
Por Virginia Delgado
1 de julio de 2026Con el objetivo de mejorar las condiciones de trabajo, formación y descanso de los médicos internos residentes (MIR) que realizan su Formación Sanitaria Especializada en el Sistema Nacional de Salud, el Ministerio de Sanidad ha elaborado el proyecto del real decreto que actualiza el RD 1146/2006 de hace casi 20 años.
Este miércoles este departamento ha abierto el trámite de audiencia e información pública con la finalidad de que los ciudadanos y las organizaciones o asociaciones que representen a este colectivo comuniquen las aportaciones que consideren.
El texto introduce cambios en la planificación de la jornada, el régimen de guardias, los descansos, las retribuciones, las incompatibilidades y la prevención de riesgos laborales.
En cuanto a la jornada, el proyecto redactado por el departamento que dirige Mónica García establece un límite de 35 horas semanales y reconoce el derecho de los residentes a conocer la distribución de su jornada con al menos dos meses de antelación. En lo que respecta a los descansos mínimos, los refuerza. “Entre jornadas deberá haber al menos 12 horas de descanso continuo y, cada semana, 24 horas ininterrumpidas adicionales. Si este descanso semanal no pudiera disfrutarse, deberá compensarse en un plazo máximo de 14 días”, indica el documento.
Por otro lado, las guardias se realizarán como jornada adicional a la ordinaria y no podrán superar las 17 horas de trabajo. Cuando ambas sean consecutivas, su suma tampoco podrá exceder este tiempo. “Tras una guardia, no podrá exigirse a la persona residente que realice la jornada ordinaria prevista a continuación, ni que recupere posteriormente esas horas”, especifican desde Sanidad.
Respecto al máximo de horas mensuales de guardia, el proyecto del real decreto fija un máximo de 68, que es el tiempo equivalente a cuatro guardias de duración máxima. Además, añade que “de forma excepcional” se puede añadir una más “siempre que exista justificación docente, previo informe del servicio de prevención de riesgos laborales y de la comisión de docencia, y consentimiento expreso de la persona residente”.
En cuanto a la suma de la jornada ordinaria y las guardias, no podrá superar las 45 horas semanales. Este cómputo será trimestral, salvo que se acuerde otro sistema por pacto, acuerdo o convenio colectivo. “Cualquier ampliación excepcional del límite mensual de guardias deberá respetar la jornada máxima, garantizar los descansos mínimos y contar con el consentimiento libre y expreso de la persona residente. Ese consentimiento podrá retirarse en cualquier momento, sin consecuencias para su evaluación, progresión formativa o relación laboral”, explican desde Sanidad. También, el texto aclara que la jornada laboral deberá permitir el cumplimiento completo de los programas formativos.
Para garantizar el cumplimiento de los límites de jornada y descanso, el proyecto del real decreto ha especificado que los centros sanitarios deberán contar con un registro de control horario.
En los casos de reducción de jornada por conciliación, cuidados u otras causas previstas legalmente, los centros deberán adoptar las medidas necesarias para garantizar que la persona residente pueda completar todas las competencias previstas en su programa.
En el apartado de las retribuciones, el documento mejora el complemento de grado de formación desde el primer curso. Sus porcentajes mínimos serán del 10% en primer año, 20% en segundo, 30% en tercero, 40% en cuarto y 50% en quinto, “sin perjuicio de que los servicios de salud puedan acordar cuantías superiores”, añade el texto.
En lo que se refiere al complemento de atención continuada para retribuir las guardias y otras actividades asistenciales fuera de la jornada ordinaria vinculadas al itinerario formativo, el proyecto lo mantiene, al igual que el plus de residencia en los territorios donde esté establecido.
En situaciones de incapacidad temporal, nacimiento y cuidado de menor, riesgo durante el embarazo o durante la lactancia, se garantiza que el personal residente perciba el 100% de sus retribuciones ordinarias, fijas y periódicas desde el primer día. “Para ello, la prestación del régimen de protección social se complementará hasta alcanzar el total de las retribuciones correspondientes, tomando como referencia, al menos, las percibidas en los seis meses previos. Durante las vacaciones, percibirá al menos su remuneración normal o media, según se determine en cada servicio de salud”, subraya el Ministerio de Sanidad.
La reforma incorpora una disposición específica sobre riesgos psicosociales de los residentes. Así, señala que las entidades titulares de las unidades docentes deberán realizar cada dos años una evaluación específica, adoptar las medidas preventivas y correctoras necesarias y garantizar su seguimiento y revisión periódica. Además, deberán impulsar espacios grupales de apoyo profesional y reflexión compartida, cuya participación tendrá que ser tenida en cuenta como tiempo de formación y se integrará en la planificación ordinaria.
El proyecto también prevé protocolos ante incidentes que comprometan la integridad física, la salud o la vida de los residentes. “Deberán incluir la comunicación del incidente, la intervención coordinada de prevención, salud laboral y salud mental, el análisis de lo ocurrido, la participación de las personas afectadas con confidencialidad y protección, y el apoyo y acompañamiento a las personas y equipos implicados”, especifica Sanidad.
En cuanto a la aplicación del real decreto, el ministerio que dirige Mónica García ha subrayado que será “progresiva”. Así, se prevé su entrada en vigor el día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BEO), aunque la modificación relativa a jornada laboral y descansos serám aplicable a partir del 1 de septiembre de 2027, y la actualización del régimen retributivo, desde el 1 de enero del próximo año.
Desde la Asociación MIR España (AME) se han pronunciado sobre el proyecto del real decreto que actualiza el RD 1146/2006, indicando que supone “un avance importante y recoge reivindicaciones históricas de los médicos residentes en materia de jornada, descansos, salud laboral y protección frente a abusos, pero no resuelve por completo la precariedad del residente”.
Entre las propuestas que más han aplaudido se encuentran la incorporación de evaluaciones periódicas de riesgos psicosociales, los protocolos ante incidentes graves y una regulación más desarrollada de prevención y salud laboral. “Son avances necesarios para reconocer que la residencia no puede sostenerse sobre el agotamiento físico y emocional de los profesionales en formación”, han subrayado.
No obstante, la entidad recuerda que el texto está en fase de audiencia pública e informa de que presentará alegaciones para reforzar los aspectos que consideran “insuficientes”. “Especialmente lo haremos en materia retributiva y de garantías para asegurar que la reforma se cumpla de forma efectiva en todos los hospitales”, ha subrayado.
AME ha señalado que “no siempre una buena norma se traduce en una buena práctica”. “Llevamos años viendo incumplimientos en materia de jornada, descansos, supervisión o registro horario que, en muchos casos, no tienen consecuencias – ha añadido- Por eso, creemos que ahora el reto no es solo aprobar un buen real decreto, sino garantizar que se cumpla en todos los hospitales. Para ello, hacen falta mecanismos de control, inspección y evaluación eficaces, además de canales seguros para que los residentes puedan comunicar incumplimientos sin miedo a represalias. El objetivo es que los derechos que reconoce la norma se conviertan en una realidad para todos los residentes, independientemente del hospital o de la comunidad autónoma en la que se formen”.
La asociación se ha manifestado sobre el complemento de grado de formación. Así, aunque valoran “positivamente” su mejora respecto al RD 1146/2006, consideran que el incremento continúa siendo “insuficiente”.
La propuesta de AME plantea unas retribuciones mínimas sin guardias de 30.000 euros brutos al año para los residentes de primer año, de 33.000 € para los de segundo, de 36.000 € brutos/año para los de tercero, de 39.000 € para los de cuarto y de 42.000 € para los residentes de quinto.