
Por Luis del Val
12 de enero de 2026Somos nuevos en este recinto del despacho de abogados Cremades y Calvo Sotelo, y ya se sabe que el continente influye sobre el contenido. De momento, hemos observado que tanto la entrevistada como el entrevistador han pronunciado el término mentira en varias ocasiones, como si este espacio, y los abundantes y bellos cuadros que lo embellecen, actuaran como una especie de suero de la verdad. Bueno, no sólo la palabra mentira, sino que la consejera ha empleado la expresión rotunda “absolutamente falso”.
Absolutamente auténtico es afirmar que la consejera lleva un elegante conjunto beige, en tonos suaves, falda larga y chaqueta austriaca con botonadura subrayada y bocamangas, y zapatos a juego, cuyos adornos brillantes, al término del empeine, parecen un vestigio de los fastos navideños, donde por cierto la entrevistada ha aprovechado para recordar que también hay navidades en hospitales y quirófanos, y ha expresado la dificultad de estar alegre obligatoriamente por razón de fechas. Inmediatamente, me he acordado del gran periodista, Antonio González Calderón, padre de nuestro amigo y colaborador, Javier González Ferrari que, cuando se refería a la festividad pasada, la denominaba “estas jodidas y entrañables fiestas”.
No ha sido necesario ser muy perspicaz para entender, de manera rotunda, que doña Fátima no aplaude la labor de la ministra de Sanidad, “médica y madre”, como se presenta la señora ministra, que es algo así como si yo me presentara como periodista, padre y abuelo.
He entendido que el Consejo Interterritorial de Sanidad parece que tiene un orden del día, que el orden del día elaborado, se cambia por otro, y que, una vez sustituido, la señora ministra aborda temas que no estaban ni en el primer redactado, ni en el segundo, sino por un tercero, punto en el que los consejeros de Sanidad se levantan y se marchan, me imagino que en busca de ácido acetil salicílico para intentar calmar el mareo.
Llegado a este punto, creo que voy a llamar a mi amigo el doctor Bufalá para ver cómo prevengo la depresión que puede atacarme.
Menos mal que hay algo positivo en la gestión de la señora ministra: y es que ha logrado aunar las opiniones de los médicos, y la inmensa mayoría se han puesto de acuerdo en oponerse a las medidas que pretende aplicar en el nuevo estatuto. Como decía Miguel Hernandez, “pena que va, cavilación que viene”, así que, por si fuera poco, la consejera, doña Fátima Matute, informa que necesitamos 45.000 nuevos médicos, debido a la jubilación de nuestros amados galenos.
Contrastan sus rotundas declaraciones con ese semblante que proyecta amabilidad y ternura, donde la mirada sigue siendo a cogedora. Por cierto, la abundante melena ondulada puede suscitar envidia en cualquiera que tenga un principio de alopecia. El día que los presupuestos de Sanidad sean tan fecundos, en toda España, como la cabellera de doña Fátima, se alargarán nuestras esperanzas de vida.
Que la vida de todos ustedes sea agradable, en este año que acabamos de empezar.