
Por Virginia Delgado
14 de agosto de 2026Incumplimiento de plazos por parte del Ministerio de Sanidad, supuestos casos de fraude tecnológico, controversia en torno a los expedientes de las mejores notas… El MIR 2026 se caracterizó por ser la convocatoria con más incidencias desde que nació esta prueba hace 50 años.
Todo parece indicar que la de 2027 tampoco estará exenta de incidencias. Sanidad ha optado por no informar en la publicación del Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado 10 de agosto, en el que se da a conocer de la oferta de plazas y de las pruebas selectivas, de los plazos tan importantes para los opositores como el de la publicación de los listados provisionales de admitidos y excluidos, el de las relaciones provisionales de los resultados de las pruebas selectivas y el de las definitivas. Tampoco, se informa de las fechas de adjudicación de plazas ordinarias ni del plazo para solicitar las que queden vacantes por renuncias de los aspirantes.
Pero esta no ha sido la única decisión que ha dejado atónitos a los estudiantes, también una indicación que viene expresa en el punto octavo de la orden del BOE. “Además de la documentación identificativa y los útiles de escritura, únicamente se podrá tener sobre la mesa una botella de agua pequeña transparente sin etiqueta”.
Hasta ahora en ninguna convocatoria ha habido restricciones sobre bebida y comida, y esta decisión no ha gustado a los futuros residentes. Este jueves, el Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid (SIME) ha publicado en la red social X dos post, dirigiéndose al departamento que encabeza Mónica García: “Lo ha vuelto a hacer. Ha cambiado algo que funcionaba. Ha decidido que los futuros especialistas sanitarios realicen la prueba y, durante cinco horas y media, solo puedan consumir una botella pequeña de agua. Además, comienzan a las 13 horas, sin comer”. “Esto puede afectar al rendimiento y resultados”.
En la segunda publicación, SIME ha anunciado que ha puesto un recurso potestativo de reposición ante el Ministerio de Sanidad para solicitar la modificación de las restricciones sobre alimentos y agua.
El sindicado ha advertido de que impedir una pequeña ingesta durante un periodo tan prolongado puede aumentar la fatiga y afectar a la atención y concentración. “En una prueba altamente competitiva, unas pocas respuestas pueden modificar el número de orden y condicionar la elección de especialidad y plaza, por lo que entendemos necesario evitar cualquier factor que pueda perjudicar innecesariamente a los aspirantes”, ha señalado.
También, ha reclamado que se asegure el acceso “inmediato” a glucosa, alimentos, líquidos o medicamentos por razones médicas, especialmente ante situaciones como el riesgo de hipoglucemia en personas con diabetes.
En su recurso, SIME ha sugerido sustituir la limitación por “una regulación proporcionada”. Así, ha propuesto que los opositores lleven al examen una pequeña cantidad de alimentos en bolsas o recipientes transparentes y que, previamente, sean sometidos a la inspección del personal responsable. También, solicita la reposición de agua, una acción que no está especificada en la orden del BOE.
Por otra parte, pide explicar las condiciones aplicables desde el llamamiento hasta el inicio del examen y publicar una instrucción única y vinculante para todas las sedes. “En el Boletín Oficial del Estado no se aclara expresamente si la restricción alimentaria empieza con el llamamiento, con el acceso al aula o con el inicio formal del ejercicio. Esta indeterminación debe ser resuelta de forma uniforme para evitar interpretaciones diferentes entre sedes y mesas”, señala SIME en el informe técnico-jurídico que ha elaborado.
El Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid también se pronuncia en este documento sobre el horario de las pruebas y cómo influirá en la alimentación e hidratación de los que se examinen. Así, indica que en la convocatoria 2024 y anteriores el llamamiento era a las 15 horas y el examen comenzaba a las 16 horas. Mientras que en la pasada y en la de 2027 ambas se han adelantado dos horas. “Este cambio tiene una consecuencia práctica. Quien desee realizar una comida principal completa antes de quedar sometido al dispositivo de examen debe adelantarla, en muchos casos, a una franja aproximada entre las 12 y las 13 horas, o incluso antes en función del desplazamiento, acceso al centro y margen de seguridad. Para un número no cuantificado de aspirantes ello supone modificar de forma relevante su horario habitual de comida y su rutina de preparación”, concluyen desde la entidad sindical.