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Ángela Lamarca, ESMO 2026: “Estamos en un momento muy bueno y de mucha aceleración en la investigación oncológica”

La responsable del Comité de Comunicación de la Sociedad Europea de Oncología Médica resalta en Medicina Responsable los grandes avances médicos presentados en una cita que reunió a más de 40.000 asistentes

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Ángela Lamarca, ESMO 2026: “Estamos en un momento muy bueno y de mucha aceleración en la investigación oncológica”

Por Santiago Melo

27 de octubre de 2026

Por cuarta vez, Madrid ha acogido el congreso anual de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), una de las principales citas internacionales dedicadas a la investigación y el tratamiento del cáncer. La edición de 2026, celebrada en IFEMA entre el 23 y el 27 de octubre, ha reunido a más de 40.000 asistentes y ha puesto sobre la mesa algunas de las grandes líneas que marcarán el futuro de la oncología, desde las vacunas y los tratamientos dirigidos hasta la inteligencia artificial, el diagnóstico precoz y la optimización terapéutica.

La doctora Ángela Lamarca, oncóloga del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y responsable del Comité de Comunicación de ESMO, hace balance del congreso en declaraciones a Medicina Responsable y destaca las cifras récord alcanzadas en esta edición. “Hemos tenido más de 40.000 personas registradas. Hemos recibido 6.309 abstracts, de los cuales 4.400 han sido aceptados y 2.427 trabajos se han presentado aquí en Madrid”, señala. Un volumen de investigación que, a su juicio, refleja “la gran calidad de los trabajos que se han presentado”.

Entre las novedades científicas compartidas durante los cinco días de congreso, Lamarca destaca el avance de las vacunas frente al cáncer y de los anticuerpos conjugados, conocidos como ADC por sus siglas en inglés (Antibody-Drug Conjugates). “Se han presentado trabajos de ensayo clínico con vacunas para tumores de melanoma cutáneo. Se han presentado además muchísimos ensayos y estudios aleatorizados con ADC”. Estos últimos, añade, representan “una manera inteligente de administrar quimioterapia intravenosa que va dirigida a la célula tumoral”.

La investigación con este tipo de fármacos está llegando además a tumores y escenarios que hasta ahora habían sido menos explorados. “Hemos tenido indicaciones más raras que normalmente no habíamos explorado hasta ahora, como por ejemplo estudios positivos en tumores de endometrio o en osteosarcoma”. Al mismo tiempo, algunas estrategias que comenzaron a desarrollarse en enfermedad avanzada empiezan a estudiarse también en fases más tempranas.

Prevenir antes y tratar con menos toxicidad

Uno de los grandes mensajes de esta edición ha sido que el futuro de la oncología no depende únicamente de disponer de nuevos fármacos. “Creo que es clarísimo el hecho de que ESMO está apostando muy fuerte por el diagnóstico precoz y por un mejor diagnóstico del cáncer como una manera de intentar beneficiar al máximo a los pacientes”, afirma Lamarca.

Por primera vez, el congreso ha contado con un espacio específico dedicado al diagnóstico, la detección precoz y la prevención. Una apuesta que refuerza la idea de anticiparse a la enfermedad y mejorar las posibilidades de intervención antes de que el tumor alcance fases más avanzadas.

La inteligencia artificial ha sido otra de las grandes protagonistas. También por primera vez, ESMO ha creado una sección propia para abordar sus aplicaciones en oncología. “Nos estamos encontrando en una realidad donde realmente tenemos que incorporar la IA a nuestra práctica asistencial”, y añade que esta tecnología ocupará un espacio cada vez mayor tanto en la investigación como en el trabajo clínico.

Otro de los debates centrales ha girado en torno a cómo utilizar mejor los tratamientos que ya han demostrado su eficacia. Es lo que se conoce como optimización o desescalada terapéutica: estudiar si es posible reducir dosis, modificar pautas o acortar tratamientos manteniendo su eficacia y disminuyendo sus efectos secundarios. “Optimizar la dosis e intentar bajar la dosis para ajustar o mejorar la toxicidad del tratamiento y también para un sistema algo más sostenible” es, según Lamarca, una de las líneas importantes que deja esta edición. Sin embargo, advierte de que cualquier cambio debe estar respaldado por ensayos clínicos sólidos.

“La prioridad número uno es primero demostrar que ese nuevo esquema no es inferior a los esquemas que estamos utilizando normalmente”, explica. Solo después de confirmar que el paciente mantiene el mismo beneficio puede estudiarse si el nuevo modelo resulta mejor tolerado, reduce la toxicidad o facilita que el tratamiento llegue a más personas. “Una vez se confirma esa no inferioridad, habría que ver si tenemos esquemas que puedan ser mejor tolerados”.

ESMO está apostando también por impulsar este tipo de investigaciones mediante una nueva vía de financiación para ensayos clínicos académicos. Para Lamarca, este enfoque resulta especialmente importante en un momento en el que los sistemas sanitarios deben compaginar innovación, beneficio clínico y sostenibilidad.

Aun así, muchos de los resultados presentados durante estos días necesitarán tiempo antes de convertirse en tratamientos disponibles para los pacientes. Lamarca recuerda que cada investigación sigue un recorrido diferente y que algunos ensayos todavía deberán confirmar sus resultados. “Luego tendrán que evaluarse por las autoridades sanitarias. Esto es un proceso, pero aquí lo que hacemos es presentar los datos por primera vez”, explica.

En las sesiones presidenciales, los resultados de los estudios seleccionados se acompañan además de una valoración científica que permite poner los datos en contexto. “Aquí se le da una valoración a esa ciencia que se presenta y se evalúa si los datos nuevos serían potencialmente algo que implicaría un cambio en la práctica clínica”, señala. Si la evidencia es suficientemente robusta, el siguiente paso corresponde ya a las agencias reguladoras.

España gana peso en la oncología internacional

La celebración del congreso en Madrid ha permitido reunir en la capital a una comunidad que trasciende ya las fronteras europeas. “Para España es una muy buena oportunidad acoger a la comunidad oncológica, no solo europea sino mundial. Es una grandísima oportunidad para nuestra ciudad y para España”, destaca Lamarca.

La dimensión que ha alcanzado ESMO limita además el número de ciudades capaces de organizarlo. “Tenemos también infraestructura que lo permite. En IFEMA cabemos los 40.000 que estamos inscritos, que muchísimas veces es el problema que hay para llevar este congreso a otras ciudades”. La capacidad hotelera y las infraestructuras necesarias para recibir a decenas de miles de asistentes son otros de los factores que condicionan la elección.

España volverá a ser protagonista, pues ya se ha anunciado que Barcelona acogerá la cita anual en 2027. La elección responde en buena parte al tamaño y a las necesidades logísticas de un encuentro que congrega ya a profesionales procedentes de todo el mundo.

La presencia española no se limita únicamente a ejercer como país anfitrión. En esta edición, tres españoles ocupan presidencias de sección (Track Chairs) y cinco forman parte del Consejo de ESMO, incluyendo a la doctora Ángela Lamarca. Además, cuatro oncólogos españoles han presidido la sociedad a lo largo de su historia: Hernán Cortés-Funes, José Baselga, Josep Tabernero y Andrés Cervantes, que ocupó la presidencia entre 2022 y 2023.

“España tiene que estar muy orgullosa de la representación que tenemos a nivel de oncología de manera internacional”, afirma Lamarca. A esa presencia se suma el reconocimiento concedido este año a Pilar Garrido, expresidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica, que ha recibido el Premio ESMO Women for Oncology 2026 por su trabajo frente al sesgo de género en el diagnóstico y la investigación del cáncer.

El congreso ha querido además reunir a todos los actores implicados en la atención oncológica. Junto a médicos e investigadores, han participado asociaciones de pacientes y profesionales de enfermería, que celebran en paralelo su propio encuentro. “Al final es un hub de oncología donde tenemos a los pacientes, tenemos a todos los médicos e investigadores y tenemos además ese congreso en paralelo de enfermería”, explica Lamarca.

Para la especialista, compartir físicamente el mismo espacio permite también reforzar el abordaje multidisciplinar del cáncer. “Yo me he podido reunir con los presidentes de algunas asociaciones de pacientes porque están aquí, y con enfermería lo mismo”.

Tras cinco días de actividad científica, la especialista considera que ESMO 2026 refleja un momento especialmente intenso para la investigación oncológica. “Estamos avanzando, como se dice, sin prisa, pero sin pausa”, resume. Sin embargo, reconoce que el ritmo al que aparecen nuevos resultados está aumentando: “Estamos llegando también a un punto de bastante aceleración de datos”.

La elevada presencia de ensayos clínicos aleatorizados de fase III y la variedad de tumores y escenarios analizados refuerzan esa percepción. “Creo que estamos en un momento muy bueno y de mucha aceleración en la investigación”, concluye Lamarca. Un escenario en el que la oncología ya no busca únicamente desarrollar más tratamientos, sino detectar antes la enfermedad, prevenirla cuando sea posible y conseguir que las terapias que reciben los pacientes sean cada vez más eficaces, precisas y tolerables.



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