
Por Medicina Responsable
12 de marzo de 2026El interés científico por la microbiota intestinal y por los denominados “bióticos” (probióticos, prebióticos y más recientemente postbióticos) ha crecido de forma exponencial en los últimos años. El estudio de la microbiota y su relación con diversos procesos metabólicos ha dado lugar a una creciente evidencia científica que acredita su potencial para restaurar el equilibrio bacteriano y mejorar parámetros clínicos en determinadas patologías.
Sin embargo, la creciente popularidad de estos productos también ha generado nuevos retos por la proliferación de productos no siempre respaldados por estudios de calidad, generando incertidumbre entre profesionales sanitarios. Por ello, desde la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) han elaborado una guía consensuada para la indicación de estos productos.
“Los probióticos han dejado de percibirse como un simple complemento alimentario para convertirse progresivamente en una herramienta con valor clínico en determinadas indicaciones”, resaltan desde ambas entidades en un comunicado conjunto. El documento busca así ofrecer a los profesionales sanitarios una guía rigurosa y actualizada que permita orientar su uso y las estrategias de modulación de la microbiota en la práctica clínica y la farmacia comunitaria. De esta forma, buscan establecer recomendaciones que garanticen la seguridad, eficacia y aplicabilidad real.
El consenso subraya que la creciente evidencia científica exige avanzar hacia un modelo de recomendación más riguroso, especialmente en el ámbito de la farmacia comunitaria. En este sentido, los autores destacan la necesidad de dejar atrás recomendaciones basadas exclusivamente en criterios comerciales o en la demanda espontánea del paciente y avanzar hacia un consejo profesional sustentado en la literatura científica y en las guías de consenso.
El documento pone además especial énfasis en la necesidad de abordar la microbiota intestinal desde una perspectiva multidisciplinar, en la que confluyan las competencias clínicas del médico de atención primaria y el conocimiento especializado del farmacéutico comunitario. En este modelo asistencial, el médico establece el diagnóstico y la indicación terapéutica, mientras que el farmacéutico garantiza la correcta dispensación, realiza el seguimiento del paciente y refuerza la educación terapéutica.
El consenso revisa la evidencia científica disponible sobre el uso de probióticos en diversas situaciones clínicas relevantes en la práctica asistencial, entre ellas la diarrea, la erradicación de Helicobacter pylori, los trastornos hepáticos, la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del intestino irritable, la malabsorción de lactosa, la enterocolitis necrotizante, el estreñimiento o el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. La guía incluye además ejemplos prácticos para la actuación en la farmacia comunitaria, como un protocolo orientativo de dispensación de probióticos que ayuda a los profesionales a tomar decisiones basadas en criterios clínicos y evidencia científica.