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Siete órganos sin los que podemos vivir perfectamente

El apéndice, las anginas, las adenoides, la vesícula biliar, el timo e, incluso, el útero, son órganos útiles pero sin los que podemos vivir perfectamente

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Siete órganos sin los que podemos vivir perfectamente

Por Julia Porras

13 de octubre de 2023

Hubo un tiempo en el que los pediatras recomendaban la extirpación de las amígdalas, incluso en niños sanos, algo que no produjo secuelas en estos pacientes y sí algún helado extra para los intervenidos. Esa práctica ya no es rutinaria. Pero plantea una pregunta interesante: ¿por qué tenemos partes del cuerpo que se pueden extirpar de forma segura? Y, si no son necesarias ¿por qué las tenemos? 
Una teoría es que estos órganos y glándulas no esenciales alguna vez desempeñaron funciones importantes en la vida de nuestros ancestros evolutivos, pero ahora representan restos anatómicos. Por ejemplo, durante mucho tiempo se pensó que el apéndice ayudaba a nuestros predecesores a digerir los alimentos, pero con el paso de miles de años quedó obsoleto. Igualmente, algunos órganos son sumamente útiles durante ciertas etapas de la vida, pero luego se vuelven prescindibles. 
Estos son los siete órganos prescindibles de nuestro cuerpo: 

Apéndice 

Este órgano tiene aproximadamente el tamaño de un dedo meñique y cuelga del lado inferior derecho del colon. Por razones que no están claras, esta parte del tracto intestinal a veces se bloquea, se infecta o se inflama, generando una apendicitis . Si bien puede desaparecer con un tratamiento con antibióticos, a menudo es necesaria una extirpación quirúrgica de emergencia llamada apendicectomía. 

Anginas o amígdalas 

Una red de ganglios linfáticos repartidos por todo el cuerpo forma parte del sistema de vigilancia inmunitaria que ayuda a atrapar invasores peligrosos como bacterias y virus. Las dos amígdalas son precisamente como ganglios linfáticos especializados más grandes que vigilan a estos intrusos. Están ubicados en la parte posterior de la garganta, justo a los lados y detrás de la úvula, el trozo de tejido que cuelga encima de ellos. 
En la actualidad, la extirpación de las amígdalas, amigdalectomía, solo se recomienda para personas con episodios repetidos de infecciones bacterianas de la garganta, como faringitis estreptocócica, una afección común en los niños. Una vez extirpado, otro tejido linfoide, incluidos los ganglios linfáticos reales, puede asumir el trabajo de las amígdalas. 

Adenoides 

Situadas en la parte posterior de la nariz, donde los conductos nasales se unen con la boca y la garganta, las adenoides, también conocidas como vegetaciones, son similares a las amígdalas. También pueden inflamarse, infectarse e hincharse. De hecho, cuando se extirpan las amígdalas, se extirpan al mismo tiempo. El procedimiento combinado se llama amigdalectomía y adenoidectomía y, como ocurre con las amígdalas, otro tejido linfoide asume el control cuando las adenoides desaparecen.  

Vesícula biliar

La vesícula biliar se encuentra justo debajo del hígado, en la parte superior derecha del abdomen. Almacena la bilis producida en el hígado y la libera en el tracto digestivo, cuando es necesario, para ayudar a digerir los alimentos grasos. Es posible que sea necesario extirpar la vesícula biliar si se inflama, es decir si se sufre una afección llamada colecistitis. En la mayoría de los casos, esto ocurre debido a una infección o cálculos biliares, que son una acumulación de bilis endurecida. En algunos casos, el reposo y los antibióticos pueden controlar la inflamación de la vesícula biliar, por lo que se puede retrasar o incluso evitar la extirpación. 

Útero 

Este extraordinario órgano reproductor tiene un único propósito: apoyar el crecimiento fetal hasta el nacimiento. Por eso, cuando es necesario, se puede extirpar el útero (histerectomía) sin perjudicar la salud. Las razones comunes para la extirpación incluyen menstruación dolorosa o excesiva, crecimientos benignos llamados fibromas que causan dolor o sangrado o cáncer. 

Glándula Timo 

Esta pequeña glándula se encuentra en lo alto de la parte superior del pecho, detrás del esternón. En un feto o recién nacido, es bastante importante en el desarrollo y maduración del sistema inmunológico, pero los adultos pueden vivir bien sin él. Se puede recomendar una cirugía para extirpar el timo (timectomía) si éste se vuelve canceroso o si una persona desarrolla la afección autoinmune miastenia gravis.  

Bazo 

Al igual que las adenoides y las amígdalas, el bazo está formado por tejido linfoide. Filtra la sangre, eliminando organismos infecciosos, células sanguíneas envejecidas y otras células anormales que viajan por el torrente sanguíneo. Pero a veces el bazo se vuelve hiperactivo y comienza a eliminar células sanas. 
En otras ocasiones, un traumatismo en el bazo, especialmente después de lesiones deportivas y accidentes automovilísticos, provoca una hemorragia interna, que puede provocar una esplenectomía (operación para extirparlo). Las personas que carecen de bazo son más propensas a ciertas infecciones, por lo que, si la extirpación no es urgente, se recomiendan varias vacunas antes de la esplenectomía. 

En cualquier caso, y aunque hay muchas partes del cuerpo que se pueden extirpar de forma segura, generalmente es mejor evitar cirugías innecesarias y, si es posible, conservar las partes con las que se nació. Además, en los últimos tiempos se están descubriendo funciones para ciertos “órganos prescindibles”, como el apéndice. Los investigadores han descubierto que el apéndice puede desempeñar un papel en el desarrollo inmunológico y almacena “bacterias buenas” para repoblar el intestino en caso de futuras enfermedades. Así que, quizá, estén ahí para algo. 
 
 



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