
Por Virginia Delgado
7 de enero de 2026Casi un mes después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara una "revisión exhaustiva" de las pautas de vacunación infantil para "alinearlas con otras prácticas mejores y ajustarlas a la evidencia científica", el Departamento de Sanidad y Servicios Humanos del Gobierno estadounidense (HHS) ha publicado una actualización del calendario de inoculación.
Así, a partir de ahora, las vacunas contra el rotavirus, la gripe, la Covid-19, la enfermedad meningocócica, el virus respiratorio sincitial (VRS) y la hepatitis A se inocularán si los padres y profesionales toman la decisión de forma compartida.
El nuevo calendario, que tampoco incluye la de la hepatitis B eliminada a finales de año, pasa de integrar la universalidad de 17 vacunas a 10, entre las que continúan las diseñadas contra el sarampión, la poliomielitis, la tos ferina, el virus del papiloma humano, las paperas, la rubéola o la varicela. “Para estas existe un consenso internacional por la inmunización”, han manifestado en un comunicado los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
Respecto a la rebaja de vacunas, el HHS ha señalado que el cambio se alinea con los calendarios de otros países desarrollados y ha citado como ejemplo a Dinamarca, Alemania y Japón.
Expertos médicos han criticado la medida, advirtiendo de que podría provocar un aumento de las enfermedades.
El pasado mes de diciembre, un comité asesor de los CDC eliminó la recomendación, vigente desde el año 1991, de vacunar contra la hepatitis B a los recién nacidos. Una decisión que Donald Trump calificó como "excelente". "En su gran mayoría no corren riesgo de contraerla al tratarse de una enfermedad que se transmite principalmente por vía sexual o a través de agujas contaminadas", argumentó a pesar de que la evidencia científica avala que esta inyección debe inocularse tras el nacimiento porque puede contagiarse durante el parto y es muy eficaz en las edades tempranas.
Desde que comenzó la última legislatura de Trump, el secretario del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., ha liderado una batalla sin precedentes contra la salud pública, basándose en teorías conspiratorias y movimientos antivacunas que la comunidad científica rechaza.
El pasado mes de junio despidió a 17 expertos de la comisión de los CDC por un presunto "conflicto de intereses" y los reemplazó por afines a las posturas de la Administración de Donald Trump. Además, el Gobierno estadounidense nombró al subsecretario del Departamento de Sanidad, Jim O'Neill, al frente de los CDC en sustitución de Susana Monarez, a quien acusó de mentir después de que ella denunciara haber recibido presiones para aceptar sus narrativas antivacunas.