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¿Por qué nos gustan tanto los alimentos poco saludables y que engordan?

La respuesta está en que la ingesta de alimentos con un alto contenido en grasa y azúcar cambia nuestro cerebro

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¿Por qué nos gustan tanto los alimentos poco saludables y que engordan?

Por Lucía de Mingo

23 de marzo de 2023

Hamburguesas, pizzas, patatas fritas, donuts, cruasanes, helados, bollos… ¿Por qué nos gustan tanto los alimentos poco saludables y que engordan? ¿Cómo se desarrolla esta preferencia en el cerebro? Investigadores del Instituto Max Planck para la Investigación del Metabolismo, en Alemania, en colaboración con la Universidad de Yale (EE. UU) han demostrado que los alimentos con un alto contenido de grasa y azúcar cambian nuestro cerebro. 

Lo más sorprendente de esta investigación es que han comprobado que, si comemos regularmente este tipo de alimentos, aunque sea en pequeñas cantidades, el cerebro aprende inconscientemente a consumirlos con precisión en el futuro.  "Nuestras mediciones de la actividad cerebral mostraron que el cerebro se reconfigura mediante el consumo de estos alimentos. De manera inconsciente aprende a preferir alimentos gratificantes. A través de estos cambios en el cerebro, siempre preferiremos los alimentos que contienen mucha grasa y azúcar", explica Marc Tittgemeyer, director el estudio. 

Para probar esta hipótesis, los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos. El primer grupo de voluntarios ingirió un pudin pequeño con alto contenido en grasa y azúcar todos los días durante ocho semanas, además de su dieta normal, mientras que el otro grupo comió un pudin que contenía la misma cantidad de calorías, pero menos grasa y azúcares. 

Los investigadores midieron la actividad cerebral de ambos grupos, tanto antes como durante las ocho semanas del estudio, y observaron que la respuesta del cerebro a los alimentos con alto contenido de grasa y azúcar aumentó considerablemente. Es más, su consumo activó notablemente el sistema dopaminérgico, la región del cerebro responsable de la motivación y la recompensa, haciendo que perciba este tipo de alimentos como una recompensa y como algo positivo.

Durante el período de estudio, los participantes que consumieron este pudin alto en grasas y azúcares no aumentaron más de peso que el grupo de control, y sus valores sanguíneos, como el azúcar en la sangre o el colesterol, tampoco cambiaron. Sin embargo, los investigadores tienen claro que la preferencia por los alimentos azucarados en concreto continuará tras el estudio. "Se crean nuevas conexiones en el cerebro y no se disuelven tan rápido. Después de todo, el objetivo principal del aprendizaje es que una vez que aprendes algo, no lo olvides tan rápido", concluye Marc Tittgemeyer.



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