
Por Medicina Responsable
30 de enero de 2026El impulso de la innovación con un enfoque One Health y la creación de una especialidad MIR en Enfermedades Infecciosas son dos pilares esenciales para hacer frente al avance de las bacterias multirresistentes en España. Así lo han defendido expertos, responsables institucionales y representantes de pacientes durante la jornada-debate "¿Estamos preparados para una era post-antibiótica?", celebrada en el Congreso de los Diputados y organizada por la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).
Durante el encuentro, la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), María Jesús Lamas, ha subrayado la necesidad de una respuesta coordinada frente a lo que los especialistas ya califican como una “pandemia silenciosa”. “Sólo actuando juntos, con políticas públicas sólidas y un enfoque One Health, podremos proteger la eficacia de los antibióticos y construir un futuro más seguro para todos”, ha señalado.
Las resistencias antimicrobianas representan ya uno de los principales retos de salud pública. Según un estudio impulsado por SEIMC y publicado en The Lancet, más de 24.000 personas fallecen cada año en España por infecciones causadas por bacterias multirresistentes, una cifra veinte veces superior a las muertes por accidentes de tráfico. A nivel global, las estimaciones apuntan a que estas infecciones podrían convertirse en la primera causa de muerte en el mundo en 2050, con hasta 10 millones de fallecimientos anuales.
Ante este escenario, los participantes han abogado por reforzar la innovación bajo el paradigma One Health, que reconoce la interconexión entre la salud humana, la salud animal y el medio ambiente en la propagación de las resistencias. Este enfoque permitiría optimizar el uso de antibióticos y desarrollar soluciones más sostenibles. En este sentido, se ha destacado el potencial de los nuevos antibióticos y de terapias emergentes como los fagos, capaces de tratar de forma precisa infecciones tanto en humanos como en animales.
Otra de las principales conclusiones de la jornada ha sido la necesidad de reforzar la formación de especialistas en enfermedades infecciosas mediante una especialidad MIR plenamente reconocida. Para los expertos, el abordaje de las multirresistencias se sitúa ya en el terreno de la medicina personalizada. “Entramos en una era en la que cada bacteria tiene su propio mecanismo de resistencia y necesita un antibiótico específico”, ha explicado el presidente de SEIMC, el doctor Francisco Javier Membrillo. “Por ello, en un contexto de rápido avance de las resistencias, es esencial reforzar la formación con una especialidad MIR plena y alineada con los estándares europeos, algo que no cumple un ACE”, ha añadido. Según ha defendido, esta formación permitiría optimizar la selección del tratamiento antibiótico, un aspecto especialmente crítico en infecciones tiempo-dependientes.
Uno de los ejemplos más claros es la sepsis, una afección potencialmente mortal que requiere una intervención rápida y ajustada a cada paciente. “Cada hora de retraso en la selección del tratamiento antibiótico adecuado aumenta el riesgo de muerte en un 8%”, ha recordado Marianne Haverkamp, Co-Chair del Global Sepsis Alliance Survivors and Families Committee y superviviente de un shock séptico, quien ha subrayado que un diagnóstico y un tratamiento a tiempo “marcaron la diferencia” en su caso.
La jornada también ha puesto el foco en el contexto europeo. El presidente de la sección de Enfermedades Infecciosas de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS-ID), el profesor Jean-Paul Stahl, ha advertido de que España es el único país de la Unión Europea que no cuenta con una especialidad reconocida de Enfermedades Infecciosas. “Europa necesita una formación homogénea y de alta calidad que garantice estándares comunes y facilite la movilidad entre países”, ha afirmado. “Desafortunadamente, los médicos formados en España no pueden acceder al examen común europeo al no existir una especialidad reconocida, lo que limita su contribución a la lucha contra las resistencias antimicrobianas y a la mejora de la salud pública”, ha añadido.
Más allá del impacto en la salud, las infecciones resistentes suponen también una carga económica significativa. Se estima que generan costes directos superiores a los 2.000 millones de euros anuales en España, derivados de hospitalizaciones prolongadas, complicaciones clínicas y fracasos terapéuticos.
Los expertos han coincidido en que, sin una estrategia decidida que combine innovación, formación especializada y coordinación entre sectores, el riesgo de una era post-antibiótica dejará de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad inmediata.