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Los perros y gatos pueden transmitir a sus dueños bacterias resistentes a los antibióticos

Un estudio para el Congreso Global ESCMID encuentra evidencia de que estos patógenos pueden transmitirse al acariciarlos, tocarlos o besarlos y al manipular las heces

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Los perros y gatos pueden transmitir a sus dueños bacterias resistentes a los antibióticos
Freepik

Por Medicina Responsable

15 de abril de 2024

Los animales domésticos son un aliado cada vez más común en diversas terapias y los efectos de su compañía sobre la salud física y mental están respaldados por la evidencia científica. Más allá de estos beneficios terapéuticos, el cuidado de las mascotas también tiene una repercusión directa sobre la salud de los propios dueños, ya que los animales actúan, en ocasiones, como agentes transmisores de infecciones a los humanos. En esta línea, un equipo de investigadores portugueses y británicos apunta que los perros y los gatos desempeñan un papel importante en la propagación de bacterias resistentes a los antibióticos.

Esta investigación se presentará en el Congreso Global de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ESCMID) en Barcelona, que tendrá lugar entre el 27 y el 30 de este mes de abril. El estudio ha encontrado evidencia de que perros y gatos transmiten bacterias resistentes a múltiples medicamentos a sus dueños sanos, lo que genera preocupación de que las mascotas puedan actuar como reservorios de resistencia antibacteriana y ayudar así a la propagación de la resistencia a ciertos antibióticos.

Las infecciones resistentes a los medicamentos matan a más de 1,2 millones de personas al año en todo el mundo y, según se prevé, la cifra aumentará a 10 millones en 2050 si no se toman medidas, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la resistencia a los antibióticos como “una de las mayores amenazas para la salud pública”. 

"Investigaciones recientes indican que la transmisión de bacterias resistentes a los antimicrobianos (RAM) entre humanos y animales, incluidas las mascotas, es crucial para mantener los niveles de resistencia, desafiando la creencia tradicional de que los humanos son los principales portadores de bacterias RAM en la comunidad", apunta la investigadora principal, Juliana Menezes, del Laboratorio de Resistencia a los Antibióticos del Centro de Investigación Interdisciplinaria en Salud Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Lisboa (Portugal). "Comprender y abordar la transmisión de bacterias RAM de mascotas a humanos es esencial para combatir eficazmente la resistencia a los antimicrobianos en poblaciones humanas y animales", añade.

Sobre el estudio

Menezes y su equipo analizaron muestras de heces y orina e hisopos de piel de perros y gatos y de sus dueños para detectar Enterobacterales (una gran familia de bacterias que incluye E. coli y Klebsiella pneumoniae) resistentes a los antibióticos comunes. El estudio involucró a cinco gatos, 38 perros y 78 humanos de 43 hogares en Portugal y 22 perros y 56 humanos de 22 hogares en el Reino Unido. Mientras que todos los humanos estaban sanos, todas las mascotas tenían infecciones de la piel y tejidos blandos (IPSS) o infecciones del tracto urinario (ITU).

Entre los datos del estudio se indica que, en cinco hogares de Portugal, uno con un gato y cuatro con perros, tanto la mascota como el propietario eran portadores de bacterias productoras de ESBL/AmpC. 

Los análisis genéticos mostraron que las cepas eran las mismas, lo que indicaba que las bacterias se transmitían entre la mascota y el propietario. En uno de estos hogares, un perro y su dueño también tenían la misma cepa de Klebsiella pneumoniae resistente a los antibióticos.

Los Enterobacterales productores de ESBL/AmpC en el Reino Unido se aislaron de ocho perros (36,4 %) y tres propietarios (12,5 %). En dos hogares, tanto el perro como el propietario eran portadores de la misma bacteria productora de ESBL/AmpC.

En uno de los hogares de Portugal, el momento en que se produjeron los resultados positivos de la bacteria “sugiere claramente” que la bacteria se transmitió de un animal de compañía (dos perros y un gato) a un ser humano, agrega el estudio. 

En definitiva, las bacterias pueden transmitirse entre animales de compañía y humanos al acariciarlos, tocarlos o besarlos y al manipular las heces. Para prevenir la transmisión, los investigadores recomiendan una buena higiene, como lavarse las manos después de acariciar al perro o gato y de manipular sus excrementos. "Nuestros hallazgos subrayan la importancia de incluir a los hogares con mascotas en los programas nacionales que monitorean los niveles de resistencia a los antibióticos", aporta Menezes. "Aprender más sobre la resistencia en las mascotas ayudaría al desarrollo de intervenciones informadas y específicas para salvaguardar la salud tanto animal como humana".



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