
Por Medicina Responsable
16 de julio de 2026La supervisión y el estudio científico de las propiedades de los fármacos no termina una vez que se introducen al mercado o a la cartera pública del Sistema Nacional de Salud. Las labores de farmacovigilancia para detectar reacciones adversas, efectos a largo plazo y otras incidencias es uno de los grandes cometidos de las agencias reguladoras en colaboración con la industria farmacéutica y los clínicos sanitarios.
Con esta premisa, Farmaindustria y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), han presentado un documento de recomendaciones para reforzar esta tarea imprescindible en el ciclo de vida de los medicamentos. En este análisis, fruto de un taller de trabajo entre ambas entidades, han identificado los principales retos y dificultades en el proceso para proponer una serie de acciones que mejoren el proceso de farmacovigilancia.
Como principales aspectos de mejora, este documento señala la falta de cumplimentación de determinados datos relevantes para la detección de señales, las limitaciones de tiempo de los notificadores, la calidad variable de la información procedente de algunas fuentes. Frente a ello, el informe propone una homogeneización de los estándares de calidad para la recogida de datos y un fomento a la colaboración entre la industria, la Administración, la comunidad científica, los sanitarios y los pacientes.
En base a ello, establecen recomendaciones en torno a cuatro ejes: impulsar una mayor colaboración institucional y científica; reforzar la formación y concienciación de profesionales sanitarios y pacientes; mejorar la coordinación entre las compañías farmacéuticas, y aprovechar las nuevas tecnologías para hacer más eficaces la detección, evaluación y prevención de riesgos asociados a los medicamentos.
En el plano de la concienciación y educación de estos agentes, el documento apuesta por impulsar programas formativos para profesionales y pacientes, así como la inclusión de formación específica en los programas de Ciencias de la Salud. De cara a la población general, abogan por desarrollar campañas divulgativas que ayuden a identificar y notificar adecuadamente reacciones adversas a medicamentos.
A nivel de cooperación institucional, la AEMPS y Farmaindustria proponen alcanzar acuerdos con sociedades científicas que establezcan criterios comunes, así como la consolidación de un espacio de diálogo permanente entre la AEMPS, los centros regionales de farmacovigilancia y la industria farmacéutica. Esta colaboración también la extienden a los circuitos internos de las compañías farmacéuticas, para lo que plantean optimizar la coordinación de los departamentos de farmacovigilancia con el resto de áreas.
De cara a hacer más eficiente el sistema, las recomendaciones pasan por aprovechar las herramientas tecnológicas para desarrollar formularios inteligentes con campos relevantes destacados e implementar plataformas digitales multidispositivo para facilitar la notificación.
En conclusión, la industria considera la farmacovigilancia como una responsabilidad compartida entre las administraciones, industria, profesionales y pacientes. Para paliar las ineficiencias en su funcionamiento, piden avanzar hacia un modelo más abierto, participativo y sostenible, que aproveche la transformación digital y el conocimiento científico para reforzar la seguridad de los pacientes.