
Por Medicina Responsable
7 de julio de 2026Aquel 12 de julio de 2024 Ignacio Peñuelas se zambulló al mar por última vez. Al menos tal y como lo había hecho hasta entonces: con la libertad, diversión y juventud que encerraba su cuerpo de 29 años. Sin saber, en ese momento, que aquel salto al agua le provocaría una lesión medular que le obligaría a ver la vida desde una silla de ruedas para siempre.
Ahora, dos años después, lejos de haberse doblegado ante las adversidades de su enfermedad, Ignacio ha vuelto a tirarse al mar. Esta vez, además de con la misma juventud y libertad, también con una motivación que es digna de admirar: recaudar fondos para la investigación de las lesiones como la que él mismo sufre.
Y no lo ha hecho solo, sino con su padre Juan, de 72 años, en un reto que ha dejado a todo el mundo boquiabierto: cruzar a nado los 5.000 metros de la bahía de Cádiz que separan el municipio de San Fernando y el de El Puerto de Santa María. Eso, por supuesto, sin poder mover de pecho hacia abajo, con corrientes en contra y el fuerte viento de levante que se registró el pasado 4 de julio, cuando tuvo lugar la travesía.
Y es que, desde que terminó su recuperación en el Hospital de Parapléjicos de Toledo el pasado mes de julio de 2025, Ignacio tuvo claro que no dejaría de practicar el deporte que siempre le había apasionado, por lo que comenzó de nuevo sus rutinas deportivas en la piscina.
Ahora, el portuense ya ha hecho historia: una historia de superación, fortaleza ante las complicaciones, resilencia e inspiración. Y es que Juan e Ignacio Peñuelas han demostrado que, a pesar de la enfermedad, el deporte siempre es una buena vía para luchar por la salud, sobre todo si es a través de la recaudación de fondos para la investigación científica.