clínica de los síntomas, sino que la persona pueda recuperar su proyecto de vida. Esto implica para nosotros, los directivos de la salud, el reto mayúsculo de diseñar estructuras que favorezcan la continuidad de cuidados y la integración real en la comunidad, rompiendo los muros del hospital”, ha comentado.
Para Molina Villaverde, la seguridad va mucho más allá de evitar errores clínicos o del uso seguro del medicamento. “Hablamos de la prevención del suicidio, de la reducción de medidas coercitivas y de la detección de riesgos, pero siempre basándonos en el respeto absoluto a la autonomía del paciente”, ha señalado. Así, ha insistido en la importancia de medir la experiencia del paciente y los resultados comunicados por ellos, métricas que, como explica, permiten no solo detectar fallos en los procesos, sino evaluar la percepción de dignidad y la adecuación del trato recibido. “Hemos aprendido que la gestión de la salud mental implica lidiar con sufrimiento, incertidumbre y trayectorias vitales. Además de administrar recursos, tenemos que crear marcos de sentido, además de utilizar métodos. Tenemos que tener coraje y escuchar. Además de innovar, debemos romper inercias y redistribuir el poder”, ha concluido en la formación.