
Por Gema Puerto
28 de julio de 2022La piel de los niños es más frágil que la de los adultos y, además, está más expuesta a las agresiones del sol durante el periodo estival. Por esta razón, de acuerdo con los expertos, las quemaduras solares en la infancia son uno de los mayores factores de riesgo para la aparición de un melanoma en el futuro.
De acuerdo con el dermatólogo Álvaro Iglesias Puzas, de la Unidad Multidisciplinar de Piel y Melanoma del MD Anderson Cancer Center, la edad pediátrica y la adolescencia son períodos donde la protección de la radiación solar es de especial relevancia. “Hay que tener en cuenta que las quemaduras en este periodo pueden multiplicar el riesgo de padecer un cáncer cutáneo en la edad adulta, por lo que conviene mantener una adecuada fotoprotección.
Para ello, es necesario utilizar un factor de protección de al menos 50, aplicándolo con la suficiente frecuencia en todas las localizaciones expuestas. En el caso de los más pequeños, es aconsejable utilizar también filtros físicos e, incluso, fórmulas o presentaciones más adecuadas para pieles con necesidades especiales como la dermatitis atópica”, subraya Iglesias.
Además, ahora que los más pequeños están de vacaciones e ir a la playa o a la piscina es una de las principales opciones para pasar el rato, la organización sin ánimo de lucro que lucha contra el cáncer infantil, Sonrisas Sin Cáncer, ofrece varios puntos clave para frenar el aumento del índice de mortalidad por melanoma que desde hace años se ha producido en nuestro país.
· Atención a las pecas y lunares. A pesar de que no tienen una connotación negativa, la aparición de estas manchas muchas veces se traduce en daño solar. Por ello, el dermatólogo Iglesias Puzas recomienda tanto a las pieles blancas como a los pelirrojos que se realicen una adecuada autoexploración y vigilancia desde edades tempranas.