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Hacer ejercicio regularmente ayuda a reducir el insomnio

Un estudio de la Universidad de Reykjavik concluye que las personas activas tienen un 55% más de probabilidades de tener un sueño normal que las que no lo son

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Hacer ejercicio regularmente ayuda a reducir el insomnio

Por Medicina Responsable

27 de marzo de 2024

Descansar es una parte fundamental de los hábitos saludables que recomiendan los expertos. Lo ideal es dormir al menos siete horas en un horario adecuado y sin estímulos, internos o externos, que dificulten conciliar el sueño. De hecho, se estima que un 10% de la población española presenta algún trastorno del sueño y otro 30% no tiene un sueño reparador. Ahora, una nueva investigación de la Universidad de Reykjavik (Islandia) a relacionado hacer ejercicio regularmente, unas dos o tres veces por semana, con un menor riesgo de padecer insomnio

Tal y como publican los investigadores en la revista “BMJ Open”, el ejercicio regular se asocia con una mejor salud general. Varios estudios han sugerido que la actividad física promueve una mejor calidad del sueño y puede mejorar los síntomas del insomnio crónico. Para explorar esto más a fondo, los investigadores evaluaron la frecuencia, duración e intensidad de la actividad física semanal y los síntomas de insomnio, el sueño nocturno y la somnolencia diurna entre adultos de mediana edad en nueve países europeos. 

Los 4.399 participantes del estudio respondieron en la Encuesta de salud respiratoria de la Comunidad Europea a preguntas sobre la frecuencia y duración de la actividad física al inicio del estudio, síntomas de insomnio, duración del sueño y somnolencia diurna. 

Los participantes que informaron que hacían ejercicio al menos dos o más veces por semana, durante una hora por semana o más, se clasificaron como físicamente activos. En los 10 años, el 37% (1601) de los participantes permanecieron inactivos; el 18% (775) se hizo físicamente activo; el 20% (881) se quedaron inactivos y el 25% (1082) estaban persistentemente activos. 

Después de ajustar por edad, sexo, peso (IMC), historial de tabaquismo y centro de estudio, aquellos que eran persistentemente activos tenían menos probabilidades de tener dificultades para conciliar el sueño y un 22% menos de probabilidades de tener algún síntoma de insomnio.  

En cuanto al total de horas de sueño nocturno y somnolencia diurna, después de ajustar los parámetros, los participantes persistentemente activos tenían más probabilidades de dormir normalmente, mientras que los persistentemente inactivos tenían menos probabilidades de estar en esa categoría. Concretamente, los persistentemente activos tenían más probabilidades (55%) de tener un sueño normal y significativamente menos probabilidades (29%) de tener un sueño corto (seis horas o menos). Además, tenían un 52% menos de probabilidades de tener un sueño prolongado (nueve horas o más). Aquellos que se volvieron activos tenían un 21% más de probabilidades de dormir con normalidad que aquellos que permanecían persistentemente inactivos. 

Los investigadores concluyeron que su estudio “está en línea con estudios anteriores que han demostrado el efecto beneficioso de la actividad física sobre los síntomas del insomnio, pero además muestra la importancia de la constancia en el ejercicio a lo largo del tiempo porque dicha asociación se perdió en sujetos inicialmente activos que se volvieron inactivos". 



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