
Por Nuria Cordón
14 de octubre de 2026Una de cada cinco empresas de tecnología sanitaria en España ha presentado pérdidas en los últimos años, una situación que amenaza su capacidad para invertir, generar empleo y seguir suministrando tecnología a hospitales y centros de salud. Así lo ha advertido este miércoles el secretario general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), Pablo Crespo, durante una rueda de prensa en la que ha presentado las principales propuestas del sector de cara a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre.
La organización ha trasladado a los partidos políticos cuatro reivindicaciones que considera prioritarias para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) y reforzar la competitividad de una industria que, según ha recordado Crespo, resulta esencial para el funcionamiento de los centros sanitarios. Entre ellas, “la más urgente”, según ha destacado, es la posibilidad de revisar los precios de los contratos públicos para adaptarlos a la evolución de los costes.
De acuerdo con Crespo, las empresas llevan años soportando incrementos de costes que no pueden trasladar a los contratos adjudicados por las administraciones. A esta situación se suma la previsión de que la inflación pueda situarse en torno al 4% este año, según las estimaciones que ha mencionado el secretario general de Fenin. En este contexto, Crespo ha advertido de que mantener estas condiciones puede obligar a algunas compañías a aplazar inversiones, renunciar a ampliar sus plantillas o reducir sus actividades de formación e innovación. “La inflación actual requiere de una respuesta urgente que permita seguir teniendo la industria sanitaria viable y competitiva que necesita nuestro SNS. No podemos permitirnos perder empleo de calidad o frenar inversiones productivas y en I+D+i”, ha señalado.
Por ello, Fenin reclama recuperar la indexación de los contratos públicos, un mecanismo que permitiría revisar sus precios tanto al alza como a la baja en función de la evolución de los costes. Crespo considera que esta medida contribuiría a “garantizar la viabilidad económica de las empresas y la continuidad del suministro de productos y tecnologías sanitarias”.
La segunda gran reivindicación presentada por Fenin pasa por modificar los criterios de adjudicación de los contratos públicos sanitarios para dar más peso a la calidad y la innovación frente al precio. Durante su intervención, Crespo ha defendido que la incorporación de nuevas tecnologías es indispensable para afrontar los principales desafíos del SNS, entre ellos el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas, las listas de espera y la escasez de profesionales sanitarios. “Estamos preparados para ofrecer nuevas soluciones que con su incorporación permitirían una modernización del Sistema Nacional de Salud mejorando su calidad y eficiencia”, ha defendido.
En este sentido, ha pedido a las formaciones políticas que incorporen a sus programas electorales una modificación de la normativa de contratación pública “que permita avanzar hacia un modelo de compra basado en valor, en el que la calidad, la innovación y los resultados sanitarios tengan mayor peso en las adjudicaciones”.
Crespo ha insistido en que la modernización tecnológica no solo puede mejorar la atención a los pacientes, sino también contribuir a la eficiencia del sistema sanitario, facilitando el diagnóstico, los tratamientos y la organización de los recursos asistenciales.
Otra de las propuestas de Fenin es la puesta en marcha de un plan específico de industrialización que permita aumentar la capacidad productiva nacional y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
Crespo ha recordado que España continúa importando más tecnología sanitaria de la que exporta, una situación que, a su juicio, evidencia la necesidad de reforzar la autonomía estratégica en un contexto internacional marcado por las tensiones comerciales y las dificultades en las cadenas de suministro. “Como sociedad, no nos podemos permitir depender de mercados externos en la fabricación y acceso a tecnologías y productos que, no olvidemos, son bienes esenciales y de primera necesidad”, ha advertido
La patronal reclama incentivos para atraer inversiones, impulsar nuevas instalaciones productivas y centros de investigación y favorecer el desarrollo industrial del sector.
Actualmente, España cuenta con cerca de un millar de empresas de tecnología sanitaria, de las cuales 362 desarrollan actividad industrial. Según los datos presentados por Fenin, esta industria genera más de 130.000 empleos y aporta 12.400 millones de euros de valor añadido a la economía española. Además, por cada euro invertido en tecnología sanitaria se generan 1,27 euros para la economía española.
Junto al plan de industrialización, la organización solicita la creación de un programa Protech, similar al Profarma existente para la industria farmacéutica, que reconozca los esfuerzos empresariales en innovación, capacidad industrial y sostenibilidad.
La cuarta propuesta está relacionada con la fiscalidad. Crespo ha criticado que alrededor del 85% de los productos sanitarios estén gravados con el tipo general del 21%, pese a tratarse, en muchos casos, de dispositivos esenciales para la salud y la calidad de vida de los pacientes.
Para el secretario general de Fenin, el IVA constituye una barrera para el acceso a determinadas tecnologías sanitarias, especialmente para los pacientes que deben asumir directamente el coste de productos o tratamientos no financiados por el sistema público. Un ejemplo son los tratamientos dentales no cubiertos por la sanidad pública, cuyo coste para los pacientes se incrementa por la fiscalidad aplicada a los productos utilizados.
La organización calcula que los presupuestos sanitarios destinan más de 1.300 millones de euros al pago de este impuesto, recursos que, según Fenin, podrían destinarse a incorporar nuevas tecnologías a los centros asistenciales. “No es asumible que el sistema sanitario invierta menos en innovación para pagar IVA de su presupuesto”, ha criticado Crespo.
Pese a las reivindicaciones planteadas, Crespo ha reconocido el trabajo desarrollado durante los últimos años por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, “sin importar el color político”, para modernizar el equipamiento tecnológico del SNS. También ha valorado expresamente la disposición al diálogo mostrada por el Ministerio en los últimos meses, al considerar que ha escuchado y comprendido las propuestas trasladadas por la industria.
No obstante, ha insistido en que todavía quedan reformas pendientes y en que el próximo Gobierno deberá impulsar cambios normativos y estructurales que permitan afrontar los desafíos del sistema sanitario. Por ello, ha pedido que los futuros responsables sanitarios conozcan las necesidades de la industria y mantengan una interlocución abierta con sus representantes. “Nos ponemos a disposición de todos los partidos políticos para trabajar en medidas que cuiden y mejoren la sanidad pública mediante la tecnología”, ha concluido Crespo.