
Por Virginia Delgado
18 de marzo de 2026Algo tan sencillo como abrir las ventanas solo 10 minutos al día, no hacer ejercicio al aire libre en época de polinización, quitarse la ropa y ducharse después de estar en zonas con alto impacto de polen y utilizar mascarillas antipolen puede evitar que a los alérgicos se les intensifiquen los síntomas y a los que no lo son lleguen a serlo algún día.
Estas son las recomendaciones que este miércoles ha dado un grupo de expertos en la sede de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Desde allí se ha explicado por qué este año la población alérgica puede pasarlo peor que en anteriores. “Aunque las abundantes lluvias han provocado en algunos momentos el denominado ‘efecto lavado’, reduciendo temporalmente la presencia de polen en el aire, las precipitaciones también han favorecido el crecimiento de la vegetación y el desarrollo de las plantas, por lo que tenemos una primavera con niveles altos de pólenes; intensa”, han explicado.
Actualmente, en España entre siete y ocho millones de personas tienen alergias a algunas flores o plantas. “En los últimos 25 años se han incrementado las enfermedades alérgicas. Un 35% de la población las padece y se prevé que este porcentaje crezca hasta el 50”, ha explicado el profesor Ignacio Jesús Dávila, presidente de la SEAIC.
Un incremento que incentiva a esta entidad a trabajar en dos aspectos que considera importantes; la formación de los médicos en estas patologías y ahondar en el concepto “alergia de precisión”. “Permite seleccionar el mejor tratamiento para el paciente. Hay que tener en cuenta que debe ser manejado desde la infancia hasta los 100 años porque la enfermedad se desarrolla a lo largo de la vida”, ha añadido el profesor.
Pero no solo la meteorología tiene mucho que decir en la polinización, también el cambio climático y la contaminación atmosférica están transformando el patrón tradicional de las alergias al polen. Desde hace unos años, la primavera comienza antes y se prolonga durante más meses debido al aumento de las temperaturas, algo que provoca que se adelante la floración y se prolongue la producción de polen. “Diversos estudios estiman que la temporada de polen podría alargarse cerca de un 19%, mientras que su concentración anual podría aumentar entre un 16% y un 40%. A este escenario se suma la contaminación del aire, que no solo irrita las vías respiratorias, sino que también interactúa con los pólenes y potencia su capacidad para desencadenar reacciones alérgicas. Además, los contaminantes ambientales dañan las barreras cutáneo-mucosas, especialmente la mucosa respiratoria, favoreciendo la liberación de señales inflamatorias que amplifican la respuesta inmunitaria de tipo alérgico”, han explicado desde la SEAIC.
En este contexto, el doctor Pedro Ojeda, alergólogo y coordinador de la Comisión de Comunicación de esta entidad ha advertido que nos encontramos ante la “tormenta perfecta” para que cada vez más personas padezcan alergias respiratorias. “Por un lado, la mayor duración e intensidad de la exposición a pólenes aumenta la oferta alergénica al sistema inmunitario. Por otro, los contaminantes ambientales actúan como disruptores de las barreras cutáneo-mucosas. En consecuencia, el epitelio se vuelve más permeable al paso de alérgenos y, además, genera señales de alarma, las denominadas alarminas, que, en personas con una predisposición alérgica, van a estimular la respuesta inmunológica de tipo T2. Este tipo de respuesta favorece la sensibilización y la generación de reacciones de tipo alérgico. El resultado de todo ello es un aumento del número de personas que se hacen alérgicas y una respuesta inflamatoria alérgica más intensa y continuada en aquellas que ya están sensibilizadas a los alérgenos ambientales”. Ha manifestado el doctor.
El Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC ha elaborado unas previsiones de índices de pólenes de esta primavera por áreas geográficas, analizando las temperaturas, las precipitaciones y la humedad, así como los registros históricos de polen de gramíneas recogidos por las estaciones de la Red de Captadores de esta entidad.
Así, ha informado de que, en el centro peninsular, se prevén niveles moderados a intensos en Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid, con picos especialmente elevados en Toledo y Madrid. En el sur peninsular, los niveles serán leves en Almería y Málaga, mientras que se situarán en valores moderados en Córdoba, Granada, Huelva y Cádiz. Las concentraciones más altas se registrarán en Badajoz, Cáceres y en Jaén. En Canarias se esperan niveles muy bajos.
En el norte peninsular, en Galicia oscilarán entre leves y moderados, y en Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y Aragón, se prevén leves. Finalmente, en el litoral mediterráneo, que incluye Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia, se esperan niveles leves de polen.
Desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica han señalado que el aumento de la prevalencia de estas enfermedades y la creciente complejidad de muchos casos hacen necesario reforzar la Alergología dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS). Así, insisten en la importancia de impulsar la formación en esta especialidad y aumentar el número de alergólogos para garantizar que todos los pacientes puedan acceder a una atención especializada, basada en un diagnóstico preciso y en tratamientos cada vez más personalizados. “La disponibilidad de alergólogos es muy distinta dependiendo de las comunidades autónomas. Hasta hace un año, las Islas Baleares no contaban con un servicio de alergias. Nuestro trabajo como alergólogos no solo es diagnosticar, también tenemos una labor de salud pública, de educación sanitaria y de ayudar a pacientes para que sus mucosas estén más saludables”, ha concluido el doctor Ojeda.