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Un fármaco consigue reducir la mortalidad del ictus del 18 al 5%

El doctor Ignacio Lizasoain, investigador del Hospital 12 de Octubre, cuenta para Medicina Responsable las claves de este hallazgo

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Un fármaco consigue reducir la mortalidad del ictus del 18 al 5%

Por Julia Porras

27 de junio de 2023

Cuando una persona sufre un ictus, infarto cerebral o hemorragia, se producen varias respuestas en su cerebro, y una de ellas es la inflamación debido a la obstrucción de un vaso sanguíneo, lo que puede llevar a la muerte del paciente. Aunque en las últimas décadas la mejora en la detección de los síntomas, en el control de los principales factores de riesgo y en la aplicación de nuevas terapias ha provocado un descenso en la mortalidad por esta causa, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), unas 120.000 personas al año sufren esta enfermedad en nuestro país. 

Por esta razón, un equipo de investigadores del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre, junto a la Universidad Complutense de Madrid, lleva años trabajando en la creación de un nuevo fármaco que reduciría la mortalidad tras un ictus del 18 al 5%. El tratamiento con ApTOLL, así se denomina el fármaco, consigue disminuir la respuesta inflamatoria y, por lo tanto, el riesgo de muerte. Pero hay que tener en cuenta que este tratamiento se debe aplicar a nivel hospitalario.

La investigación comenzó hace quince años; primero se probó el fármaco en varias especies de animales y, posteriormente, se llevó a cabo sobre 150 pacientes. “Un ictus tiene dos tratamientos aprobados posibles: o bien desocluir -destaponar- el vaso obstruido mediante fármacos, lo que se llama trombólisis, o bien mediante técnica mecánica, lo que se conoce como tromboctemía. Tras la aplicación de esta última técnica es cuando se puede usar este fármaco, que evitaría la inflamación y, por tanto, la muerte”, explica el doctor Ignacio Lizasoain, catedrático del departamento de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Medicina de la UCM, investigador del Hospital 12 de Octubre y uno de los artífices del hallazgo.

Hasta ahora no existía nada para proteger al cerebro de la inflamación, tras llevar a cabo la técnica de la tromboctemía. Por ello, este ensayo “supone un antes y un después, porque es la primera vez que se usa un fármaco cerebro protector que reduce tanto la mortalidad tras un ictus”, afirma Lizasoain. Además, “se ha demostrado que el uso de ApTOLL en dosis de 0,2 mg/kg en las 6 horas siguientes al inicio del ictus, en combinación con un tratamiento endovascular, es seguro y se asocia a una reducción de la mortalidad del 18 al 5% y de la discapacidad a los 90 días”. . Es, en definitiva, un fármaco “nacido en el ámbito académico que, tras más de 15 años, llega a la fase clínica con resultados espectaculares y rompiendo, por primera vez, con una historia fallida de fármacos cerebroprotectores”, afirma Lizosain.

Este estudio multicéntrico e internacional, en el que han participado 14 hospitales españoles y franceses, incluido el Hospital 12 de Octubre de Madrid, ha sido coordinado por el Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona y la empresa de biotecnología aptaTargets. Los resultados se han presentado este año en la Conferencia Internacional de Ictus en Dallas, además de ser publicado en la prestigiosa revista Jama Neurology.

Qué es ApTOLL 

ApTOLL es un aptámero, una molécula de ácidos nucleicos (ADN/ARN) capaces de reconocer y unirse a su diana terapéutica con una especificidad muy alta. En este caso, bloquea el receptor de inmunidad innata Toll-like receptor 4 (TLR4), clave en la activación de la respuesta inflamatoria. “El fármaco que hemos creado y probado, primero en animales y ahora en humanos, ha demostrado que no produce toxicidad sobre los pacientes y que actúa bloqueando ese receptor que produce la inflamación “, afirma el doctor Lizasoain.

Este fármaco “no sólo supondrá un nuevo enfoque para el tratamiento en la fase aguda del ictus y la prevención de sus graves complicaciones, como es la transformación hemorrágica, sino que también podría usarse en otras enfermedades como el infarto agudo de miocardio o la esclerosis múltiple, en las que el receptor TLR4 está implicado”, avanza Lizasoain. Pero, “son temas que están el futuro del fármaco”.



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