
Por Medicina Responsable
20 de febrero de 2026El Ministerio de Sanidad pretende crear un marco legislativo nacional para regular la publicidad, patrocinio y comercialización de la leche de fórmula y así garantizar la protección de la lactancia materna. Por ello, ha sacado a consulta pública el proyecto de Real Decreto, que establece acciones urgentes, tanto en marketing como el marketing digital, y respecto a su promoción en centros sanitarios.
De esta manera, busca garantizar que los centros sanitarios adquieran por los canales normales de compra los sucedáneos de la leche materna necesarios para los lactantes que no son amamantados; y prohibir cualquier donación o patrocinio al sistema sanitario por parte de compañías que vendan este tipo de productos (incluyendo a las personas profesionales sanitarias y a las asociaciones profesionales). También establecerá la obligatoriedad a las personas profesionales sanitarias de declarar cualquier contribución a su favor que reciban de fabricantes y distribuidores de sucedáneos de leche materna; y garantizar la vigilancia de la aplicación del real decreto, en caso de incumplimientos.
Este veto a las leches de fórmula y sus derivados llega en un momento de crisis del sector debido a la alerta global sanitaria a la que han tenido que hacer frente centenas de lotes de este producto en todo el mundo por estar contaminados con cereulida, una toxina producida por determinadas cepas de la bacteria Bacillus cerelus y que puede causar a los bebés vómitos, diarrea y más trastornos gastrointestinales. Por el momento, Sanidad ya ha confirmado que, en España, hay 41 bebés afectados, mientras que Francia investiga la posible muerte de otro por intoxicación con esta sustancia.
Este veto a las leches de fórmula y sus derivados llega en un momento de crisis del sector debido a la alerta global sanitaria a la que han tenido que hacer frente centenas de lotes de este producto en todo el mundo por estar contaminados con cereulida, una toxina producida por determinadas cepas de la bacteria Bacillus cerelus y que puede causar a los bebés vómitos, diarrea y más trastornos gastrointestinales.
A pesar de que la crisis dio comienzo a finales del pasado mes de noviembre, cuando Nestlé avisó de las posibles trazas de esta sustancia en una planta de fabricación en Países Bajos, a España no llegó hasta diciembre. La alerta comenzó con la retirada de un lote de Nidina 1 de Nestlé, aunque a esta se le han ido sumando otras compañías como Danone o Lactatis.
Por el momento, Sanidad tiene constancia de que 41 bebés han sufrido las consecuencias de esta intoxicación en el territorio nacional, incluso uno de ellos llegó a ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), y otros 13 en planta. Los casos han sido notificados por diez comunidades autónomas: Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Murcia, La Rioja y Comunitat Valenciana.
La mediana de edad de los casos fue de 4 meses. Todos ellos presentaron síntomas gastrointestinales, principalmente vómitos y diarrea, con o sin otros síntomas asociados. Además, se han notificado otros diez casos con síntomas compatibles que consumieron productos de las marcas retiradas, aunque en nueve de ellos no fue posible identificar el lote de fórmula infantil consumido.
Por su parte, Sanidad ha declarado que, a pesar de esta alerta sanitaria global, "la oportunidad de esta norma se fundamenta además en el llamamiento de la Asamblea Mundial de la Salud de 2025, que insta a los países a fortalecer sus marcos legales para regular la comercialización de sucedáneos de la leche materna y productos relacionados y otros alimentos para bebés y niños pequeños, incluyendo la regulación en los entornos digitales".
Por tanto, ve la necesidad de una adaptación al entorno digital, ya que se ha detectado un crecimiento exponencial del marketing en redes sociales y mediante influencers. "Resulta indispensable regular estas nuevas formas de comunicación comercial para que no eludan las restricciones aplicables a los medios tradicionales, garantizando la protección de la salud y un entorno digital seguro para las familias", afirma.
Además, se alinea con el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil 2022-2030 (PENROI) entre cuyas medidas se incluye la implementación de un sistema de regulación de la promoción comercial de los sucedáneos de la leche materna, teniendo en cuenta la normativa europea y el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de la Organización Mundial de la Salud (OMS) así como el desarrollo de un código para la regulación de buenas prácticas comerciales y transparencia en el entorno sanitario para empresas relacionadas con la alimentación infantil siguiendo las recomendaciones de la OMS.
Por otro lado, da respuesta a la hoja de ruta establecida en el marco del Convenio del Ministerio de Sanidad y la Iniciativa para la Humanización en la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia y en el Grupo de Trabajo Nacional de la Lactancia Materna; y se alinea con el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas que, en su séptimo examen a España, ha identificado como una recomendación a implantar el aplicar plenamente el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. "Hay evidencia de que la promoción indebida de sucedáneos de la leche materna reduce las tasas y la duración de la lactancia, así como mina la confianza de las mujeres en su capacidad para amamantar", sustenta en su defensa el Ministerio de Sanidad.
Durante siglos, la única forma de alimentar a un bebé ha sido la leche materna, ya sea de la propia madre o de otras mujeres lactantes. Pero, cuando estas opciones no eran posibles, sólo quedaba la leche de vaca, un alimento muy poco recomendable a nivel nutricional y digestivo para los recién nacidos.
No fue hasta la mitad del siglo XIX cuando el químico alemán Justus von Leibig desarrolló la primera leche de fórmula para bebés, un polvo compuesto por harina de trigo, malta y bicarbonato de potasio que, al añadirlo a la leche de vaca, daba como resultado una alternativa para los lactantes. Desde entonces, la comunidad científica no ha dejado de investigar para conseguir fórmulas capaces de aportar la mejor alimentación a millones de recién nacidos en todo el mundo con un objetivo: que sea lo más parecida posible a la leche materna, ya que esta tiene algo que la de fórmula no puede imitar, su capacidad para variar su composición, es decir, para adaptarse a las necesidades del bebé.
A día de hoy, a pesar de las recomendaciones de la OMS y otros organismos nacionales e internacionales de que los niños reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y hasta los 2 años o más acompañada de otros alimentos, las tasas de lactancia materna en nuestro país continúan siendo subóptimas: un 46,9% de los niños y niñas recibe lactancia materna exclusiva durante 6 meses según los datos de la Encuesta Nacional de Salud 2023.