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Cristina Pedroche: cuando la lactancia pasa de sueño ideal a dolorosa pesadilla

La presentadora ha publicado en su Instagram el sufrimiento que ha experimentado con la lactancia de su bebé Laia y como esto ha afectado a su salud física y mental

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Cristina Pedroche: cuando la lactancia pasa de sueño ideal a dolorosa pesadilla
Unsplash

Por Andrea Rivero

27 de julio de 2023

“Me enfrentaba a cada toma con miedo, dolor, lágrimas, dudas de si podría con ello, si tirar la toalla”. Así de sincera se ha mostrado la presentadora Cristina Pedroche en su Instagram al compartir con sus millones de seguidores los problemas que le está dando la lactancia materna. La mamá primeriza ha dado voz a un problema que sufren millones de mujeres en todo el mundo y es que, aunque los expertos coinciden en que dar el pecho a un recién nacido tiene grandes beneficios, también puede convertirse en una odisea para las madres. 

La mediática presentadora ha expresado que “parecía que lo tenía controlado, pero no. Cuando nació se enganchó perfectamente, pero claro, yo no prestaba mucha atención al agarre, solo me interesaba que mamara y me daba igual cómo, no pensaba que ese dolor que estaba sintiendo podría darme problemas y, en seguida, me salieron dos grietas, una en cada teta”. 

Este problema es muy habitual en las mujeres que dan de mamar debido, principalmente, a que el bebé no se engancha bien al pezón y provoca estas lesiones que convierten el proceso de lactancia en algo doloroso para las madres.

Un enganche incorrecto

De acuerdo con la matrona Rocío García-Viso (@rocio.matrona), esto ocurre debido al enganche dificultoso del bebé al pecho, lo que produce dolor y heridas. Para que esto no suceda, el pequeño debe coger el pezón y parte de la areola, ya que si solo se engancha al pezón no estimula la subida de leche y, además, provoca estas grietas. “También es frecuente encontrar incomodidad e inflamación en los primeros días tras el nacimiento, a causa de la llamada subida de la leche”, añade la matrona. 

Que los recién nacidos no se agarren bien es bastante habitual y muchas veces es cuestión de mejorar la posición del bebé o la postura de la madre para lograr un enganche profundo, de manera que el bebé, al succionar, no presione con sus encías el pezón y genere una succión suave y rítmica sobre la areola para extraer la leche. Además, como explica la especialista, “otras veces hay alguna restricción física en la boquita del bebé, como puede ser el frenillo sublingual, que dificulta el adecuado movimiento de su lengua y genera una succión poco profunda y dolorosa para la madre”. 

Otros problemas de la lactancia 

En algunos casos la inflamación puede estar relacionada con una alteración bacteriana que da lugar a un proceso conocido como mastitis, “muy temida por las mujeres, pero que tiene solución y no tiene por qué indicar el fin de la lactancia”, explica García-Viso. La mastitis es una infección de la mama que puede desarrollarse a través de las grietas del pezón. Los gérmenes de la piel entran por ellas e infectan la mama, aunque no afectan a la leche. Las mujeres que lo sufren padecen dolor, inflamación, malestar general, fiebre y zona endurecidas en el pecho. Cabe destacar que, aunque le pecho tenga esta infección, estos gérmenes ya han estado en contacto con el bebé y, en este sentido, no hay ningún problema en continuar dando el pecho. En este caso, como cualquier otra infección, se trata con antibióticos.

Otra de las afecciones más habituales es la ingurgitación mamaria. Se trata de la acumulación excesiva de leche en las mamas, que suele ocurrir en los primeros días del posparto. Según los expertos, esta es una de las principales causas de que las mujeres abandonen la lactancia debido a la inflamación de las mamas, el dolor, las grietas en los pezones y el menor suministro de leche que acarrea esta patología. Además, esto puede llevar a que el bebé no logre engancharse al pecho o lo rechace debido a su dureza. En este caso, el tratamiento es algo trabajoso, primero hay que conseguir desbloquear la salida de leche aplicando frío y, posteriormente, para drenar la leche, se realizaran los masajes de “presión inversa suavizante”, que permiten que la areola y el pezón se ablanden y que el bebé puede agarrarse a ellos.

“La lactancia en realidad es un viaje de grises. Cada familia, cada madre, cada bebé y cada nacimiento tiene unas peculiaridades y unas circunstancias con las que convive la manera de alimentar al bebé”, apunta la matrona que, además, destaca que “en ocasiones la lactancia deseada pasa por baches que la hacen cambiar, y en otras, de manera inesperada, la lactancia fluye con facilidad”. En cualquier caso, es clave tener información antes de que nazca el bebé y tener apoyo personal y profesional. “El inicio de la lactancia materna es como un cohete, al principio se gasta mucha energía y cuando está instaurada solo queda orbitar y fluir con ella”.



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