logo_medicina
Síguenos

Síndrome ovárico metabólico poliendocrino: los porqués del cambio de nombre del tradicional ‘ovario poliquísitico’

Los expertos señalan que esta enfermedad va más allá del plano ginecológico y tiene complejas implicaciones en el metabolismo y las hormonas

Compartir
Síndrome ovárico metabólico poliendocrino: los porqués del cambio de nombre del tradicional ‘ovario poliquísitico’
Fuente: Magnific

Por Medicina Responsable

18 de agosto de 2026

Desde hace décadas, miles de mujeres han sido diagnosticadas con una misma afección bajo el nombre de síndrome de ovario poliquístico. Sin embargo, las últimas evidencias han permitido comprobar que esta denominación no reflejaba la realidad de una enfermedad más compleja de lo que se presuponía en un principio. Esta concepción ha motivado este mismo año el cambio de nombre en base a un nuevo consenso internacional, por la que este síndrome pasa a llamarse Ovárico Metabólico Poliendocrino.  

La principal razón que justifica este cambio de nombre pasa por ir más allá de plano ginecológico, para reconocer la enfermedad como un problema metabólico y hormonal. Según explica la doctora Aída Cadenas, especialista en Endocrinología del Hospital Quirónsalud Bizkaia el nuevo término ayuda a entender mejor una enfermedad que afecta al ciclo menstrual, al metabolismo, a la piel, al peso, al cabello y a la fertilidad. Así, la especialista destaca que el cambio no es meramente cosmético: "No estamos solo ante un problema ginecológico, sino ante una condición hormonal y metabólica más compleja".

Con una incidencia que afecta a una de cada ocho mujeres en todo el mundo, esta patología es una de las alteraciones hormonales más frecuentes.

Síntomas dispersos que en realidad están conectados

Uno de los principales problemas del antiguo término era el propio concepto de "quiste". Según aclara la doctora Cadenas, en realidad no hay quistes en los ovarios de estas pacientes, sino folículos inmaduros que, vistos en una ecografía, pueden confundirse con ellos sin serlo. Esa imprecisión ha contribuido a que la enfermedad se entendiera durante años como un asunto exclusivamente ginecológico, cuando su origen es mucho más amplio.

Reglas irregulares, acné, exceso de vello en zonas atípicas, caída de cabello con un patrón similar al masculino, dificultad para adelgazar, grasa acumulada en el abdomen, episodios de hambre intensa, cansancio o problemas para quedarse embarazada: todos estos síntomas, que muchas pacientes han vivido como problemas independientes, pueden formar parte de un mismo cuadro clínico.

"Ha costado identificar este síndrome porque no siempre es fácil relacionar todo lo que lleva asociado. Hay que ir a buscarlo, porque si no lo sospechas no lo diagnosticas", advierte la especialista.

Detrás de estos síntomas suele haber una combinación de alteraciones del ciclo menstrual y resistencia a la insulina. Cuando el cuerpo se vuelve resistente a esta hormona, necesita producir más cantidad para compensar, lo que puede desencadenar un aumento de andrógenos —hormonas típicamente masculinas— y, con ello, buena parte de los síntomas descritos. "Para todos estos síntomas hay una explicación bioquímica, hormonal, que antes no se tenía en cuenta", apunta Cadenas.

El reto del infradiagnóstico

Uno de los mensajes centrales de los especialistas es que esta enfermedad crónica sigue sin diagnosticarse en muchos casos. La doctora Cadenas señala que existen formas más silenciosas, sin todos los síntomas típicos, en las que antecedentes como una diabetes gestacional previa, una primera regla muy temprana o casos de diabetes en la familia pueden ser pistas clave para sospechar el diagnóstico.

Por eso, los expertos insisten en la necesidad de un abordaje coordinado entre distintas especialidades —Endocrinología, Ginecología, Atención Primaria y, según el caso, Nutrición, Dermatología o Salud Mental—. "Es necesario remar en la misma dirección y trabajar en equipo, porque uno de los grandes problemas está en el infradiagnóstico: no estamos viendo a todas las pacientes que deberíamos", subraya la doctora.

Hábitos de vida, la base del tratamiento

Por el momento no existe una cura única para este síndrome. El tratamiento se adapta a cada paciente en función de sus síntomas, su edad, su deseo de tener hijos y su perfil metabólico. Aun así, hay un punto de partida común: la mejora de los hábitos de vida.

"La base siempre es la misma: unos buenos hábitos, tanto de nutrición, apostando por la dieta mediterránea, como practicar ejercicio de fuerza, porque es el que ha demostrado que disminuye la resistencia a la insulina", explica la doctora Cadenas.

En determinados casos pueden prescribirse anticonceptivos con efecto antiandrogénico para controlar los síntomas relacionados con el exceso de hormonas masculinas. Cuando existe deseo de embarazo, el tratamiento se orienta a regular la ovulación y mejorar el entorno hormonal. Los especialistas destacan también que en los últimos años han surgido nuevas opciones terapéuticas para determinados perfiles de pacientes, siempre bajo supervisión médica. 
Ante la magnitud de información —y desinformación— disponible en internet, la doctora Cadenas hace un llamamiento directo a las mujeres que reconozcan estos síntomas: acudir a un profesional sanitario en lugar de buscar respuestas en la red. "Podemos ayudarles, sin duda", concluye. 
 



Te puede interesar
si-los-medicos-estan-mal-pagados.-(i)-1664461383711
Sí, los médicos están mal pagados (I)
descubren-interruptor-genetico-podria-frenar-sarcoma-ewing
Descubren el interruptor genético que podría frenar el Sarcoma de Ewing
el-cielo-puede-esperar-1649343411753
El cielo puede esperar: operación tráfico Semana Santa