logo_medicina
Síguenos

Los sprays nasales bronceadores, otra moda viral que pone en riesgo nuestra salud

El Consejo General de Enfermería advierte de que pueden producir hipertensión arterial grave, cefaleas, fatiga, vómitos y náuseas

Compartir
Los sprays nasales bronceadores, otra moda viral que pone en riesgo nuestra salud

Por Virginia Delgado

21 de mayo de 2026

Con el buen tiempo, nos exponemos más al sol. Y no solo en playas o piscinas, cuando paseamos también sus rayos nos dan de lleno, por lo que nos arriesgamos en cualquier momento a quemarnos e incluso a que nos salgan manchas o cáncer de piel. Es por ello por lo que, desde el Consejo General de Enfermería, insisten en que "usar protección solar no debe ser una opción, sino una norma".  

“El bronceado saludable no existe. El cambio de tono de piel es una respuesta de auxilio de nuestro organismo frente al daño en el ADN celular provocado por la radiación ultravioleta. Intentar replicar este proceso mediante vías químicas sistémicas e ilegales es una imprudencia”, ha manifestado Alba Belastegui, enfermera especializada en dermoestética.

Con ello, esta profesional, que es miembro de la Sociedad Enfermera de Cuidados Dermoestéticos de Madrid y Nacional (Secudemn), se refiere a los sprays nasales que se están anunciando en redes sociales como la mejor vía para obtener un moreno rápido. Se trata de unos productos de aromas agradables que contienen melanotan, una sustancia que imita la acción de la hormona estimulante de los melanocitos (células que producen la melanina). 

Este compuesto no está aprobado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ni por otros organismos reguladores internacionales. Se ha comprobado que introduce en el cuerpo un principio activo no regulado, sin control de dosificación ni garantías de pureza, provocando efectos que ya se están documentando en la práctica clínica. “El uso de estos dispositivos se correlacionan con episodios de hipertensión arterial grave, cefaleas persistentes, fatiga extrema, así como cuadros recurrentes de náuseas y vómitos”, ha explicado Belastegui. “Además, desde el ámbito dermoestético y dermatológico, observamos con máxima preocupación cómo la estimulación artificial y descontrolada de la melanina provoca cambios atípicos en la morfología, la pigmentación y el tamaño de los lunares preexistentes. Esta actividad displásica no solo dificulta el diagnóstico precoz de patologías oncológicas, sino que supone un riesgo celular inasumible”, ha advertido.

Otros expertos, como Héctor Nafría, divulgador científico de la Unidad de Cultura Científica del Consejo General de Enfermería (CGE), también han alertado de ello. “Cuidado con lo que se viraliza en redes sociales. No todo lo que se comparte tiene respaldo científico y en temas de salud eso puede acabar pasando factura. Cuando la validación social pesa más que la evidencia, la salud queda en segundo plano. Influencers, presión por el bronceado y contenido viral están empujando prácticas sin garantías, y ahí es donde la desinformación encuentra terreno fácil”, ha manifestado.

Los profesionales insisten en que la verdadera prevención del daño solar, que lleva al fotoenvejecimiento y al cáncer de piel, está en evitar el sol en horas de máxima radiación, en el uso de barreras físicas y en la aplicación rigurosa de fotoprotectores tópicos de amplio espectro. “La única directriz respaldada por la evidencia científica sigue siendo fotoprotección integral. Por ello, instamos a la población a priorizar el criterio clínico y la evidencia científica por encima de las modas virales que, bajo la promesa de cánones estéticos efímeros, ponen en grave riesgo nuestra salud integral”, ha concluido la enfermera.



Te puede interesar
ninos-solos-hospitalizacion-mamas-accion
600 niños hospitalizados han dejado de estar solos gracias a "Mamás en Acción"
estas-forma-numero-flexiones-deberias-hacer-segun-edad
¿Estás en forma? El número de flexiones que deberías hacer según tu edad
diabetes-mellitus-sintomas
Así se manifiesta la Diabetes Mellitus en nuestro cuerpo