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Raúl de Simón, médico de familia (Semergen): los fármacos para dejar de fumar son “claves en la lucha contra esta enfermedad”

Sanidad ha anunciado la financiación de Recigarum, el segundo medicamento disponible en España para dejar de fumar. Hablamos con el coordinador del grupo de trabajo de tabaquismo de Semergen

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Raúl de Simón, médico de familia (Semergen): los fármacos para dejar de fumar son “claves en la lucha contra esta enfermedad”
Doctor Raúl de Simón, Coordinador Grupo de Trabajo de Semergen y Médico de Familia

Por Julia Porras

10 de noviembre de 2023

Según la Encuesta Europea de Salud en España del año 2020, el 16,4% de las mujeres y el 23,3% de los hombres fuman a diario. En los niños y adolescentes el dato es aún peor: más de 75.000 niños de entre 10 y 14 años fuman a diario. Pero hay que partir de una base fundamental, el tabaquismo “no es un mal hábito o una mala conducta, es una enfermedad crónica y adictiva, asociada efectivamente a la adicción a una sustancia externa: la nicotina”, explica el médico de familia y coordinador del grupo de trabajo de tabaquismo de Semergen, el doctor Raúl de Simón, que compareció en la presentación del Recigarum, el segundo medicamento financiado por Sanidad para dejar de fumar, el pasado martes. 

El tabaquismo es una dependencia física, que cumple todos los criterios de una adicción, por tanto es una enfermedad, reconocida por los organismos oficiales dedicados a la salud. “Esta enfermedad, ligada a una conducta que genera dependencia de una sustancia externa como por ejemplo pasa también con el alcohol, va generando un daño interno imparable y altera nuestra conducta de modo que crea ansiedad por conseguir fumar y síndrome de abstinencia si no lo logramos”, dice de Simón. 

Actualmente, la edad de inicio del tabaquismo se sitúa en torno a los 13 años en España y su prevalencia entre los fumadores adolescentes es de casi el 30%, según informa la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). El doctor Carlos Rábade, neumólogo y coordinador del Área de Tabaquismo de la sociedad, señala que “el tabaco sigue siendo la principal droga consumida en los jóvenes”. Y esto es, sobre todo, porque “la industria del tabaco cada vez hace productos más atractivos para los jóvenes, como los vapers, que son la puerta de entrada al tabaco de niños y adolescentes”, asegura el doctor de Simón. 

Una de las razones por las que no se puede acabar con este problema de salud radica, sobre todo, “en que falta educación y prevención pero sobre todo legislación por parte de los gobiernos”, explica el doctor Además, para el problema de los jóvenes que se inician pronto en el tabaco, faltan campañas específicas para que esta población adolescente conozca los peligros del tabaco, “porque un niño sano no percibe el peligro real de fumar, lo ve como algo lejano”. Las campañas deberían estar orientadas a prevenir que estos niños “se conviertan en futuros fumadores”.  Algo complicado cuando, por ejemplo, el uso de los vapers se ha normalizado y entre los jóvenes se ha convertido en algo atractivo y que da un status. Y entre los adultos no se ve como peligroso porque “se percibe como un dispositivo que sirve para dejar de fumar, cuando es todo lo contrario porque lleva nicotina”. 

Por tanto, si cada vez hay más fumadores, ya que un alto porcentaje de las personas que prueban el tabaco se convierten en fumadores adultos habituales, el papel de los fármacos para dejar de fumar es clave para acabar con esta lacra. Medicamentos como el Todacitán, que lleva unos meses en el mercado, o el Recigarum, cuya financiación ha sido anunciada esta misma semana por Sanidad, son “fundamentales en la lucha contra esta enfermedad”, dice del doctor. 

Pero, ¿cómo funciona el medicamento en nuestro organismo?  

El componente activo de recigarum en este caso es  la citisiniclina, alcaloide de origen vegetal que, en los primeros cinco días en los que al paciente todavía se le permite fumar, actúa  desplazando a la nicotina, simulando sus efectos, “pero cuando el paciente deja de fumar el día d, es decir el sexto día, el componente se pone en el lugar exacto de la nicotina generando la dosis necesaria de dopamina para que se cumpla el circuito cigarro-recompensa, que el paciente necesita”, explica el doctor de Simón. Es lo que se llama un agonista parcial, “la citisiniclina sustituye desde ese momento a la nicotina y la carga de medicamento que cada día va siendo mayor en el organismo hace el resto. Así se evita el síndrome de abstinencia y el paciente consigue dejar de fumar a los 25 días de iniciar el tratamiento”.  Además, los efectos adversos de este medicamento son leves y temporales, “se parecen mucho a los que produce el dejar de fumar sin tratamiento y, si acaso, puede producir alguna molestia digestiva como nauseas, pero nada que no se pueda superar”, concluye el doctor de Simón. 
 



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