
Por Virginia Delgado
30 de septiembre de 2026La futura Biotech Act II (Ley Europea de Biotecnología), las oportunidades que ofrecen los biomateriales inteligentes, los sistemas avanzados de liberación de fármacos y las terapias avanzadas para desarrollar tratamientos más precisos y adaptados a cada paciente están siendo protagonistas de la segunda jornada de BIOSPAIN 2026.
Este miércoles, empresas e instituciones del sector biotecnológico, agencias reguladoras y los principales inversores nacionales e internacionales vuelven a encontrarse para intercambiar impresiones y asistir a conferencias, en las que se explica, entre otros temas, la iniciativa legislativa de la UE, las tecnologías de biofabricación a las terapias regenerativas de nueva generación o el papel de los ecosistemas regionales en el impulso del sector biotecnológico.
Así, en la mesa redonda “Biotech Act: acelerar el escalado biotecnológico y construir cadenas de valor competitivas en Europa”, Ion Arocena, director general de la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), organizadora de BIOSPAIN 2026; Kristin Schreiber, directora de Chemicals, Bioeconomy and Retail de DG GROW de la Comisión Europea; Miguel Gómez-Pavón López, de la Dirección General de Estrategia Industrial y de la Pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Industria y Turismo; y Ana Maria Bravo-Angel, Chair del Industrial Biotechnology Council de EuropaBio, han hablado de la fase en la que se encuentra la ley europea y de cómo creará una oportunidad para potenciar la innovación y la capacidad de los países de la Unión Europea.
Arocena también ha presentado las principales conclusiones de un estudio sobre las capacidades industriales de los socios de AseBio, que permite dimensionar la capacidad productiva existente y algunos de los principales retos para el crecimiento de la industria biotecnológica. Así, ha resaltado que el 70% opera en salud, incluyendo 23 plantas de fabricación de productos biológicos.
Por su parte, Gómez-Pavón ha defendido que Europa no necesita reproducir todas las capacidades en todos sus territorios, sino conocer mejor las infraestructuras industriales existentes y conectarlas de forma efectiva. Así, ha señalado que en España existen más de 250 alianzas registradas con potencial de colaboración entre diferentes actores, pero solo alrededor del 4% están vinculadas con la producción.
La necesidad de crear mercado también ha sido el principal mensaje de Ana Maria Bravo-Angel, que ha defendido que Europa dispone de innovación, talento y conocimiento para construir un sector biotecnológico competitivo, pero necesita garantizar que la capacidad productiva y el crecimiento industrial permanezcan en el continente. Entre las barreras ha señalado los procedimientos regulatorios, el acceso a plantas piloto y de demostración y la complejidad de los permisos.
Desde la Comisión Europea, Kristin Schreiber ha explicado que la futura Biotech Act II tendrá un foco específico en biotecnología industrial y biofabricación, con el objetivo de abordar de manera conjunta algunos de los obstáculos que dificultan actualmente el escalado de las compañías europeas. Asimismo, ha manifestado que la Comisión trabaja en diferentes instrumentos para facilitar la financiación del escalado
Antes de cerrar la sesión, Ion Arocena ha resumido el desafío señalando que Europa cuenta ya con un diagnóstico y una hoja de ruta compartida entre Comisión Europea, Estados miembros e industria. “La Biotech Act II representa ahora una oportunidad para transformar esa hoja de ruta en medidas capaces de acelerar el escalado, consolidar la biofabricación y conseguir que una mayor parte de la innovación generada en Europa pueda también producirse y llegar al mercado desde Europa”, ha concluido.
Durante la segunda jornada de BIOSPAIN 2026, se ha subrayado la importancia de la colaboración entre los distintos agentes del sector (empresas biotecnológicas, centros de investigación, hospitales, industria farmacéutica y administraciones sanitarias) para acelerar la transferencia de la innovación biomédica. Así, los participantes en las mesas han subrayado lo fundamental de combinar conocimiento científico, desarrollo tecnológico y experiencia.
Los expertos han explicado que el desarrollo de una medicina de precisión requiere no solo de nuevas moléculas y terapias, también, de tecnologías capaces de adaptar su administración a las necesidades de cada paciente. En este sentido, los biomarcadores inteligentes y los sistemas avanzados permiten controlar dónde, cuándo y cómo actúan los principales activos, abriendo nuevas posibilidades para mejorar la eficacia de los tratamientos y reducir sus posibles efectos adversos.