
Por Medicina Responsable
23 de octubre de 2026El Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que se celebra estos días en Madrid, acogerá este sábado la presentación de los resultados completos de un ensayo clínico de fase 3 de una vacuna personalizada contra el melanoma. Desarrollada por Moderna y MSD (Merck), esta terapia experimental ha conseguido reducir un 42% el riesgo de recaída o muerte al combinarse con inmunoterapia en pacientes operados de esta enfermedad.
Se trata de intismeran autogene, una vacuna experimental que se fabrica a partir de las características genéticas del tumor de cada paciente. A diferencia de las vacunas preventivas convencionales, su objetivo no es evitar la aparición del cáncer, sino estimular al sistema inmunitario para que reconozca y elimine las células tumorales que puedan permanecer en el organismo después de la cirugía.
Las compañías ya habían adelantado en agosto resultados positivos del ensayo INTerpath-001, pero será este sábado cuando se presenten oficialmente los datos detallados ante la comunidad científica internacional. El estudio, financiado por ambas farmacéuticas, ha incluido a 1.137 pacientes con melanoma de alto riesgo que habían sido intervenidos quirúrgicamente.
Según los resultados conocidos hasta ahora, el 82,2% de los pacientes tratados con la combinación de intismeran y pembrolizumab permanecía libre de recaída a los dos años, frente al 70% de quienes recibieron únicamente pembrolizumab, una inmunoterapia ya utilizada en el tratamiento de esta enfermedad. Además, la combinación consiguió reducir un 38% el riesgo de desarrollar metástasis a distancia o morir.
Los resultados han despertado un gran interés entre los especialistas por las posibilidades que abre esta tecnología en el tratamiento del cáncer. Marisol Soengas, jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en declaraciones al Science Media Center (SMC), considera que las expectativas generadas desde el anuncio de agosto están respaldadas por datos "muy prometedores".
La investigadora destaca que el ensayo representa un avance hacia dos grandes objetivos de la oncología: desarrollar tratamientos diseñados específicamente para cada paciente y conseguir que su propio sistema inmunitario elimine las células tumorales que hayan podido escapar tras la extirpación del tumor.
Por su parte, Eva Muñoz Couselo, jefa del Grupo de Investigación en Melanoma y otros tumores cutáneos del Vall d'Hebron Instituto de Oncología, señala que "por primera vez, un ensayo de fase III demuestra que una vacuna terapéutica individualizada, diseñada a partir de las características moleculares del tumor de cada paciente, puede mejorar significativamente los resultados de la inmunoterapia convencional". La oncóloga considera que el beneficio observado "no es solo estadísticamente significativo, sino también clínicamente relevante", aunque advierte de que será necesario prolongar el seguimiento de los pacientes para comprobar cuánto tiempo se mantiene y si se traduce en una mejora de la supervivencia global.
Una de las particularidades de intismeran es que no existe una vacuna idéntica para todos los pacientes. Su fabricación comienza con el análisis de una muestra del tumor y de sangre para identificar las mutaciones que generan proteínas anómalas, conocidas como neoantígenos, que pueden ser reconocidas por el sistema inmunitario.
A partir de esta información, se seleccionan hasta 34 neoantígenos y se elabora una vacuna de ARN mensajero específica para cada persona. Una vez administrada, esta tecnología estimula la respuesta de los linfocitos T, las células inmunitarias encargadas de reconocer y combatir las células cancerosas.
La vacuna se combina con pembrolizumab, un medicamento que bloquea el mecanismo mediante el cual las células tumorales pueden frenar la respuesta inmunitaria. Para Soengas, esta estrategia constituye "una forma especialmente avanzada de medicina personalizada" que, en el futuro, podría extenderse a otros tipos de tumores. Sin embargo, advierte de que su desarrollo plantea importantes desafíos, especialmente por la complejidad de fabricar una vacuna diferente para cada paciente.
Pese a los resultados positivos, los especialistas insisten en que todavía quedan interrogantes por resolver. Uno de los principales es determinar si la reducción de las recaídas y las metástasis se traduce, con un seguimiento más prolongado, en una mayor supervivencia de los pacientes.
También será necesario establecer cómo encaja esta estrategia en un escenario en el que están ganando protagonismo los tratamientos neoadyuvantes, administrados antes de la cirugía, que permiten adaptar las terapias posteriores a la respuesta de cada paciente.
A ello se suma el desafío económico. La fabricación individualizada de estas vacunas requiere procesos tecnológicos complejos y previsiblemente costosos, por lo que su futura incorporación a la práctica clínica deberá tener en cuenta su relación coste-efectividad.
"El verdadero reto de la oncología del futuro no será únicamente desarrollar tratamientos cada vez más eficaces, sino identificar qué pacientes necesitan realmente cada tratamiento, en qué momento deben recibirlo y durante cuánto tiempo", señala Muñoz Couselo.
La presentación de los resultados llega, además, después de que parte de los datos del ensayo se filtraran antes de su comunicación oficial, provocando una caída en bolsa de las dos farmacéuticas. Una situación que la especialista del Vall d'Hebron lamenta, al considerar que la interpretación científica debe realizarse a partir de los resultados completos y correctamente contextualizados.
Los datos se expondrán este sábado en el congreso ESMO 2026, mientras que su publicación científica en The New England Journal of Medicine continúa pendiente.