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Una nueva terapia celular “enseña” al sistema inmune a tolerar los trasplantes de hígado

Esta investigación, realizada por Investigadores de la Universidad de Pittsburgh, podría reducir la necesidad de utilizar tratamientos inmunodepresores tras recibir un trasplante

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Una nueva terapia celular “enseña” al sistema inmune a tolerar los trasplantes de hígado
Freepik

Por Andrea Rivero

13 de octubre de 2023

En la actualidad, la inmunosupresión después de un trasplante de órganos es crucial para garantizar la supervivencia del órgano injertado, pero somete a los pacientes a efectos secundarios inducidos por los fármacos y aumenta el riesgo de infección o malignidad. Debido a este problema, los investigadores llevan décadas buscando otras opciones para conseguir que el trasplante tenga éxito y que los pacientes tengan una mejor recuperación. Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, han comprobado que tratar a personas que se han sometido a un trasplante de hígado con terapia celular enseña a sus sistemas inmunitarios a tolerar los órganos trasplantados, lo que podría reducir el grado de dependencia de estos a los inmunodepresores.  

El tratamiento inmunodepresor se refiere a los medicamentos que reducen la actividad y eficacia del sistema inmunológicos en contextos como la prevención del rechazo de órganos después de un trasplante hasta el control de enfermedades autoinmunes. Los pacientes trasplantados generalmente deben tomar estos fármacos de por vida. Aunque puede ser un tratamiento eficaz, los efectos secundarios que trae consigo son significativos, ya que al reducir la actividad del sistema inmune puede aumentar el riesgo de infecciones e, incluso, de ciertos tipos de cáncer.  

El equipo de la Universidad de Pittsburgh ha realizado una extensa investigación centrada en el potencial terapéutico de las células inmunes reguladoras naturales. Aunque están presentes en pequeñas cantidades en individuos normales y sanos, se cree que estas células preservan la tolerancia a los autoantígenos, previniendo el posible desarrollo de trastornos autoinmunes. Hoy en día se pueden generar grandes cantidades de células inmunitarias reguladoras (células dendríticas, macrófagos, linfocitos T reguladores y células madre mesenquimales) en instalaciones de cultivo celular, por lo que ese obstáculo se habría superado.  

En declaraciones de Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología y director científico del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla de Santander, a Science Media Centre España, “el uso de estas células como mecanismo de inducir tolerancia (aceptar el injerto trasplantado) y reducir la carga de inmunosupresión, causante de numerosos efectos adversos a largo plazo, es el ‘santo grial’ perseguido desde hace décadas en el trasplante de órganos”. 

Células donadas 

Los investigadores incluyeron a 15 pacientes a los que se les iba a realizar un trasplante de hígado de donante vivo, es decir, como el hígado tiene la capacidad de regenerarse se les inserta parte del hígado de un donante y este crece con el tiempo hasta convertirse de nuevo en un órgano completo.  
Semanas antes del trasplante se analizó la sangre de los donantes y se separaron los monocitos (un tipo de glóbulo blanco), a los que se les indujo a producir células dendríticas reguladoras (DCregs). Este tipo de células ayuda al sistema inmune a distinguir a los cuerpos extraños que deben eliminar de los que no.

Posteriormente, una semana antes del trasplante de órgano, se infundieron los DCregs en los pacientes receptores. “Este trabajo demuestra en una serie de pacientes de trasplante hepático el efecto beneficioso de este tratamiento. Lo muestra a nivel de seguridad y mediante el estudio de poblaciones celulares inmunitarias, no solo en sangre sino también en el injerto hepático, que es donde realmente se produce la respuesta inmunitaria. Demuestran una reducción de células, como las natural killer y las T CD8+, con capacidad de producir el rechazo de injerto hasta el año de seguimiento postrasplante”, explica el doctor López.  

Esta investigación todavía necesita profundizarse mucho más, ya que se trata de un ensayo de fase I, pero los resultados son alentadores para la comunidad científica y, por supuesto, para los pacientes.   



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