
Por Medicina Responsable
1 de septiembre de 2026La cirugía oral y maxilofacial conlleva una de las recuperaciones más molestas y con mayor impacto en la vida de sus pacientes, ya que causa dolores o dificultades para comer o hablar. Por ello, simplificar la complejidad de las operaciones es una acción clave para minimizar los estragos de ellas.
Y, en este sentido, la tecnología y la especialización de los profesionales juega un papel fundamental. Y más concretamente la planificación digital en 3D y la cirugía guiada, que permiten hoy en día abordar casos complejos de implantes maxilofaciales en una sola intervención quirúrgica.
“La principal ventaja del quirófano hospitalario es el control absoluto del entorno. La monitorización anestésica completa, el entorno estéril y el soporte hospitalario inmediato nos permiten realizar reconstrucción ósea e implantes en la misma intervención, aumentando la previsibilidad clínica y reduciendo complicaciones", explica el doctor Pedro Losa, jefe del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario La Luz, junto al doctor Jorge Guiñales.
Y es que este centro hospitalario cuenta con la combinación de tecnología avanzada, anestesia especializada y un trabajo multidisciplinar que hace posible realizar la reconstrucción ósea y los implantes en el mismo acto quirúrgico, aumentando la precisión del procedimiento y reduciendo el impacto para el paciente.
“Eliminamos el estrés asociado al tratamiento odontológico convencional, ya que el paciente no percibe ruidos, vibraciones ni sensaciones incómodas propias del sillón dental”, expresan los profesionales, explicando que el trabajo se realiza bajo anestesia general.
Según Losa, esta cirugía resulta especialmente útil en pacientes con patologías como atrofias óseas severas, grandes pérdidas de hueso tras extracciones antiguas, fracasos previos de implantes, secuelas traumáticas o anatomías complejas con afectación sinusal; ya que “mejora la previsibilidad clínica y evita múltiples procesos quirúrgicos”.
"La complejidad de muchos casos requiere una visión global. Por eso valoramos a los pacientes de forma conjunta y diseñamos un plan terapéutico que integre todas las áreas implicadas", señalan los especialistas.
Losa también destaca que la planificación previa es una pieza fundamental del procedimiento ya que, mediante estudios radiológicos tridimensionales, los profesionales médicos pueden trabajar con ingenieros en el diseño de guías quirúrgicas personalizadas y adaptadas a cada paciente. Estas son placas, prótesis o tornillos adaptados a su anatomía individual.
Y es que no solo la tecnología usada con anterioridad a la operación tiene la llave del éxito, sino que el equipo de profesionales es el gran artífice de la maniobra. Así, el abordaje se apoya en un modelo multidisciplinar hospitalario en el que participan especialistas en Cirugía Oral y Maxilofacial, Anestesiología, Radiodiagnóstico y enfermería especializada.
“En función de cada caso, el tratamiento puede integrar además a ortodoncistas, prostodoncistas, periodoncistas u odontopediatras, con el objetivo de ofrecer una solución integral adaptada a las necesidades de cada paciente”, añaden.
Por último, el doctor expone, no solo las mejoras respecto a otras técnicas durante la propia intervención, sino también cuando esta termina y el paciente debe hacer frente al proceso de recuperación. Según este, supone un único postoperatorio, un menor impacto biológico acumulado y menos interrupciones en la vida personal y laboral.
“Además, el control anestésico y la medicación intravenosa durante la cirugía contribuyen a reducir la inflamación y los síntomas posteriores”, explican. Y es que, en definitiva, la evolución de la tecnología junto a la especialización profesional es capaz de convertir un episodio traumático en una experiencia más confortable para los pacientes.
“Hoy disponemos de herramientas diagnósticas y quirúrgicas que hace unos años no existían. Con una valoración rigurosa, una planificación detallada y un entorno hospitalario seguro, nuestro objetivo es devolver función y calidad de vida a los pacientes con estabilidad a largo plazo", concluyen.