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Del mosquito a las mascotas: la importancia para la salud pública de vigilar la salud animal

El salto de enfermedades de animales a humanos es un fenómeno vigente hoy en día que obliga a establecer medidas que aborden la salud pública en su conjunto

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Del mosquito a las mascotas: la importancia para la salud pública de vigilar la salud animal
Freepik

Por Juan García

24 de abril de 2024

Si preguntamos cuál es el animal más letal del planeta, probablemente muchas personas piensen en grandes depredadores, imponentes mamíferos o alguna serpiente venenosa. Sin embargo, para el veterinario de Salud Pública Álvaro García Pérez la respuesta está en un insecto cuya presencia a nuestro alrededor tenemos mucho más normalizada: el mosquito. “Es el animal que más enfermedades produce en el mundo”, argumenta el veterinario. Esta anécdota sirve para dar una dimensión del impacto de la zoonosis, es decir, la transmisión de enfermedades de animales a humanos, en nuestra propia salud. 

La necesidad de vigilar la salud animal y el cuidado del medio ambiente como parte de un todo que se integra dentro de la salud pública es el principio esencial del concepto One Health, o una sola salud, que fue puesto en valor en una mesa redonda en la que intervino García Pérez junto con el director de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pedro Gullón, y el veterinario e investigador Bruno González-Zorn.

Las interacciones entre personas, animales y medio ambiente llevan durante toda la historia de la humanidad dando lugar a la aparición y transmisión de enfermedades. Por eso, en un contexto actual de aumento de estas interacciones por la mayor presencia de las mascotas en nuestras vidas, resulta crucial no bajar la guardia frente a los agentes patógenos que pueden dar el salto de animales a humanos. García Pérez destaca otro dato: “El 75% de las enfermedades aparecidas entre 1940 y el año 2000 fueron de origen zoonótico”.

Un buen ejemplo de esto lo encontramos en el acontecimiento sanitario más relevante del último siglo: la pandemia de la covid-19. “Hay muchas probabilidades de que la Covid sea una enfermedad zoonótica”, señala el director general de Salud Pública, Pedro Gullón. Y es que, más allá de los memes que apuntaban a la ingesta de “sopa de murciélago” como desencadenante de esta epidemia global, la transmisión zoonótica de patógenos no requiere de un contacto tan extremo, basta con tomar un alimento que haya sido manipulado previamente por algún animal. Para Gullón, la presión necesaria para que se dé en muchos casos ese “salto” de la enfermedad a la población humana, es fruto de la “destrucción humana de ecosistemas que ha dado lugar a interacciones con animales que antes no se producían”.

Otro ejemplo de cómo se materializan las estrechas relaciones entre animales, medio ambiente y salud humana, lo apunta el veterinario García Pérez. “La avispa asiática avanza por la Península Ibérica colonizando 60 kilómetros al año y comiéndose las abejas locales”. La conquista de esta especie invasora puede tener efectos devastadores para el medio ambiente y, en consecuencia, para los propios humanos, ya que la reducción de la población de abejas, como “agente polinizador de primer orden”, puede provocar un importante menoscabo de la vegetación. 

Por todo ello, Gullón insta a mirar el enfoque One Health como una prioridad “que impregne al conjunto de las acciones políticas de todos los ministerios, no solo el de Sanidad”. 

Tomar menos antibióticos para que su eficacia dure más

El desarrollo de resistencias antibacterianas es una de las principales amenazas para la salud global y una vía de entrada para nuevas patologías, también desde el punto de vista zoonótico, según destaca el profesor y veterinario Bruno González-Zorn, director de la Unidad de Resistencias Antimicrobianas de la Universidad Complutense de Madrid. “Las bacterias han sido capaces de colonizar todos los ecosistemas de la tierra”. Esta preocupación porque los antibióticos que tenemos en la actualidad pierdan su eficacia frente a estos patógenos se ponía de manifiesto en un reciente estudio que señalaba a perros y gatos como posibles transmisores a humanos de estas bacterias resistentes.

Actualmente, la raíz de este problema se debe a la falta de innovación en la producción de nuevos antibióticos. “En los años 70 y 80 teníamos superávit de antibióticos, pero ahora la gran industria farmacéutica ha abandonado la producción porque no sale rentable. Son medicamentos que en 10 o 12 años pueden perder su eficacia precisamente por el desarrollo de estas resistencias bacterianas”. Por ello, defiende la necesidad de fomentar la inversión pública en el desarrollo de estos medicamentos.

El descubrimiento de los antibióticos fue uno de los factores clave que permitieron el aumento demográfico en el siglo pasado, pero ahora, el reto de mantener la eficacia de estos medicamentos se fundamenta en su uso responsable. “En la ganadería se ha tomado nota y se ha regulado el uso de antibióticos, pero la población y los prescriptores tienen que concienciarse de que cuanto más los tomemos, más entrenamos a las bacterias para inmunizarse frente a ellos. El abuso de los antibióticos ha acelerado la generación de resistencias”, argumenta González-Zorn. Por eso, el profesor recalca la necesidad de no administrarlos a la ligera ni a las personas ni a las mascotas, que también pueden actuar como reservorio de estas nuevas bacterias.

El cuidado empieza en casa

Otras especies que han “colonizado” los hogares, aunque en este caso por iniciativa de los propios ciudadanos, son las mascotas. Su presencia es cada vez mayor y la relación que tenemos con ellos más estrecha que hace unos años. “No podemos tener una buena salud sin tener en cuenta el medio ambiente y la salud de los animales, especialmente los de compañía”, señala a Medicina Responsable la vocal de pequeños animales del Consejo General de Colegios Veterinarios de España (Colvet), María Luisa Fernández. “Antes los perros o los gatos estaban fuera de la casa, pero ahora conviven e incluso duermen con nosotros”, añade la veterinaria. Para hacer frente a la amenaza de los patógenos zoonóticos, las armas principales no son ningún secreto: higiene animal, dieta equilibrada de las mascotas y seguimiento regular del veterinario, apunta la vocal de Colvet. 

Aunque se ha avanzado mucho en los últimos años a nivel de concienciación, Fernández sigue considerando necesario recordar la importancia de la vacunación frente a enfermedades tan conocidas como la rabia o la leishmaniasis. En este sentido, critica que en nuestro país la inmunización antirrábica no sea obligatoria en todas las comunidades. La veterinaria insta a las administraciones públicas a trabajar el aspecto preventivo en la salud pública, englobando a personas y animales, más que centrarse en el aspecto reactivo frente a la enfermedad. “La ley de bienestar animal es positiva en lo que se refiere a dejar de considerar a las mascotas como cosas, pero se queda muy corta en temas sanitarios”.

Los vasos comunicantes entre el cuidado del medio ambiente, la salud animal y la humana no son un descubrimiento reciente, pero la concienciación ciudadana sobre el concepto de una sola salud parece seguir siendo escasa. Por ello, los expertos apuntan a la conveniencia de enfocar la toma decisiones sanitarias desde un punto de vista global de salud pública, como una alianza entre científicos, veterinarios y, por supuesto, médicos.



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