
Por Europa Press
25 de marzo de 2026Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford y publicado en la revista Current Biology ha revelado que la eyaculación regular produce espermatozoides de mayor calidad y con menor daño en el ADN.
Un hallazgo que contradice a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda entre 2 y 7 días de abstinencia antes de tomar muestras de semen o de una reproducción asistida.
Antes de llegar a esta conclusión, el equipo se basó en un análisis comparativo entre especies que reveló un patrón común en numerosos animales, desde insectos hasta mamíferos. Y es que el esperma almacenado (tanto en machos como en hembras) se deteriora rápidamente, lo que reduce su rendimiento, el éxito de la fecundación y la calidad del embrión.
Los investigadores realizaron un metaanálisis de 115 estudios en humanos (con 54.889 hombres) y 56 estudios en 30 especies no humanas. Esto confirmó que la calidad del esperma maduro almacenado generalmente se deteriora independientemente de la edad del varón, un proceso denominado senescencia espermática postmeiótica.
En los seres humanos, los períodos más prolongados de abstinencia sexual se asociaron con un mayor daño en el ADN de los espermatozoides y con estrés oxidativo, además de una menor motilidad y viabilidad de los espermatozoides.
La doctora Rebecca Dean, del departamento de Biología de la Universidad de Oxford y coautora principal del estudio ha explicado que debido a la alta movilidad de los espermatozoides y a su escaso citoplasma, agotan rápidamente sus reservas de energía y tienen una capacidad de reparación limitada. “Esto hace que su almacenamiento sea particularmente perjudicial en comparación con otros tipos de células. Nuestro estudio pone de manifiesto cómo la eyaculación regular puede proporcionar un pequeño pero significativo impulso a la fertilidad masculina", ha manifestado.
Tanto los animales machos como las hembras pueden almacenar esperma como estrategia reproductiva (en los humanos, el esperma puede durar varios días en las mujeres, pero se desconocen los efectos de dicho almacenamiento). En los machos, esto garantiza la disponibilidad de suficiente esperma para el apareamiento, y en las hembras permite la reproducción incluso cuando los machos son escasos. Sin embargo, el estudio halló una notable diferencia en la tasa de deterioro del esperma entre ambos sexos. En las especies estudiadas, las hembras generalmente conservan mejor la calidad del esperma a largo plazo que los machos.
"Esto probablemente refleja la evolución de adaptaciones específicas de las hembras, como órganos de almacenamiento especializados que proporcionan antioxidantes para prolongar la viabilidad de los espermatozoides”, ha explicado la doctora Irem Sepil, del departamento de Biología de la Universidad de Oxford y autora principal del estudio. "Estos órganos suelen secretar fluidos reproductivos para nutrir a los espermatozoides y podrían ofrecer vías inexploradas para que la tecnología de biomimetismo mejore el almacenamiento artificial de esperma en el futuro", ha añadido.
Los eyaculados deben considerarse poblaciones de espermatozoides individuales que experimentan nacimiento, muerte, envejecimiento y mortalidad selectiva. Las tasas de estos procesos demográficos pueden diferir entre hombres y mujeres, lo que determina la estructura "demográfica" de las poblaciones de espermatozoides y las diferencias específicas de cada sexo en los efectos del almacenamiento de esperma.
El hecho de que los espermatozoides puedan envejecer en ambos sexos independientemente de la edad del organismo ha sido en gran medida ignorado en la medicina reproductiva. Por lo tanto, estos hallazgos tienen implicaciones inmediatas para la práctica clínica.
Al derribar las barreras entre la investigación biomédica y la zoológica, este estudio ofrece una nueva perspectiva para comprender la reproducción. Además de influir en los protocolos de las clínicas de fertilidad y la reproducción asistida, los hallazgos también podrían beneficiar a los programas de cría en cautividad de especies en peligro de extinción, así como profundizar en nuestra comprensión de cómo las especies desarrollaron mecanismos para reducir el daño del esperma durante su almacenamiento.