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Mitos y verdades sobre la salud visual de los lectores

El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV) señala la realidad que se esconde tras muchas creencias que hay sobre cómo la lectura afecta a la visión

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Mitos y verdades sobre la salud visual de los lectores
Freepik

Por Juan García

23 de abril de 2024

Además de “curar” la ignorancia, se sabe que la lectura tiene otros muchos beneficios para la salud. Hacerlo como un hábito estimula las capacidades cognitivas, ayudando a mantener las tasas de actividad cerebral, además de tener otros efectos positivos sobre la salud mental. Así, se sabe que leer mejora la atención, la concentración y la memoria, facilita las relaciones sociales y ayuda a reducir el estrés, la angustia y la ansiedad. 

Pero, además de mantener el hábito lector, es muy importante cuidar la vista a la hora de hacerlo ya que, de lo contrario, puede provocar diversos síntomas como fatiga visual, dolores de cabeza, mareos, picor de ojos o visión doble, como explica el decano del Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas de España (CNOO), Juan Carlos Martínez Moral.

Sin embargo, también existen ciertos mitos en torno a cómo el hábito de la lectura afecta a la salud, especialmente la visual. Con motivo del Día Internacional del Libro, el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV), arroja luz sobre cuánto hay de verdad en torno a muchas de estas creencias que circulan, tanto en la red como entre la población, sobre el impacto de la lectura en la vista.

 

Leer mucho provoca vista cansada (presbicia)

En realidad, leer mucho ni adelanta ni provoca presbicia. Esta patología ocular, que hace que los ojos pierdan gradualmente la capacidad de enfocar y ver con claridad de cerca, está causada por la pérdida paulatina de flexibilidad del cristalino del ojo, un efecto producido normalmente por el envejecimiento.

Leer con gafas o lentillas hará que tus ojos dependan más de ellas

El uso de estos utensilios ópticos no tiene ningún efecto negativo en nuestra vista. Cuando usamos gafas o lentillas nuestro ojo se acostumbra a ver con mayor nitidez, por eso al quitarlas podemos notar una gran diferencia llegando incluso a percibir que la visión empeora cuando no las usamos.

Leer en dispositivos digitales es malo para la vista

Los libros electrónicos están ideados para tener una experiencia lectora óptima, pero quienes usan tabletas o móviles para leer sí que pueden sufrir molestias oculares o fatiga visual. Esto se debe a que estos dispositivos cuentan con pantallas que se iluminan, mientras que los libros electrónicos utilizan tinta electrónica, que resulta más agradable para la vista. Esto significa que sus pantallas no están iluminadas, sino que ofrecen una imagen que debe ser iluminada desde fuera, al igual que ocurre con el papel. Por este motivo, la luz ambiental resulta clave para tener una visión cómoda, siendo la luz blanca la más idónea.

Leer con poca luz o en penumbra daña la vista

Leer con poca luz podría favorecer un aumento de la miopía en personas jóvenes, pero no causa un daño permanente en los ojos, aunque puede provocar fatiga ocular y dificultar la lectura. Para evitar este efecto se recomienda tener siempre una buena iluminación siendo las luces blancas o frías las más recomendadas.

Leer demasiado cerca daña la vista

La distancia óptima de lectura es de 50 a 60 centímetros, ya sea en papel o digital, y eso es algo importante que debemos tener siempre presente. Leer demasiado cerca, en sí mismo, no dañará tu vista, pero puede ser un signo de problemas refractivos subyacentes o puede favorecer que aumente la miopía. Esto ocurre cuando la forma del ojo evita que la luz se enfoque correctamente en la retina. Algunos de los problemas de refracción más comunes son la miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia. Como resultado, es posible que resulte difícil ver con claridad los objetos distantes.

 

Consejos para cuidar la vista al leer

Desde el CNOO apuntan varias recomendaciones para cuidar la vista mientras se lee, especialmente para aquellas personas que leen a través de pantallas. Algunos de los síntomas mencionados anteriormente, como la fatiga ocular, son propios del llamado Síndrome Visual Informático, una afección muy común entre los que utilizan con asiduidad cualquier tipo de pantalla para leer, como libros electrónicos mal iluminados, tabletas, ordenadores y móviles, entre otros. 

Por este motivo, desde el CNOO se hace hincapié en el uso de soportes digitales homologados para la lectura y compensar con gafas o lentes de contacto los defectos de la visión ya que "un mal uso prolongado de un dispositivo, unido a un defecto visual sin compensar, puede provocar fatiga visual, cefalea y mareos", añade Martínez Moral.

Desde el CNOO también resaltan la importancia del descanso visual, con la llamada regla 20-20-20, es decir, descansar la vista cada 20 minutos durante 20 segundos mientras miramos a 20 pies de distancia (unos 6 metros aproximadamente). Otra recomendación es descansar cinco minutos por cada hora de lectura. 

Otra recomendación para combatir la sequedad ocular es parpadear con frecuencia, así como ajustar el brillo y contraste de la pantalla. Al leer en un monitor, se aconseja aumentar la velocidad de refresco de la pantalla hasta una cifra de 70-75 Hz para reducir la fatiga visual. 

Y, para terminar, como recomendación fundamental, desde el Colegio señalan la conveniencia de acudir al óptico-optometrista si se notan molestias o algún problema visual. Miguel de Unamuno decía que “cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”. Si bien, no le faltaba razón al escritor y erudito, desde el punto de vista de la salud visual, cabría añadir que, cuanto menos se cuida la vista, el daño que provoca la lectura también puede crecer. 



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