
Por Juan García
23 de febrero de 2026La inestabilidad geopolítica sitúa al sector de las tecnologías sanitarias en un momento crítico que, en el caso de España, enfrenta otros desafíos en materia de regulación y competitividad. Con el objetivo de hacer una radiografía del sector en España y su aportación a la economía y el sistema sanitario, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) ha presentado su informe sobre Los fabricantes de Tecnología Sanitaria en España.
En España hay 362 compañías que se dedican a la fabricación tecnologías y productos sanitarios innovadores. Con una aportación industrial que genera 1.677 millones de euros en valor añadido bruto a la economía española, las compañías fabricantes superan los 4.900 millones de facturación anual. No obstante, desde el sector apuntan que esta aportación se ve lastada por factores como una excesiva carga burocrática o la insuficiencia y dificultad para acceder a ayudas públicas, que en última instancia disminuyen la competitividad de las empresas frente a sus competidores globales, principalmente Asia y EE.UU.
El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, ha señalado en la presentación de este informe la voluntad de su departamento de trabajar en un “abordaje balanceado de las diferentes tensiones” que afectan al sector, con foco en la innovación, internacionalización e industrialización. “Estamos trabajando en una hoja de ruta para impulsar una estrategia específica para el sector de Tecnología Sanitaria que fomente la industrialización, la localización de la producción y la I+D+i”.
Por su parte, el secretario general de Fenin, Pablo Crespo, ha subrayado el “carácter estratégico” de la industria de tecnologías sanitarias como motor económico y que genera valor añadido. Ante un “momento geopolítico especialmente retador”, Crespo ha reclamado apoyo institucional para promover la competitividad de las empresas españolas, pidiendo un “paso adelante” para promover “modelos de compra pública vasados en valor y no solo en el precio”. Además, ha incidido en la necesidad de contar con un marco regulatorio propio y estable para el sector y medidas concretas como la recuperación de la indexación de los contratos públicos, ante los “serios problemas de viabilidad” a los que da lugar.
El mapa de las empresas fabricantes muestra un marcado predominio de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), que suponen el 93% de las compañías fabricantes. No obstante, se aprecia una importante asimetría en la distribución del volumen de ventas, pues estas generan el 58% del empleo y el 41% del volumen total de ventas; mientras que las grandes, con solo el 7% del total, contribuyen con el 42% del empleo y el 59% del volumen de ventas del sector. En promedio el sector de tecnología sanitaria tiene una rentabilidad de 4,9% con respecto a la cifra de negocios.
Esta elevada presencia de pymes también pone de manifiesto la comprometida competitividad financiera del sector. Según los datos del informe, el 71% de las empresas fabricantes obtiene resultados económicos positivos, un porcentaje que cae hasta el 50% en el caso de las microempresas.
El informe achaca esta fragilidad financiera a “las trabas de un mercado nacional y europeo sobrerregulado y muy burocratizado impide una mayor evolución económica y dinamismo de un sector innovador y con gran capacidad de expansión”. Ante esta realidad, desde Fenin reclaman impulsar políticas de apoyo complementarias específicas para estas empresas.
El informe también da cuenta de la fuerte inversión en I+D+i del sector de tecnologías sanitarias, que supera los 344 millones de euros anuales. Estas cifras lo convierten en el sector sanitario con más patentes registradas, que crecieron un 14% en 2024 hasta alcanzar las 163.
En cuanto a la balanza comercial, se encuentra en un saldo negativo donde el aumento de las exportaciones (un 8% en 2024) no casa al mismo nivel con la importación de tecnologías. Con un 60% de las exportaciones, la Unión Europea es el principal mercado de destino de los productos fabricados en España, mientras que EE.UU. es el país que más de estos productos recibe.
Ante la aportación en innovación, económica y sanitaria del sector, el informe de Fenin aporta una serie de recomendaciones para no desaprovechar su potencial. En primer lugar solicitan la creación de un Plan nacional de industrialización para el sector de forma “urgente” que favorezca la innovación y el incremento de la producción en suelo nacional. Una de las grandes reivindicaciones en este sentido es la simplificación de la carga burocrática a través de la aceleración de procesos regulatorios, acompañados de incentivos fiscales para atraer la inversión. Además, reclama otorgar a la calidad un papel más protagonista en los procesos de contratación pública, para no limitar la competitividad al precio. En última instancia, piden apoyo institucional para impulsar la proyección internacional de las compañías del sector a través de la mejora de su competitividad.