
Por Gonzalo de Esteban
5 de noviembre de 2026La falta de actividad física entre los jóvenes se ha convertido en un desafío de salud pública a nivel global. Un estudio publicado en la revista científica The Lancet Global Health, elaborado a partir de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), revela que uno de cada cuatro adolescentes de entre 11 y 17 años en el mundo afirma no haber realizado ni un solo día de deporte durante la semana. La investigación, que analiza datos de 389 encuestas en 140 países sobre una muestra representativa de más de 3,2 millones de jóvenes, concluye que los progresos para fomentar el deporte en esta etapa de la vida llevan 15 años completamente atascados.
El análisis define un "día activo" como aquel en el que se acumulan al menos 60 minutos de ejercicio. Sin embargo, los datos reflejan que una parte muy significativa de los adolescentes ni siquiera llega a esa cifra mínima un solo día a la semana. La situación se vuelve aún más crítica al examinar las diferencias por sexo, la brecha de género es generalizada en casi todas las regiones del planeta. Mientras que los chicos registran una media de tres días activos por semana, las chicas apenas alcanzan los 2,4 días, enfrentándose a barreras culturales, estereotipos asociados al deporte y una menor percepción de seguridad en las instalaciones públicas.
Para interpretar de forma rigurosa estas cifras, los expertos aconsejan no confundir la falta de días activos con un sedentarismo total. Luis Cereijo, investigador en Epidemiología y Salud Pública y profesor de la Universidad de Alcalá, explica a través del Science Media Centre España que este indicador epidemiológico mide el cumplimiento de las recomendaciones históricas de la OMS de alcanzar 60 minutos de ejercicio diario, pero no significa que esos adolescentes pasen el día inmóviles.
No obstante, la investigación también señala limitaciones importantes, como la falta de datos de la India (que alberga al 18% de los adolescentes del planeta) o el hecho de que las encuestas se realizaran mayoritariamente en colegios e institutos, lo que podría estar ocultando la realidad de los jóvenes no escolarizados o en situaciones de mayor vulnerabilidad económica.
Los hallazgos del informe ponen de manifiesto que las campañas tradicionales destinadas a pedirle al adolescente que "se mueva más" de forma individual han dejado de funcionar. Desde el ámbito de la salud pública se exige dar un giro de 180 grados a las políticas públicas para abordar el problema desde todo el sistema, unificando el transporte urbano, la planificación de las ciudades, el deporte escolar y la sanidad.
Hacer que los jóvenes sean más activos pasa por garantizar espacios seguros, accesibles y adaptados, eliminando las desigualdades socioeconómicas que provocan que hacer deporte dependa, demasiadas veces, del nivel de ingresos de la familia o del entorno en el que se reside.