
Por Virginia Delgado
30 de septiembre de 2026A la hora de detectar enfermedades del corazón, como las miocardiopatías, que aparecen cuando se altera la estructura del músculo cardíaco, o la miocarditis, que es la inflamación del miocardio, resulta indispensable emplear una prueba de gran precisión.
En los últimos años, la resonancia magnética cardíaca se ha convertido en una de las más idóneas, gracias a su alta resolución y capacidad para caracterizar tejidos. “Permite detectar inflamación, cicatrices, fibrosis miocárdica y alteraciones funcionales con un nivel de detalle superior a muchas otras técnicas de imagen. Es una de las técnicas más avanzadas en cardiología moderna y se ha convertido en una herramienta fundamental para el diagnóstico de enfermedades complejas, especialmente cuando otras pruebas no aportan información suficiente”, explica el doctor Mario Martínez-Galdámez, jefe del Servicio de Diagnóstico por Imagen del Hospital Universitario La Luz y especialista en neurorradiología intervencionista.
En esta prueba no se utiliza radiación ionizante, por lo que tiene un buen perfil de seguridad y no es invasiva. No obstante, puede estar contraindicada en pacientes con dispositivos no compatibles. “El contraste utilizado suele ser bien tolerado, aunque debe valorarse cuidadosamente en personas con insuficiencia renal avanzada”, aclara el doctor Roberto Martín Reyes, jefe de servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz.
En comparación con otras pruebas de imagen cardíaca, la resonancia magnética cardíaca ofrece una mayor precisión en la caracterización del tejido. “Permite diferenciar músculo sano de zonas con fibrosis miocárdica y evaluar con exactitud la función ventricular. En miocardiopatías, miocarditis, cardiopatía isquémica y fibrosis miocárdica es una prueba imprescindible. También, resulta útil en el estudio de arritmias complejas, enfermedades infiltrativas y en la valoración avanzada de la insuficiencia cardíaca”, señala la doctora Teresa Alvarado, responsable de Imagen Cardiaca del Servicio de Cardiología del del Hospital Universitario La Luz.
Así, en las personas con miocardiopatías permite diferenciar formas hipertróficas, dilatadas o restrictivas, y en las afectadas por miocarditis, hace posible visualizar inflamación activa del músculo cardíaco. “En el contexto de cardiopatía isquémica, esta técnica identifica cicatrices tras un infarto y evalúa la viabilidad miocárdica, determinando si determinadas zonas del corazón pueden recuperar función tras una revascularización”, especifica el doctor Martín Reyes.
Respecto al procedimiento, la especialista explica que se ha de hacer en una sala especializada, donde el paciente se tumba en una camilla que se introduce en el equipo. “Es necesario permanecer inmóvil y realizar pequeñas pausas respiratorias guiadas por el técnico. En muchos casos se administra contraste intravenoso para identificar fibrosis miocárdica o inflamación. La duración habitual oscila entre los 30 y 60 minutos, dependiendo del protocolo y la complejidad del estudio”, añade.
Una vez se obtienen las imágenes, los especialistas en cardiología las analizan y redactan un informe, en el que se explica el diagnóstico, se ajustan los tratamientos y se planifican las intervenciones necesarias. “En muchos casos, la resonancia magnética cardíaca cambia de forma significativa el enfoque terapéutico del paciente”, concluye el jefe del Servicio de Diagnóstico por Imagen del Hospital Universitario La Luz.