
Por Medicina Responsable
27 de agosto de 2026La calidad del semen no depende únicamente de factores biológicos o de la edad. Determinados hábitos cotidianos también pueden influir en la concentración, la movilidad y la morfología de los espermatozoides, por lo que modificar algunos aspectos del estilo de vida puede contribuir a proteger la salud reproductiva masculina.
La directora del laboratorio de Andrología y Análisis Clínicos de Instituto Bernabeu, la doctora Ana Fabregat, señala ocho medidas que pueden ayudar a mejorar la calidad seminal. Entre ellas sitúa abandonar el tabaco, mantener un peso saludable, seguir una alimentación equilibrada, evitar el exceso de calor en la zona genital, practicar ejercicio moderado, dormir lo suficiente y limitar el consumo de alcohol y otras drogas.
Uno de los principales factores de riesgo es el tabaco. “Es uno de los principales tóxicos para la salud seminal”, explica Fabregat, que advierte de que fumar puede reducir la concentración y la movilidad de los espermatozoides, alterar su morfología e incrementar el estrés oxidativo, con el consiguiente daño sobre el ADN espermático.
El peso corporal también juega un papel importante. El sobrepeso y la obesidad pueden alterar el equilibrio hormonal y perjudicar la espermatogénesis, es decir, el proceso mediante el que se forman los espermatozoides. Por ello, la especialista recomienda mantener un peso adecuado y apostar por una alimentación rica en frutas, verduras, pescado azul, frutos secos y aceite de oliva, limitando las grasas saturadas y los azúcares simples.
Otro de los aspectos a tener en cuenta es la temperatura. Los testículos necesitan mantenerse ligeramente por debajo de la temperatura corporal, por lo que el uso frecuente de saunas, baños muy calientes o colocar el ordenador portátil sobre las piernas puede elevar la temperatura de la zona genital. Fabregat también aconseja no apoyar directamente tabletas o teléfonos móviles sobre la zona pélvica, aunque recuerda que la evidencia sobre el posible efecto de la radiación electromagnética todavía no es concluyente.
La práctica de ejercicio regular también puede ser beneficiosa, siempre que no sea excesiva. Según la especialista, la actividad física moderada favorece la salud reproductiva, mientras que los entrenamientos extremos pueden alterar el equilibrio hormonal y afectar a la producción de espermatozoides.
El descanso es otro de los factores que pueden influir en la calidad seminal. Dormir menos de seis horas de forma habitual se ha relacionado con peores parámetros espermáticos, ya que el sueño participa en la regeneración celular y en el equilibrio hormonal. La melatonina, además, desempeña una función antioxidante que puede contribuir a proteger el material genético de los espermatozoides.
Fabregat también recomienda limitar el consumo de alcohol y evitar drogas recreativas. El consumo habitual o excesivo de alcohol, cannabis y otras sustancias puede modificar los niveles hormonales y reducir la calidad del semen. Algunos fármacos con efectos hormonales, como los anabolizantes o la testosterona utilizados con fines deportivos, también pueden provocar alteraciones importantes en la producción espermática.
Estas recomendaciones adquieren especial relevancia ante el descenso observado en las últimas décadas en el recuento espermático de los hombres occidentales. Según los datos aportados por Instituto Bernabeu, este se ha reducido en más de un 50% desde 1973, mientras que los problemas de fertilidad afectan aproximadamente a una de cada seis personas.
La especialista recuerda, no obstante, que mejorar la calidad seminal requiere tiempo. Un ciclo completo de espermatogénesis dura aproximadamente tres meses, por lo que los cambios en el estilo de vida no tienen un efecto inmediato. “El esperma es un biomarcador silencioso que varía según cómo vivimos”, concluye Fabregat.