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La cesta de la compra cuesta más de 1.000 euros extra al año a los celiacos

El "Informe de precios de productos específicos para personas celiacas" señala que la diferencia de precio entre los productos específicos sin gluten y los convencionales es el doble a la registrada el año pasado

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La cesta de la compra cuesta más de 1.000 euros extra al año a los celiacos
Freepik

Por Juan García

7 de marzo de 2024

Se estima que el porcentaje de personas con celiaquía en España se sitúa entre el 1% y el 2%, una cifra que puede estar cerca del millón de personas si tenemos en cuenta las importantes tasas de infradiagnóstico que señalan los expertos. No se trata de una alergia ni de una intolerancia como cualquier otra, sino que está catalogada como una enfermedad digestiva autoinmune, con un componente genético. Los pacientes con enfermedad celíaca no toleran una proteína llamada gluten, que se encuentra en los cereales, y, cuando toman alimentos que la contienen, su sistema inmune responde produciendo un daño en el intestino delgado. 

La visibilidad que tiene esta patología en nuestra sociedad es cada vez mayor, lo que ha favorecido la proliferación de productos adaptados sin gluten de alimentos que, normalmente, sí lo contienen, como pastas o repostería. Estos son los denominados productos específicos sin gluten y su mayor precio supone para los celíacos un gasto extra de 1.087,72 euros cada año, según concluye el “Informe de precios de productos específicos para personas celiacas”, elaborado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE).

En base a un listado de 21 productos alimenticios básicos como distintos tipos de pan, pasta o repostería, el informe concluye que el precio de los productos específicos para personas celiacas es, de media, tres veces superior a los convencionales con gluten. Así, la comparativa de precio por 100 gramos de producto señala que, mientras que con gluten cuesta unos 9,76 euros, al elegir la opción para celíacos el precio alcanza los 28,80 euros. 

Teniendo en cuenta este incremento del precio, una familia con al menos un miembro que sufra de enfermedad celiaca y que dependa principalmente de productos específicos sin gluten en su dieta, experimentará este año un aumento en el coste de sus compras semanales de aproximadamente 22,66 euros, 90,64 euros al mes y 1.087,72 euros al año, en comparación con el gasto promedio de la población general. Una notable diferencia que, además, representa el doble de la observada en 2023, cuando el gasto extra según la edición anterior del informe era de 538,98 euros. 

Para Carmina Cordón, madre de una joven con celiaquía, la experiencia con la compra de productos específicos para celiacos ha ido a mejor desde que se lo diagnosticaran a su hija hace más de dos décadas, aunque constata el considerable aumento de precio: “Las magdalenas o el pan de molde cuestan más del doble”, explica. “Antes había mucho desconocimiento. Tenías muy pocas opciones para adquirir estos productos para celiacos”. En definitiva, etiquetados confusos, dificultad para comer fuera de casa e inseguridad a la hora de tomar ciertos alimentos son algunos de los obstáculos que ha enfrentado su hija y que, aunque han disminuido considerablemente, gracias a la mayor concienciación social que hay sobre esta patología, siguen encontrándose de vez en cuando. Esto, explica Carmina, les ha costado más de una visita al hospital cuando algún establecimiento o restaurante no les ha informado debidamente de la presencia de gluten en algún plato.

“Desde que no como gluten llevo una dieta más equilibrada”

Al impacto económico que supone eliminar los alimentos con gluten, hay que sumar otros factores como la mayor dificultad para comer fuera de casa o la falta de claridad en el etiquetado de algunos productos.

Silvia Blanco es una joven diagnosticada de intolerancia al gluten, que no celiaquía, desde julio del año pasado. “Las restricciones son las mismas, no puedo comer gluten. Aunque, si se da el caso de que, de forma no intencionada, como una traza de gluten no padezco un riesgo tan elevado”, explica. Ella también ha notado el considerable aumento de precio de los productos específicos sin gluten: “Si buscas productos específicos que sean sin gluten y que sean una imitación a la textura y sabor del cereal con gluten, es mucho más caro, incluso muchas veces triplicando el precio”. Así, como ejemplifica con la harina, una convencional se compra por unos 80 céntimos, una de arroz, en torno a 1,20, mientras que una con varios componentes que trata de imitar la de trigo, puede alcanzar los 3,5 euros. 

En estos meses, el proceso de informarse sobre los alimentos que debía dejar de consumir, aunque ha sido arduo, le ha servido para descubrir alternativas alimenticias y verlo de forma “menos dramática”. “Hay una gran cantidad de cereales que no contienen gluten, y de todos ellos se puede obtener harina. Cuando empiezas a ser consciente de este hecho, solo tienes que cambiar en las recetas populares el cereal con gluten por otro cereal que no contenga gluten”.

El hecho de eliminar esta proteína de su dieta asegura que le ha llevado de forma indirecta a tener una dieta más equilibrada. “Cada vez nos acostumbramos más a consumir procesados y comidas o cenas rápidas por la falta de tiempo, muchos de los cuales llevan gluten. Ahora mi dieta se sustenta en comida cocinada, y poco a poco he ido descubriendo la forma de mantener el ritmo de vida”. Otro cambio significativo que ha notado es al salir a comer fuera de casa: “antes sencillamente pensaba qué me apetecía comer, para escoger el lugar. Ahora pienso en un lugar donde pueda comer. Todos los lugares más baratos, por decirlo de algún modo, desaparecen como posibilidad”, comenta la joven.

Las recomendaciones de la FACE para los celiacos pasan por comprobar, además de la mención “sin gluten” en el etiquetado, que los productos específicos estén certificados bajo el Sistema de Licencia Europeo (Marca Registrada “Espiga Barrada” o ELS), que garantiza un contenido de gluten inferior a 20 mg/kg. Por otro lado, insisten en que la recomendación principal es basar la dieta en productos sin gluten e intentar que el consumo de productos específicos sin gluten sea puntual y no de forma diaria, con el fin de prevenir otros problemas de salud relacionados con el valor nutricional de los mismos. 



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