
Por Virginia Delgado
23 de abril de 2026El sistema de mapeo cardíaco ACORYS, desarrollado por el Hospital público Universitario Gregorio Marañón de Madrid y la empresa Corify Care (una spin-off de este centro hospitalario y de la Universitat Politècnica de Valencia), ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), por lo que se introducirá en el sistema sanitario de este país.
Esta aprobación supone un logro para el hospital, al reforzar su posicionamiento como centro de referencia en cardiología y electrofisiología a nivel mundial.
El dispositivo ACORYS es el primer sistema no invasivo en el mundo de mapeo global del corazón en tiempo real. Con él, los médicos pueden observar una representación tridimensional de este órgano y registrar, simultáneamente, su actividad eléctrica en todas las cavidades. “Permite visualizar el corazón de forma segura, rápida y eficaz. Proporciona mucha información que no se podría obtener de otra forma. Es una nueva forma de verlo, que permite aprender mucho de él”, ha explicado a Medicina Responsable Andreu Climent, CEO y cofundador de Corify Care.
Climent es doctor en Ingeniería Electrónica, experto en electrofisiología y uno de los “padres” del invento. Una creación que empezó a gestarse hace 20 años en el Hospital Gregorio Marañón y en la Universitat Politècnica de Valencia (UPV). “Hace dos décadas, un equipo de ingenieros y médicos se unió para convertir una idea en una tecnología revolucionaria. Lo que comenzó como un proyecto de investigación se convirtió en algo mucho más grande gracias a su perseverancia y a un compromiso inquebrantable con los pacientes”, ha subrayado el creador de la tecnología.
La patente de ACORYS es del centro hospitalario madrileño. No obstante, el dispositivo está operativo en otros centros hospitalarios de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Lisboa, Suecia y, próximamente, lo estará en Frankfurt, Bilbao, Berlín y, con la aprobación de la FDA, en Estados Unidos.
A día de hoy, el innovador dispositivo ha mapeado a 2.500 pacientes, a quienes les ha detectado arritmias complejas, como las auriculares y la taquicardia ventricular. “Su capacidad para analizar la actividad cardíaca sin necesidad de recurrir a técnicas de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética supone una mejora sustancial en la comodidad y seguridad de los pacientes”; han explicado desde el Gregorio Marañón. En el proceso participan electrofisiólogos, cardiólogos y enfermeros.
La apariencia de ACORYS es la de un chaleco con electrodos. “Realmente, son cuatro pegatinas grandes que contienen muchos sensores y se colocan en el tronco del paciente. Con la actividad eléctrica que se genera puedes saber qué está pasando en el corazón”, ha señalado Climent.