
Por Juan García
24 de febrero de 2026El Consejo de Ministros ha dado luz verde este martes a la creación del Marco Estratégico Estatal de Soledades (2026-2030), la primera iniciativa a nivel estatal para hacer frente a este fenómeno. En palabras del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, con la aprobación de esta norma se instaura “un nuevo marco para abordar desde lo público las causas y las condiciones que generan, cronifican y agravan la experiencia de la soledad”.
Esta iniciativa contempla la creación de una mesa interinstitucional con representantes de las administraciones públicas, asociaciones del tercer sector, representantes de la sociedad civil, expertos en la materia y personas con estas vivencias. Este foro se constituye con el objetivo de desarrollar estrategias preventivas de las que emanen medidas concretas como fomentar la prescripción de “participación social” desde la Atención Primaria, diseños urbanísticos y mecanismos en el entorno digital que permitan combatir este fenómeno.
En este sentido, el ministro ha señalado que la Estrategia va a impulsar que se construya un tejido comunitario que sirva de red a quienes viven una situación de soledad no deseada, creando entornos de proximidad en los que participar, desde una perspectiva inclusiva, y luchar contra la discriminación teniendo en cuenta factores como la edad, el género o la discapacidad.
Según ha destacado Bustinduy, con esta medida buscan dar respuesta a “un ámbito en el que las políticas públicas no habían entrado a nivel estatal hasta ahora” y que “muy pocos países en el mundo” han tratado de esta forma.
El ministro Bustinduy ha aportado una serie de datos para dimensionar el fenómeno de las “soledades” como un “amplio espectro de situaciones que de manera creciente está viviendo nuestra ciudadanía” para justificar la pertinencia de esta estrategia. Según los datos del Observatorio Estatal de Soledad no Deseada, un 20% de los españoles declara sentir soledad y casi la mitad de la población lo ha hecho alguna vez en su vida. Además, el titular de Derechos Sociales ha incidido en que se trata de una sensación con tendencia a “cronificarse”, ya que dos de cada tres personas que se sienten solas lo llevan notando desde hace más de dos años.
El ministro ha desmontado con cifras la “preconcepción que asocia la soledad con las personas mayores”, cuando según los datos de este informe, los jóvenes son el colectivo mayoritario. Mientras que entre la población más joven el porcentaje de personas que sienten soledad se sitúa en el 35%, entre los mayores de 75 años se sitúa en un 20%.
“La soledad, especialmente cuando es no deseada, produce una serie de efectos acumulativos sobre la salud y el bienestar físico y emocional, sobre la participación social económica, política y comunitaria. De hecho se ha cifrado su impacto económico según algunos estudios en un 1% del PIB”, ha apuntado Bustinduy.
Al hilo, ha subrayado que la soledad no es un fenómeno aislado e individual, sino propiciado por una serie de factores socioeconómicos como el género o el nivel de renta. Las mujeres acusan en mayor medida este fenómeno y las tasas son cinco veces superiores entre quienes tienen problemas para llegar a final de mes frente a quienes tienen completa solvencia económica.
Bustinduy ha señalado en esta línea que esta incidencia “se ha construido en base a décadas de priorizar la concepción individual, la competencia y el desentenderse de lo comunitario”. Frente a ello, ha apostado por la defensa de “un modelo de cohesión social y solidaridad”, donde no se deje solo a nadie independientemente de su situación.
“La soledad en sí misma no es algo negativo ni que deba ser estigmatizado, el problema es cuando existe una incapacidad para poder decidir sobre ella”, ha señalado el ministro.