
Por Gonzalo de Esteban
4 de noviembre de 2026La huelga médica en Canarias se recrudece ante la falta de diálogo con la Administración regional. El Sindicato Médico de Canarias (CESM Canarias) y el Sindicato de Empleados Médicos de Canarias (SEMCA) han anunciado oficialmente la ampliación de los paros hasta el próximo 17 de noviembre. En un comunicado conjunto, las organizaciones han cargado duramente contra la "estrategia de ignorar al comité de huelga" por parte de la consejera de Sanidad del Gobierno autonómico, Esther Monzón, a quien hacen "responsable directa del deterioro asistencial" y a quien recriminan no haber dado señal alguna tras la última propuesta negociadora enviada el 22 de octubre.
Desde la representación sindical subrayan que "los médicos y facultativos no quieren hacer huelga ni un solo día más de lo necesario", pero advierten de que "la mantendrán todo el tiempo que se precise mientras el Gobierno de Canarias no se tome en serio este asunto". Frente a las acusaciones de "maltratar a la población" lanzadas desde el Servicio Canario de Salud (SCS), los sindicatos defienden que su objetivo es lograr "el fin del maltrato sistemático del SCS hacia los pacientes", un deterioro que concretan en el "paupérrimo lapso de tiempo" de menos de siete minutos por consulta, las listas de espera quirúrgicas al límite y los "tiempos insufribles" para ver al especialista, que en algunas áreas superan el año.
Asimismo, el comité de huelga rechaza tajantemente las acusaciones del Ejecutivo regional sobre el impacto de sus peticiones económicas (cifradas en 150 millones de euros anuales por la Administración) y califica de falta de rigor que se les atribuya la intención de "quebrar el sistema". Los convocantes recuerdan su disposición a aplicar las mejoras de forma gradual en varios ejercicios y critican que se argumente un problema financiero "al tiempo que el Gobierno ha dejado de ejecutar 3.500 millones de euros en tres años o ha tenido que devolver fondos europeos por falta de gestión". A esto se suman la falta de desarrollo de los hospitales comarcales de Tenerife y la "temporalidad brutal e inaceptable" fruto de haber realizado solo una oferta de empleo público en 26 años.
El enquistamiento del conflicto en el archipiélago coincide con una oleada de paros y movilizaciones que recorre la sanidad pública española de norte a sur. En la Comunidad de Madrid, los médicos retoman las protestas iniciando el segundo bloque de huelga del 4 al 7 de noviembre. La primera fase de los paros autonómicos quedó suspendida la semana pasada en un gesto de solidaridad y luto tras el trágico accidente de tren en Urda (Toledo), periodo en el que los facultativos mantuvieron la atención asistencial. Tras este paréntesis, los colectivos madrileños han vuelto a las movilizaciones para exigir el fin de las guardias de 24 horas y el alivio de las agendas asistenciales.
Este escenario de tensión se replica en otras comunidades autónomas, donde las plantillas sanitarias mantienen un pulso constante con sus respectivos ejecutivos regionales. En Cataluña, los sindicatos continúan convocando paros en la atención continuada para exigir un refuerzo efectivo en los centros de salud durante la campaña otoñal. En Andalucía, las plataformas de facultativos se han movilizado ante los centros de atención primaria para reclamar el cumplimiento de los tiempos mínimos de consulta por paciente y la cobertura de plazas vacantes. Por su parte, en la Comunidad Valenciana, las centrales sindicales mantienen la amenaza de huelga en los departamentos más tensionados si no se regulan el exceso de guardias y las peonadas, evidenciando una crisis de gestión asistencial compartida a nivel nacional.