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Europa encabeza el consumo de alcohol en el mundo con 9,2 litros al año por habitante

La Organización Mundial de la Salud alerta de los riesgos que esto conlleva en el nuevo Informe sobre la situación mundial del alcohol y la salud y el tratamiento de los trastornos por consumo de sustancias

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Europa encabeza el consumo de alcohol en el mundo con 9,2 litros al año por habitante
Freepik

Por Juan García

26 de junio de 2024

Cada año se registran más de 2,6 millones de fallecimientos atribuibles al consumo de alcohol, siendo la mayoría de ellos varones. Aunque estas cifras suponen una reducción respecto a la pasada década, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten de la necesidad de establecer medidas que combatan las adicciones y la dependencia de esta sustancia, según detallan en el Informe sobre la situación mundial del alcohol y la salud y el tratamiento de los trastornos por consumo de sustancias. 

Europa se sitúa en cabeza a nivel mundial en cuanto a consumo de alcohol, con una tasa de 9,2 litros por habitante y año. Le sigue América con una tasa de 7,5, siendo ambos continentes los que registran también mayores índices de consumo entre los jóvenes de 15 a 19 años, con más del 40% de la población que lo ingieren habitualmente. 

El promedio de consumo de alcohol por persona entre los bebedores fue de 27 gramos de alcohol puro al día, lo que equivale aproximadamente a dos vasos de vino, dos botellas de cerveza o dos pequeñas copas de licor. Desde la OMS advierten que “el consumo de bebidas alcohólicas en esas cantidades y con esa frecuencia da lugar a un aumento del riesgo de presentar diversos problemas de salud y también de la morbimortalidad asociada a ellos”.

En global, los datos muestran una reducción de los índices de consumo, pasando de 5,7 litros por habitante y año en 2010 a 5,5 en esta última edición. Sin embargo, el consumo intensivo, es decir, la ingesta de al menos 60 gramos de alcohol puro en una o más ocasiones al mes sigue siendo un motivo de preocupación para la OMS. En concreto, el 38% de los bebedores habituales incurrieron en episodios como estos, con una clara predominancia masculina.  
Esta nueva edición del informe, publicada con retraso debido a la pandemia, viene a actualizar la anterior de 2018. El documento, basado en datos de 2019, señala que en el mundo había entonces unos 400 millones de personas con trastornos por consumo de alcohol y drogas y, de ellos, más de la mitad eran dependientes del alcohol.

Riesgos y necesidad de medidas

El director general de la OMS, Tedros Adhanom, destaca cómo este consumo “aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas y trastornos mentales, y provoca cada año millones de muertes que se podrían evitar”. Una situación que da lugar a “tragedias para las familias y las sociedades y aumenta la probabilidad de que se produzcan accidentes, traumatismos y actos de violencia”. Por ello, recalca la necesidad “urgente” de tomar “medidas enérgicas” que reduzcan los efectos nocivos para la salud del alcohol.  

Así lo subraya también el propio informe, con el objetivo de alcanzar la meta marcada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aquí a 2030, para reducir el consumo de alcohol y drogas y mejorar el acceso a tratamientos de calidad para los trastornos por consumo de sustancias.

La tasa de mortalidad atribuible al alcohol también baja, aunque, para la OMS, sigue siendo “muy elevada”. De nuevo, Europa encabeza junto con África las defunciones, siendo las principales causas las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Los traumatismos causados por accidentes de tráfico y violencia interpersonal fueron otro de los motivos que atribuyen estas muertes al consumo de alcohol.

A pesar de que hay tratamientos eficaces para estos trastornos, desde el informe señalan que “la cobertura terapéutica sigue siendo increíblemente baja”. Así, detectaron una mayoría de países que ni siquiera tenían una partida presupuestaria específica para los trastornos originados por el consumo de alcohol. 
Entre las medidas que instan a los estados a implementar, se incluyen la realización de campañas de sensibilización, el refuerzo de los sistemas de salud para fomentar la prevención y el tratamiento, así como ampliar la formación de los profesionales de la salud.  



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