
Por Clara Arrabal
23 de julio de 2026La reforma de la ley del tabaco, aprobada este martes en el Consejo de Ministros, llega acompañada de una fuerte controversia, como ya ocurrió con la anterior regulación. "Quizá convenga hacer menos augurios y teorías catastrofistas y un poquito más de memoria", decía la ministra de Sanidad, Mónica García, en referencia a las quejas de los hosteleros del pasado año 2005, cuando entró en vigor la primera legislación. "Pero la catástrofe nunca llegó. Es más, los bares siguen llenos, las terrazas se multiplicaron y la hostelería ha batido récords de facturación", recordaba en rueda de prensa.
Sin embargo, el sector del turismo vuelve a poner el grito en el cielo: "Es desproporcionado, tendrá poca eficacia y dará mala imagen internacional de España". Y como ellos, los estanqueros o los transportistas, quienes también han expresado su disconformidad con la reforma más restrictiva hasta la fecha, que pretende "avanzar hacia una generación libre de tabaco" y posicionar al país como un referente en materia de prevención.
Pero, ¿cuáles son sus alegaciones ante una ley que, a priori, pretende hacer frente a uno de los principales problemas de salud pública en España?
Los primeros en expresar su desacuerdo han sido los hosteleros. Concretamente, a través de la plataforma Hostelería España, el colectivo ha advertido de que esta ley "podría desplazar los encuentros con fumadores a espacios cerrados como domicilios, aumentando la exposición al humo y fomentando el consumo desordenado en las inmediaciones de las terrazas, donde no hay lugares habilitados para los residuos, con el consiguiente perjuicio para el entorno y los vecinos".
Así, la patronal hostelera ha afirmado que "tendrá una eficacia muy limitada" y que, a día de hoy, existe “una buena convivencia entre fumadores y no fumadores en las terrazas”, basándose en la encuesta realizada por 40dB junto con Hostelería de España el pasado año, que afirma que un 69,3% de los españoles considera que las campañas de información y sensibilización son más efectivas para reducir el consumo de tabaco que las prohibiciones directas.
Además, ha alertado del impacto negativo que puede tener para el turismo y la imagen internacional del país, ya que España se convierte junto con Suecia en el único país que mantiene una prohibición total, y recuerdan que incluso Francia ha optado por excluir expresamente las terrazas de sus restricciones por dicho motivo. "Las terrazas son un espacio clave para la vida social y económica del país, y cualquier decisión debe valorar con seriedad su impacto real en términos de empleo, actividad empresarial, competitividad turística y experiencia de los clientes", ha recordado el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida.
Junto con los hosteleros, el sector de los transportistas también se ha mostrado disconforme con la nueva normativa antitabáquica, y lo ha hecho a través de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), quien ha rechazado la norma ya que prohíbe fumar en vehículos utilizados con fines laborales, como furgonetas de reparto, coches de empresa, camiones y otros transportes corporativos, incluso aunque el conductor viaje solo. “Se trata de una medida desproporcionada e inadecuada, que no cuenta con el consenso del sector y que puede impactar en la salud mental de los conductores, lo que podría traducirse en un riesgo para la salud vial”, ha expresado la CETM, argumentando también que discrimina a los profesionales ya que un conductor particular sí podrá fumar en su vehículo.
"Reiteramos nuestro compromiso con la promoción de hábitos de vida saludables, pero pedimos al Gobierno y a los grupos parlamentarios que, durante la tramitación del proyecto de ley, tengan en cuenta las particularidades del sector del transporte por carretera y escuchen a sus representantes, con el fin de incorporar alternativas más justas, proporcionadas y eficaces", ha concluido la CETM, alegando que esta podría convertirse en una norma “con fines meramente recaudatorios” si lleva aparejada sanciones económicas.
La Unión de Asociaciones de Estanqueros de España va más allá: no comparte que Sanidad haya decidido equiparar el tabaco con todos los productos relacionados a él, "ignorando completamente" la reducción de daños que ofrecen algunos de ellos frente al tabaquismo y que ya se está demostrando en algunos países que han optado por otras políticas con estos productos. Así, creen que teniendo en cuenta el objetivo del Ministerio de Sanidad de mejorar la salud de los ciudadanos, los artículos de riesgo reducido deberían tener una "consideración claramente diferenciada". “Tratándose de una normativa sanitaria, creemos que debería tener en cuenta los innumerables estudios que están publicándose sobre la reducción de daños de los nuevos productos relacionados y legislar en consonancia otorgándoles una consideración diferente a la del tabaco tradicional".
El presidente de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, Miguel Ángel Martínez, ha reconocido que el sector quiere que el "mercado del tabaco y los productos relacionados esté bien regulado, especialmente en lo que respecta a estos últimos que llevan años en un cierto limbo legal". "Sin embargo, creemos que, ante las numerosas objeciones, alegaciones y críticas, y teniendo en cuenta la coincidencia con la revisión de las Directivas europeas, quizás sería conveniente esperar y de este modo evitar desajustes y revisiones posteriores", ha indicado.
Por último, para la Asociación Española de Usuario de Vaporizadores Personales (ANESVAP), "no basta con hablar de prohibiciones. Hay que controlar qué productos entran en España, quién los vende y qué está llegando realmente a manos de los usuarios". Así lo ha declarado Ángeles Muntadas-Prim, presidenta de la entidad, quien pide que las administraciones no ignoren "el verdadero problema" que, según señala, es "la entrada y comercialización de productos ilegales sin registros sanitarios que llegan al consumidor sin las garantías exigidas por la legislación española y europea, que suponen ya un 40% de los productos consumidos en España".
"Cuando aparece un problema en un alimento, un medicamento o cualquier otro producto de consumo, las autoridades activan mecanismos de alerta e información para proteger a los ciudadanos. En el caso del vapeo, los consumidores siguen sin saber qué productos son ilegales, cuáles no han pasado ningún control ni qué riesgos puede comportar su consumo", señala la presidenta de ANESVAP.