
Por Virginia Delgado
29 de junio de 2026El glioblastoma es el tumor cerebral primario más frecuente en adultos y presenta una gran complejidad terapéutica. Su tratamiento, que consta de cirugía, radioterapia y quimioterapia, no ha evolucionado mucho en los últimos años y tampoco se ha logrado superar la supervivencia de los 18 meses. “Representa un gran desafío clínico”, ha subrayado el doctor Juan Manuel Sepúlveda Sánchez, neurooncólogo del Hospital 12 de Octubre.
El facultativo es el responsable, en este centro hospitalario, del ensayo internacional EF-41/KEYNOTE D58. Un estudio destinado a pacientes con glioblastoma recién diagnosticado que han finalizado la cirugía y el tratamiento inicial de quimiorradioterapia, en el que participan 93 centros de investigación de 12 países. “El ensayo busca evaluar la eficacia de combinar el tratamiento estándar, quimioterapia, con la tecnología de campos eléctricos TTFields y el fármaco inmunoterápico pembrolizumab para mejorar el pronóstico y la supervivencia de este agresivo tumor cerebral”, han manifestado desde el 12 de Octubre.
Así, en esta terapia se utilizan campos eléctricos de baja intensidad y frecuencia intermedia. “A los pacientes participantes se les colocan cuatro parches adhesivos, denominados transductores, directamente sobre el cuero cabelludo. Estos parches están conectados al sistema portátil que el paciente transporta habitualmente en una mochila y que funciona con baterías”, han señalado.
“Los TTFields generan campos eléctricos que cambian su dirección miles de veces por segundo alterando las proteínas del interior de las células cancerosas, que están cargadas de electricidad. Al producirse este cambio continuo, la célula maligna no consigue formar de manera estable el huso mitótico, una estructura esencial para que la célula pueda replicarse. Como consecuencia, la división celular se bloquea o se produce con errores críticos, lo que deriva en una muerte celular programada o catástrofe mitótica. Dado que las células cerebrales sanas en un adulto ya no se dividen, dejaron de crecer, el dispositivo respeta el tejido sano y tampoco provoca efectos secundarios sistémicos como fatiga extrema o caída de defensas”, han explicado el doctor Sepúlveda.
El doctor Sepúlveda ha manifestado que se cree que hay una sinergia entre la inmunoterapia y los TTFields. “Por el tipo de muerte celular que generan, los campos eléctricos dejan una huella, una inflamación, por lo que los linfocitos pueden reconocer mejor las células malignas y eliminarlas con más eficacia”, ha concluido.