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Se acorta la brecha en la esperanza de vida entre hombres y mujeres

La longevidad humana continúa creciendo, pero lo hace de forma muy desigual en todo el mundo

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Se acorta la brecha en la esperanza de vida entre hombres y mujeres
Freepik

Por Juan García

22 de enero de 2024

La esperanza de vida de las mujeres ha sido históricamente superior a la de los hombres. Factores como unos índices superiores de tabaquismo o alcoholismo entre los varones, así como la mayor exposición a profesiones de riesgo estaban entre las causas habituales para explicar por qué las mujeres tienen una media de supervivencia en años superior a la de los hombres. Sin embargo, el cambio en los estilos de vida que se viene dando en los últimos años estaría provocando que la diferencia entre la esperanza de vida de hombres y mujeres sea cada vez menor, según apunta un nuevo estudio internacional publicado en la revista PlosOne

A nivel mundial, la esperanza de vida humana promedio ha aumentado durante el último siglo, una tendencia que se espera “que continúe a medida que los países se vuelvan más ricos”, señalan desde el estudio. A pesar de este aumento, siempre ha existido una disparidad entre la esperanza de vida de hombres y mujeres. "Este estudio concuerda con las tendencias epidemiológicas que sugieren un aumento de la esperanza de vida en el mundo y una reducción de las diferencias entre hombres y mujeres a lo largo del tiempo", afirma Brandon Yan, de la Universidad de California en San Francisco, en declaraciones recogidas por el portal NewScientist.

España, a la cabeza en esperanza de vida

El estudio, realizado por un equipo internacional con presencia de investigadores españoles, se basa en el análisis de los datos de mortalidad de 194 países desde 1990 hasta 2020, con el objetivo de “proporcionar una actualización sobre el concepto de convergencia/divergencia de la mortalidad”. Los investigadores constatan que, si bien se están produciendo estos dos fenómenos relativos a la esperanza de vida de forma simultánea, las diferencias entre países continúan siendo uno de los factores más determinantes, existiendo aún enormes diferencias.

A través de “un examen exhaustivo de nueve indicadores de mortalidad diferentes, desde una perspectiva global, utilizando métodos de agrupamiento”, concluyeron que se puede hacer una clasificación en cinco grandes grupos de países en función de la longevidad. Así, en cabeza se sitúan los países desarrollados de Europa y Norteamérica junto a otros como Japón, Australia o Nueva Zelanda. Dentro de este grupo España y Japón continúan situándose, tras varios años consecutivos, como los líderes en esperanza de vida. 

En todo este grupo de países, la esperanza de vida se sitúa por encima de los 80 años. Según el último informe sobre la Esperanza de Vida del Ministerio de Sanidad (2021), nuestro país había aumentado su media de longevidad superando los 83 años, un punto más que respecto a 2019.

En el segundo grupo están los países en vías de desarrollo, como Rusia, China, algunos de los países más ricos de América Latina y el norte de África. En un tercero han incluido a la mayoría de los países latinoamericanos y los países del sudeste asiático. En el cuarto conjunto han incorporado a la mayoría de los países africanos. Y, finalmente, un grupo de países donde la esperanza de vida es muy corta en comparación con el primer grupo, entre los cuales está Ruanda, Guinea-Bisáu, la República Centroafricana, Uganda o Lesoto.

"Este estudio proporciona una perspectiva interesante sobre el desarrollo de la desigualdad mundial en términos de longevidad”, destaca uno de los investigadores detrás de este estudio, David Atance, de la Universidad de Alcalá de Henares en declaraciones a Science Media Centre España (SMC).

A pesar de haber ciertas convergencias en indicadores de longevidad entre regiones, hay marcadas diferencias entre países. "Por ejemplo, los españoles viven en promedio 83 años, mientras que el promedio de vida en Nigeria es solo de 53 años. Esta simple comparación da una idea de la magnitud de las desigualdades mundiales que predominan en la actualidad y que muy probablemente prevalecerán por muchos años más”, explica Atance. 

En cuanto a la reducción de la brecha entre hombres y mujeres, el investigador apunta que esta reducción, que se manifiesta de manera más notable en países con altos niveles de ingresos, no significa necesariamente que los hombres vivan más que las mujeres. Entre las causas detrás de este acercamiento entre la esperanza de vida de ambos sexos, destaca “el aumento de muertes entre mujeres debido a cánceres y enfermedades respiratorias asociadas al consumo de tabaco, lo cual se traduce a mayores pérdidas en esperanza de vida de mujeres en comparación a la de los hombres”.

Atance también matiza que “vivir más años no significa que las personas vivan más sanas”. Para profundizar en esta cuestión, sería necesario abordar conjuntamente indicadores de longevidad y de salud para obtener una perspectiva completa de la calidad y la duración de la vida humana, algo que considera “esencial en el desarrollo de políticas sociales y de salud pública con énfasis en el bienestar humano”.



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