
Por Nuria Cordón
17 de septiembre de 2026Detrás de los equipos y soluciones tecnológicas que cada día se utilizan en hospitales y centros sanitarios de toda España existe una industria que no solo tiene un impacto directo en la atención y la calidad de vida de los pacientes, sino que se ha consolidado como uno de los motores económicos y de innovación en España. Un sector que, además, afronta el reto de seguir innovando para responder a las necesidades de una población cada vez más envejecida y a un sistema sanitario que necesita ganar en eficiencia y sostenibilidad.
Así lo ha defendido el secretario general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), Pablo Crespo, durante el Seminario de Periodistas celebrado en Córdoba. “Cuando invertimos obtenemos dos retornos: mejoramos la calidad de vida y generamos riqueza para nuestro país”, ha señalado Crespo durante su intervención, en la que ha repasado las principales cifras del sector y los retos que afronta para los próximos años.
Actualmente, el sector de la tecnología sanitaria cuenta en España con 933 empresas, el 92% de ellas pymes, y alcanza una facturación de 17.700 millones de euros. A ello se suma su capacidad para generar empleo. El sector contabiliza 55.600 puestos de trabajo directos y 86.000 indirectos e inducidos, mientras que el 96% del empleo es indefinido. Además, la inversión total por empleado alcanza los 60.000 euros, 30.000 más que en el conjunto de la economía, unas cifras que, según Crespo, “reflejan la apuesta del sector por el empleo de calidad y el talento”.
La innovación ocupa un lugar central en esta industria. Las compañías de tecnología sanitaria destinan 344 millones de euros anuales a I+D+i, el 7% de su facturación, frente al 5,1% de la industria farmacéutica o el 4,9% de los productos informáticos y electrónicos, según el informe “Análisis de las capacidades de I+D+i en el ámbito de las tecnologías sanitarias en España”, presentado por Fenin. El porcentaje sitúa además a España cerca del 8% registrado por el sector de tecnología sanitaria en el conjunto de la Unión Europea.
La apuesta por la innovación también se aprecia en las patentes. En 2025 se registraron 167 solicitudes, frente a las 86 contabilizadas en 2016, lo que supone un crecimiento del 94%. “Lo que invertimos e investigamos lo llevamos al mercado”, ha destacado Crespo, que ha defendido la capacidad de las empresas españolas para transformar la investigación en soluciones que lleguen finalmente a los pacientes.
En este contexto, el secretario general de Fenin ha puesto sobre la mesa las principales demandas de la industria para fortalecer el sector y facilitar que la innovación llegue al Sistema Nacional de Salud.
La primera pasa por avanzar hacia una Compra Pública basada en Valor, de manera que la adjudicación de tecnología no esté determinada por el precio, sino que se tenga en cuenta también la innovación y la calidad. “La UE avanza hacia una compra pública basada en valor y es una buena noticia”, ha señalado.
La segunda reivindicación es la indexación de los contratos públicos. De acuerdo con Crespo, el aumento de costes registrado durante los últimos años, marcado por la pandemia, la inflación y las tensiones geopolíticas, ha afectado especialmente a las compañías sujetas a contratos plurianuales que no permiten trasladar esos incrementos. Es más, tal y como ha señalado el presidente de Fenin, alrededor del 20% de las empresas del sector presentaron resultados negativos en 2025. “Siguen llevando la tecnología a los pacientes, pero están perdiendo dinero”, ha advertido. Por ello, reclama mecanismos que permitan actualizar los contratos y aportar mayor certidumbre a empresas, profesionales y pacientes.
Fenin mantiene contactos con los grupos parlamentarios para trasladar esta petición. “Esto no es exclusivo de nuestro sector, es un problema de todos los sectores”, ha explicado Crespo, quien ha insistido en que las compañías seguirán suministrando tecnología, aunque ha advertido de las consecuencias que puede tener esta situación sobre su capacidad para invertir y generar empleo.
La tercera prioridad es impulsar la industrialización. Actualmente, 362 de las 933 compañías del sector son fabricantes, pero Fenin considera necesario incrementar la capacidad productiva nacional para reducir la dependencia exterior y reforzar la autonomía estratégica. “Necesitamos una apuesta decidida y rápida para facilitar las inversiones”, ha reclamado Crespo.
La incorporación de la innovación constituye el cuarto gran reto. Para Crespo, el objetivo debe ser garantizar que los avances tecnológicos lleguen a los pacientes con independencia del lugar en el que residan. “El gran reto es ser capaces de proveer a nuestros ciudadanos de una sanidad de calidad, pero con equidad. Que cualquier ciudadano de nuestro país pueda acceder a la tecnología, que no dependa del código postal”, ha afirmado.
En este punto ha destacado especialmente las posibilidades que ofrecen las tecnologías de monitorización remota para acercar la atención sanitaria a los entornos rurales y reducir diferencias respecto a las grandes ciudades.
La inteligencia artificial representa otra de las grandes oportunidades. Crespo ha destacado su capacidad para identificar patrones, anticipar riesgos y contribuir a tratamientos más eficaces, aunque ha insistido en que su incorporación debe realizarse con garantías. “Como toda tecnología, aporta valor si se usa en condiciones de seguridad”, ha señalado. Además, ha recordado que equipos como resonancias magnéticas o TAC ya incorporan algoritmos de inteligencia artificial.
La última reclamación pasa por aplicar un IVA reducido a determinadas tecnologías sanitarias. “Una tecnología para un tratamiento no debería considerarse como un producto de lujo”, ha afirmado Crespo, recordando que actualmente numerosas tecnologías tributan al 21%. Fenin sostiene que reducir esta carga fiscal podría mejorar el acceso de pacientes y profesionales a la tecnología, acercar a España a otros países de su entorno y liberar recursos para reinvertirlos en el sistema sanitario.
El envejecimiento de la población añade urgencia a este proceso de transformación tecnológica en el sector sanitario. Según Crespo, una parte muy importante del gasto sanitario se concentra a partir de los 65 años, por lo que la incorporación de tecnología e innovación será fundamental para afrontar el incremento de las necesidades asistenciales.
En materia de digitalización, considera que España se encuentra en una posición relativamente buena respecto a los países de su entorno, aunque todavía quedan retos importantes, especialmente en la integración de la información clínica y en la eliminación de duplicidades.
A ello se suma la obsolescencia tecnológica. Crespo ha reconocido los avances logrados gracias a los programas de renovación de equipamiento, pero ha advertido de que el sistema sanitario todavía convive con tecnología obsoleta, lo que puede traducirse en pérdida de eficiencia y peores posibilidades diagnósticas y terapéuticas.
Para Fenin, la respuesta a un sistema sometido a una demanda asistencial creciente pasa precisamente por seguir incorporando tecnología y cambiar la forma de prestar la atención. “La única manera de hacerlo sostenible es incorporando tecnología, innovación y cambiando la forma de hacer las cosas”, ha defendido Crespo.