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Prueban la eficacia de tratamientos antitumorales contra la tuberculosis

Un estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. revela similitudes entre el comportamiento del organismo frente al cáncer y la infección por tuberculosis, lo que permitiría mejorar el tratamiento frente a esta última

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Prueban la eficacia de tratamientos antitumorales contra la tuberculosis
Freepik

Por Juan García

27 de marzo de 2024

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo tuberculoso, una bacteria que suele afectar a los pulmones. Aunque el cáncer no se parece en nada a una enfermedad infecciosa, un estudio conjunto de varias universidades y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos ha identificado una combinación de medicamentos contra el cáncer como herramienta eficaz para mejorar el flujo sanguíneo y beneficiar así el tratamiento frente a la tuberculosis.

Este estudio, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., se fundamenta en el estudio de los vasos comunicantes entre estas enfermedades aparentemente dispares. “Fue la primera vez que demostramos definitivamente que existía esta similitud fisiopatológica entre estas dos enfermedades que se presentan con diferentes causas y síntomas”, explica la profesora asistente de ingeniería aeroespacial y mecánica de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos) Meenal Datta

La reacción del sistema inmunitario cuando se produce una infección por tuberculosis es la formación de granulomas, es decir, grupos apretados de glóbulos blancos, como mecanismo para intentar aislar las bacterias que causan la infección en los pulmones. Esta barrera defensiva, sin embargo, resulta más dañina que beneficiosa en la mayoría de los casos. 

El problema compartido, según explica Datta, es que los vasos sanguíneos de tumores y granulomas presentan disfuncionalidades y fugas. El equipo investigador ha podido constatar que, al igual que en los tumores, muchos de los vasos sanguíneos de los granulomas se comprimen o se cierran con fuerza, "como si pisaras la manguera de tu jardín", ilustra Datta.

Investigaciones anteriores habían demostrado que, en el caso del cáncer, esta obstrucción se producía debido a la creciente masa tumoral y al andamiaje proteico de soporte que origina. Gracias a esta nueva investigación, se ha podido saber que con la tuberculosis ocurre un fenómeno similar: demasiada masa celular y estructura proteica. Esta función deteriorada hace que el flujo sanguíneo a través de los vasos sanguíneos sea casi imposible, lo que paraliza la capacidad de llevar un medicamento al sitio de la enfermedad de tuberculosis.

Con estos hallazgos, Datta y su equipo probaron a administrar losartán, un fármaco para tratar la presión arterial alta, junto con bevacizumab, utilizado en pacientes con cáncer para detener la sobreproducción de vasos sanguíneos mal formados. De esta forma, consiguieron un mejorar el funcionamiento de los vasos sanguíneos del granuloma para lograr una mejor administración del fármaco y concentración de los antibióticos dentro de los granulomas. 

Con los resultados de este estudio preclínico, la investigadora se muestra confiada en que puedan comenzar próximamente los ensayos clínicos para seguir trabajando “en beneficio de los pacientes con tuberculosis”.



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