
Por Juan García
18 de agosto de 2026Hasta un 80% de los casos de enfermedad cardiovascular podrían prevenirse mediante la detección temprana y un mejor control de los factores de riesgo, según alumbra la evidencia existente. Como una de las principales cargas para la salud de la población y los sistemas sanitarios en Europa, estas patologías están detrás de más de 1,7 millones de muertes en el continente cada año. La factura que deja su atención se eleva por encima de los 200.000 millones de euros anuales, con más de 60 millones de personas afectadas.
Con estas cifras en mente, la Unión Europea (UE) busca implantar medidas que reduzcan la carga sanitaria, social y económica de estas enfermedades, centrándose en el diseño de programas preventivos y de detección de factores de riesgo. Muestra de ello es el Plan de Corazones Seguros, publicado a finales del pasado año. Esta iniciativa se ha marcado un ambicioso objetivo: reducir un 25% la incidencia de estas enfermedades para 2035.
Una vez diagnosticado el problema y planteadas las metas para atajarlo, como subraya la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (Efpia), lo difícil es aterrizar esa respuesta en medidas concretas y homogéneas en la Unión. Para pasar del papel a la acción, tanto el propio plan como la Efpia destacan la importancia de un factor estratégico: los controles de riesgo cardiovascular.
El Plan establece una propuesta de Recomendación del Consejo para fijar un protocolo común a nivel europeo sobre estos chequeos, a fin de mejorar la detección oportuna y el diagnóstico precoz de estas patologías. Para Efpia, esta recomendación supone una “oportunidad única” para definir nuevos estándares de prevención cardiovascular en Europa. La apuesta de la Efpia pasa por ceñirse a un principio: que todos los ciudadanos conozcan sus cifras a los 35. Es decir, que a esa edad se efectúe una evaluación completa del riesgo cardiometabólico, seguida de una reevaluación regular a lo largo de la vida.
La patronal farmacéutica europea argumenta que esta edad representa un “punto crítico” en la aparición de estos factores de riesgo, pues las intervenciones preventivas tienen aún un alto margen de efectividad. Así, sostienen que el establecimiento de una base temprana puede identificar el riesgo elevado décadas antes de un primer evento cardiovascular.
Desde la Efpia argumentan que toda inversión en prevención cardiovascular genera un retorno en forma de ahorros por la atención evitada para posibles enfermedades futuras. Estos efectos, sostienen que se acumulan de forma gradual generando ahorros a largo plazo. Como prueba de ello, ponen el ejemplo el programa de prevención cardiovascular del sistema de salud británico, que prevé arrojar un saldo positivo de la inversión para 2040 con un retorno estimado a largo plazo de £ 2.93 por cada £ 1 invertido, en comparación con un escenario en el que no existe ningún programa.
La Efpia también señala otros países como ejemplo en la implantación de programas de control de salud cardiovascular, como Grecia, Polonia o Irlanda. El país heleno ha desarrollado un sistema digital por el cual se envían invitaciones a la población diana entre los 30 y los 70 años para acudir a realizarse un chequeo. Esta iniciativa ha generado más de 2,5 millones de análisis de forma proactiva por parte de los pacientes, que han generado más de 30.000 derivaciones para la evaluación de enfermedades coronarias.
En Polonia tienen un programa por el cual se ofrecen controles de salud cada cinco años para personas de 20 a 49 años y cada tres a partir de esa edad. De esta forma se les envía una referencia electrónica tras un cuestionario inicial en el que se le recomiendan pruebas de diagnóstico personalizadas. Con más de un millón de cuestionarios cumplimentados en sus primeros 100 días, el 87% de estos derivaron en pruebas específicas.
En el caso de Irlanda, los médicos de familia juegan un rol determinante para la vigilancia de enfermedades como diabetes, asma, EPOC y enfermedades cardiovasculares. Su intervención ha permitido reducir un 30% las visitas a Urgencias y un 26% los ingresos hospitalarios en el país, al efectuar un mejor control de la presión arterial, el colesterol y los niveles de azúcar en sangre.
Estas iniciativas reflejan, a juicio de la Efpia, la eficacia de los programas preventivos. Por ello, invita a la UE a seguir esta senda con recomendaciones comunes para los Estados miembro que ayuden a aligerar el impacto de las enfermedades cardiovasculares.