
Por Santiago Melo
14 de julio de 2026La alimentación puede desempeñar un papel importante en la salud reproductiva masculina. Un estudio liderado por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV), en Cataluña, concluye que los hombres que consumen al menos una ración diaria de frutos secos presentan una mejor calidad del semen, con una mayor concentración y un mayor recuento de espermatozoides, además de un menor riesgo de alteraciones en parámetros relacionados con la fertilidad.
La investigación, publicada en la revista científica Andrology, analizó a 222 hombres sanos de entre 18 y 40 años participantes en el proyecto internacional Led-Fertyl, centrado en estudiar cómo la alimentación y el estilo de vida influyen en la calidad espermática. Para ello, los investigadores compararon los hábitos dietéticos de los participantes con los resultados de sus seminogramas, la prueba utilizada para evaluar la calidad del semen.
Los resultados mostraron que consumir al menos siete raciones semanales de frutos secos, equivalentes a unos 30 gramos al día, se asociaba con una mayor concentración de espermatozoides y un recuento total más elevado. Además, quienes mantenían este hábito presentaban un 75% menos de probabilidades de sufrir alteraciones en la movilidad espermática y un 69% menos de riesgo de presentar alguna alteración en el seminograma.
El trabajo también analizó el efecto de sustituir los frutos secos por alimentos ultraprocesados, como bollería industrial, patatas fritas o aperitivos ricos en grasas saturadas y trans. Los modelos estadísticos mostraron que este cambio se asociaba con peores parámetros seminales, especialmente en el número y la concentración de espermatozoides.
Los investigadores recuerdan que la infertilidad afecta aproximadamente a una de cada seis personas en edad reproductiva y que cerca de la mitad de los casos tienen algún componente relacionado con la salud reproductiva masculina. Aunque existen factores genéticos y enfermedades que pueden influir en la fertilidad, otros elementos, como la alimentación, el peso corporal o el estilo de vida, son potencialmente modificables.
Los autores subrayan que estos resultados refuerzan la evidencia sobre el papel de la dieta en la fertilidad masculina, aunque advierten de que se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer una relación de causa y efecto. En este sentido, consideran necesario seguir investigando los mecanismos biológicos que podrían explicar esta asociación y determinar hasta qué punto estos hallazgos pueden trasladarse a la práctica clínica.