
Por Juan García
17 de junio de 2026Desde la práctica diaria en consulta a la toma de decisiones en las altas esferas de la administración y los servicios sanitarios, los médicos están llamados a jugar un papel determinante en la promoción de sistema sanitario más sostenible. La evidencia científica no deja de dar cuenta de los estragos del cambio climático sobre la salud humana y, aunque las advertencias están impulsando medidas para mitigarlo, sigue siendo necesario reforzar la coordinación de acciones a todos los niveles, desde el ámbito local al europeo.
Con este objetivo en mente, la Alianza Médica por la Salud Planetaria ha reunido a profesionales clínicos, investigadores, políticos y representantes institucionales en una jornada de debate y reflexión celebrada en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC). Como presidenta de la Alianza, Rosa Arroyo ha instado a la comunidad médica a impulsar la transición hacia un modelo sanitario más sostenible. La doctora Arroyo ha urgido a “ir más allá” ante la “creciente huella medioambiental” que genera el sector sanitario y que, ha advertido, “puede llegar a ser insoportable si seguimos en esta línea”. La respuesta de los médicos en este sentido incluye, según ha apuntado, un amplio abanico de prácticas para reducir los residuos, las emisiones y divulgar entre los pacientes la conciencia climática. Como primer paso, ha resaltado la importancia de incorporar la formación de los médicos desde la facultad para sensibilizarlos sobre estas cuestiones.
El aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático se traduce en nuevas amenazas para la salud pública. Las olas de calor se adelantan e intensifican, amplificando los riesgos para la salud de la población, especialmente los colectivos más vulnerables por su estado de salud o sus condiciones socioeconómicas. En España comienzan a circular nuevas enfermedades propias de regiones más cálidas, como los virus tropicales o las enfermedades contagiadas por insectos de esa zona. Además se agrava el impacto de la cronicidad y se incrementan los flujos migratorios procedentes de África ante las crecientes dificultades de habitabilidad y salubridad en esas zonas.
Para el presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, Agustín Santos, esta situación dibuja un panorama “terrible” que urge a reforzar la capacidad del sistema sanitario: “No tenemos un sistema preparado para una explosión como esta”.
Desde el plano político, Santos aboga por un aumento presupuestario destinado a la sanidad pública. “Estamos en un 6,7% del PIB y la media europea es del 8,7%. Tenemos amplio margen de mejora”, ha expresado al respecto. Por su parte, la presidenta de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Congreso de los Diputados, Cristina Narbona, ha apostado por alcanzar consensos ante esta situación. “Se trata de ver cómo proteger mejor a los ciudadanos con medidas que tienen que venir de la mano de la evidencia empírica del sector de la medicina”, ha señalado.
Desde la portavocía de Sanidad del PP en el Congreso, Elvira Velasco, ha puesto de manifiesto el reto que plantea ese necesario aumento presupuestario en un contexto de presión asistencial creciente sobre el sistema sanitario. En esta línea, su homóloga en el PSOE, Carmen Martínez, ha abogado por promover sistemas sanitarios más eficientes desde el punto de vista climático.
Para superar esos obstáculos, se hace preciso construir acuerdos políticos que, según han reconocido los representantes presentes, se ven rezagados en la actual situación de inestabilidad parlamentaria. En este sentido, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), el doctor Tomás Cobo, les ha invitado a dejar la “miopía” que caracteriza los planteamientos de la clase política para abandonar el cortoplacismo que instauran los planteamientos electoralistas.
Ante la necesidad de concienciar a la población frente a la emergencia climática, la exdirectora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, lo tiene claro: “La salud es el argumento”. Para ella, la preservación de la salud es el alegato “más poderoso” que se puede esgrimir para difundir la urgencia de tomar acciones y alejarse de la “partidización” que contamina los discursos en torno a esta cuestión. A su juicio, orientar el discurso hacia los efectos concretos sobre la salud que provoca el cambio climático, como enfermedades respiratorias, es la fórmula más eficaz de sumar apoyos y contrarrestar los discursos que cuestionan la emergencia climática.
“Lo que está pasando es totalmente irreversible. Tenemos una evidencia aplastante de cómo el cambio climático tiene un impacto negativo en la salud”, ha sostenido, para defender la puesta en marcha de estrategias y planes de acción que reduzcan la contaminación. Estas acciones, según ha argumentado, deben pivotar en torno a tres ejes fundamentales: mejorar la sostenibilidad de las ciudades para asegurar que sean habitables y promover una transición ecológica hacia las energías renovables y dietas sostenibles. Todas ellas son cuestiones en las que subraya que los médicos “tenemos un rol fundamental”. “Nos va la salud en ello”, ha concluido la doctora Arroyo.
A este se suman también las razones económicas, por los costes que conlleva el tratamiento de las enfermedades asociadas y la productividad perdida para las empresas.
Una de las iniciativas más ambiciosas promovidas desde la ciencia para cuantificar el impacto del cambio climático sobre la salud es el proyecto The Lancet Countdown. Este estudio recopila algunos de los indicadores más relevantes para medir el avance de este fenómeno y sus consecuencias en la salud pública.
Según ha detallado el investigador senior de ISGLOBAL, Josep María Antó, los indicadores que aporta tienen el potencial de ser “un instrumento de cambio”. Las evidencias recopiladas por este estudio desde su puesta en marcha en 2015 dan cuenta del incremento de la mortalidad atribuida a las altas temperaturas, el mayor riesgo de incendios por la sequía y la proliferación de nuevas enfermedades. Estos efectos reconfiguran el ecosistema global para introducir nuevas amenazas que deben ser contrarrestadas con menores emisiones.
A este respecto, Antó se ha mostrado tajante: “Lo que estamos haciendo es insuficiente. Si no mitigamos estos efectos vamos a un planeta inhabitable”. No en vano, también ha resaltado algunas cifras positivas obtenidas en base a la transición ecológica, que han permitido reducir en un 97% las muertes atribuibles al sector de la energía eléctrica en las últimas décadas.
Como miembro de la Alianza y presidente de la Federación temática de la práctica médica sostenible, el doctor Carlos Cabrera, ha destacado la posición “absolutamente privilegiada de la que gozan los médicos para ser agente de cambio en lo que se relaciona con la salud”. La confianza que deposita la ciudadanía en estos profesionales les hace ser los más susceptibles de ser escuchados cuando aportan consejos, por lo que ha invitado a adoptar una actitud proactiva. “No puede existir una medicina ética si no es sostenible. Con políticas de energías verdes estamos invirtiendo en salud humana”, ha declarado.
Cabrera ha enfatizado la necesidad de una respuesta coordinada entre administraciones, ante la “brecha” que marca la dispersión de las iniciativas puestas en marcha. “Acciones en medioambiente existen, lo que no hay es una respuesta coordinada a nivel nacional sobre cómo responder al cambio climático”.